Los resultados del trabajo se han convertido en la principal motivación de los rumanos en 2025
Un estudio reciente (Índice de Bienestar de los Empleados) muestra que, en 2025, los rumanos estarán motivados principalmente por el sentido y los resultados de su trabajo, y no solo por el salario. Al mismo tiempo, la falta de reconocimiento, la presión de los plazos y el desequilibrio entre la vida profesional y la personal siguen siendo las principales fuentes de estrés y riesgo de agotamiento para los empleados.
Ion Puican, 11.03.2026, 11:44
Un estudio reciente, el “Employee Wellbeing Index” (índice del bienestar de los empleados), realizado por RoCoach y Novel Research, muestra un cambio interesante en la manera en que las personas perciben el trabajo. Por primera vez, el sentido y los resultados del trabajo se han convertido en la principal fuente de motivación para los empleados. Casi el 27,5% de los encuestados afirma que está motivado por el hecho de que lo que hace tiene valor y produce resultados, superando al salario y a los beneficios económicos, que se sitúan en segundo lugar, con aproximadamente un 19,3%.
El informe señala que, además del sentido del trabajo, la estabilidad y la autonomía son factores importantes para el compromiso de los empleados. Por otra parte, las principales fuentes de desmotivación no están necesariamente relacionadas con el volumen de trabajo o con la tecnología, sino sobre todo con la relación entre el empleado y la organización. La falta de reconocimiento, la falta de claridad en las decisiones o los conflictos internos afectan de forma significativa al bienestar de los empleados. Marian Marcu, de Novel Research, nos habló del contexto de este estudio.
«Lo primero que quiero señalar tiene que ver con el contexto. Ninguna empresa existe dentro de una campana de cristal y los empleados tampoco viven en el vacío. Viven en la Rumanía del año 2026. Cuando una persona llega el lunes por la mañana a la oficina, no deja atrás todo lo que ocurrió durante el fin de semana. En nuestros análisis, la inestabilidad del puesto de trabajo apareció como uno de los cuatro factores principales que agotan a las personas y está al mismo nivel que el exceso de trabajo y la presión de los plazos. Probablemente una de las conclusiones más claras del estudio es que las personas son extremadamente sensibles a la justicia y a la equidad. ¿Y de dónde surge la frustración? Evidentemente no aparece de la nada. Se alimenta cada día de lo que vemos en el espacio público. La vivienda, la salud, la previsibilidad de los ingresos deberían ser responsabilidad de las políticas públicas. Cuando eso no ocurre, la presión recae sobre el empleador y de ahí pasa directamente al empleado. Mi conclusión es sencilla: el bienestar en el trabajo no se resuelve solo dentro de las organizaciones, se construye también en la sociedad.»
Mihai Stănescu, de RoCoach, ofreció explicaciones sobre los resultados obtenidos en este estudio.
«Imaginen un coche que circula a buena velocidad por la autopista, pero cuyo motor ya está muy caliente. El coche sigue avanzando, pero si de vez en cuando miras la temperatura, sabes que tarde o temprano aparecerá una avería. Algo parecido muestra también el índice de bienestar de los empleados rumanos que elaboramos desde el año pasado. El sistema parece funcionar. Los empleados trabajan, las empresas entregan resultados y estos existen. Pero justo debajo de la superficie hay una tensión muy grande. La puntuación general se sitúa en torno a 70 sobre 100, lo que indica una zona de equilibrio frágil. Aproximadamente uno de cada cuatro empleados se encuentra en zona de riesgo de agotamiento profesional, burnout. Eso no significa que las personas ya no quieran trabajar, al contrario. Significa que muchos siguen adelante con responsabilidad y con un gran esfuerzo, pero a veces sin suficiente energía emocional.»
En lo que respecta al agotamiento profesional, o burnout, el estudio muestra que uno de cada cuatro empleados rumanos estuvo cerca de esta situación en 2025. Las causas más frecuentes son el exceso de volumen de trabajo, con un 23,3%, la presión constante de los plazos, con un 19,6%, y la falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, con un 16,4%.
¿Qué tipo de expectativas y exigencias tienen los empleados en Rumanía respecto al sistema y a los empleadores? Lo explica Mihai Stănescu.
«Lo que más me sorprendió es el grado de pragmatismo con el que las personas definen el bienestar en el trabajo. No hablan de cosas espectaculares ni de beneficios exóticos o fuera de lo común. Hablan de cosas muy simples: claridad, reglas justas, autonomía y respeto. Muchos empleados dicen básicamente lo mismo: que el problema no es necesariamente el trabajo o la cantidad de trabajo. En Rumanía la gente está acostumbrada al esfuerzo. El problema aparece cuando las reglas no son claras, cuando las prioridades cambian de un día para otro o cuando sientes que trabajas sin saber exactamente hacia dónde. Y aquí aparece algo interesante: las personas no piden milagros. Piden algo muy simple: reglas claras, decisiones coherentes y personas que los escuchen, es decir, directivos y jefes que escuchen. Pero cuando las personas sienten que el sistema no es justo o que su voz no cuenta, la relación empieza a enfriarse y a distanciarse.»
Los empleados buscan que su trabajo tenga también un sentido, no solo beneficios financieros.
«Los datos del índice muestran que cada vez más empleados dicen que el sentido del trabajo y los resultados que ven los motivan más que el salario. El salario sigue siendo importante, evidentemente, pero las personas empiezan a hacerse una pregunta muy humana: ¿para qué hago todo este esfuerzo? En Rumanía la gente quiere sentir que su trabajo produce algo real, que ayuda a alguien, que ayuda a un cliente, que desarrolla un producto, que deja algo detrás. Creo que aquí vemos un signo de madurez del mercado laboral.»
Cómo aparece la desmotivación entre los empleados rumanos lo explica también Mihai Stănescu, de RoCoach.
«La cuestión de la desmotivación funciona así: en muchas organizaciones no proviene necesariamente del volumen de trabajo o de cuánto se trabaja. Más bien, lo que encontramos es que aparece por tres motivos muy claros: falta de reconocimiento, falta de claridad y, como consecuencia, conflictos internos.»
La conclusión del índice de bienestar de los empleados en Rumanía a finales de 2025 muestra que para cada vez más rumanos el trabajo ya no es solo una fuente de ingresos, sino que debe tener sentido, reconocimiento y un equilibrio saludable con la vida personal.
Versión en español: Valeriu Radulian