Márton Áron
El sacerdote católico romano húngaro Márton Áron fue una de las figuras más destacadas de la resistencia del clero contra los regímenes totalitarios. Se enfrentó tanto al régimen fascista de la década de 1940 como al régimen comunista posterior a 1949.
Steliu Lambru, 02.11.2026, 12:48
La enciclopedia de la resistencia contra el totalitarismo incluye entre sus protagonistas al obispo romanocatólico Márton Áron. De etnia húngara y natural de la provincia de Harghita, nació en 1896 y falleció en 1980, a los 84 años. Márton Áron se opuso abiertamente a la persecución de su Iglesia, de los fieles romanocatólicos y grecocatólicos, así como de la población civil en general. Lo hizo mediante protestas y a través de su labor pastoral y misionera.
El obispo adoptó su primera postura oficial en defensa de los derechos humanos durante la Segunda Guerra Mundial. Después del 30 de agosto de 1940, cuando Hungría se anexionó el norte de Transilvania, Áron se pronunció abiertamente contra la deportación de judíos y rumanos que planeaba el Gobierno fascista húngaro. En reconocimiento a su labor de salvamento de judíos, el Estado de Israel le concedió en 1999 el título de «Justo entre las Naciones».
El final de la guerra trajo consigo la continuidad del régimen totalitario, esta vez bajo su forma comunista. Detenido en 1949 por protestar contra la política gubernamental de restricción de la libertad religiosa, Márton Áron permaneció encarcelado seis años, hasta 1955. Denisa Bodeanu, investigadora del Consejo Nacional para el Estudio de los Archivos de la antigua Securitate, ha examinado los expedientes relativos al obispo.
«El 3 de enero de 1955, el Presídium de la Gran Asamblea Nacional decidió suspender el cumplimiento de la condena y poner en libertad al obispo Márton Áron, a quien el Tribunal Militar de Bucarest había condenado el 6 de agosto de 1951 a trabajos forzados de por vida por un supuesto delito de alta traición. El obispo fue excarcelado tres días después, el 6 de enero, y trasladado a la sede del Arzobispado Católico Romano de Bucarest, donde se vio obligado a permanecer hasta finales de marzo. Los casi tres meses que pasó en la capital fueron extremadamente difíciles. Márton Áron estuvo rodeado permanentemente de informantes de la Securitate, fue aislado sistemáticamente de las personas que podrían haber ejercido alguna influencia sobre él y sufrió presiones constantes por parte de las autoridades y de algunos representantes del clero católico para que aceptara un acuerdo con el régimen comunista y reconociera todo lo que había hecho la dirección de la diócesis de Alba Iulia. Pese a las insistentes presiones que recibió desde todos los frentes, Márton Áron se mantuvo firme en sus posiciones. Finalmente, el 17 de marzo, el ministro de Cultos, Petre Constantinescu-Iași, lo recibió en audiencia y le comunicó que era libre y que podía marcharse a Alba Iulia sin condición alguna».
Para Márton Áron, el ser humano era el valor supremo de la vida, y la solidaridad con los desamparados, un principio fundamental. Apoyó a los fieles grecocatólicos rumanos perseguidos por los comunistas, por encima de las barreras étnicas. Denisa Bodeanu.
«Antes de abandonar Bucarest, Márton Áron quiso visitar el Hospital I. C. Frimu, donde estaban ingresados los obispos grecocatólicos Iuliu Hossu, Alexandru Rusu e Ioan Bălan. Les habló de las conversaciones mantenidas durante los últimos meses con las autoridades y reiteró su apoyo a la Iglesia grecocatólica, duramente castigada por las persecuciones».
Márton Áron luchó contra el totalitarismo comunista para preservar la existencia de las Iglesias católicas y su patrimonio tal como eran antes de 1948. Defendió igualmente la enseñanza católica y la mejora de la situación de los religiosos. Fue acusado de ser agente del Vaticano y se propuso volver a detenerlo, aunque finalmente se le impuso la residencia obligatoria en Alba Iulia. En 1967, doce años después, se levantaron las restricciones tras la visita de un enviado del Vaticano. Denisa Bodeanu.
«Hasta noviembre de 1955, Márton Áron había sido vigilado en el marco del expediente de objetivo de la Diócesis Romanocatólica por el servicio del distrito (raion) de Alba Iulia, dependiente de la Dirección Regional de Hunedoara del Ministerio del Interior. El 9 de diciembre de 1955 se pasó a una modalidad de vigilancia más intensa. La Dirección Regional de Hunedoara abrió un expediente de acción informativa colectiva que tenía como objetivos a Márton Áron, Farago Francisc, Pakucs Karol y Nestmann Leopold. Los tres últimos eran profesores del Seminario Teológico de Alba Iulia. Los objetivos de los agentes de la Securitate eran los siguientes: determinar las actividades que desarrollaban los cuatro al amparo del culto romanocatólico, identificar los contactos y mensajeros utilizados en las actividades clandestinas y descubrir los canales secretos de comunicación con el Vaticano. El 23 de junio de 1956, el expediente de acción informativa colectiva se transformó en una acción informativa individual centrada en el obispo. Su expediente de seguimiento informativo llevó el nombre en clave de Mureș hasta febrero de 1969, y el de Urania desde 1969 hasta el 15 de diciembre de 1980, fecha en que fue cerrado».
La Securitate mantuvo bajo vigilancia a Márton Áron hasta que ya no era más que un anciano cualquiera, empleando todo su arsenal. Denisa Bodeanu.
«Durante casi dos décadas y media de vigilancia ininterrumpida se utilizaron todos los métodos y técnicas de seguimiento y obtención de información: interceptación de correspondencia, vigilancia física, informantes y micrófonos instalados en el despacho del obispo durante la noche del 23 al 24 de agosto de 1956. Pese a los fallos que se producían periódicamente en su funcionamiento y utilización, los micrófonos constituyeron, hasta 1980, la principal fuente de información de la Securitate en el expediente de seguimiento de Márton Áron».
El obispo Márton Áron fue un padre espiritual y un protector para los fieles de su Iglesia. Pero fue más allá de su misión pastoral y defendió también a personas de otras etnias y religiones perseguidas por el totalitarismo.
Versión en español: Valeriu Radulian