35 años de la independencia de la República de Moldavia
La caída del régimen comunista en Europa Central y del Este en 1989 se hizo sentir en el espacio soviético dos años después, en 1991, un proceso que los historiadores y politólogos denominaron la desintegración de la Unión Soviética. Ese año, las 16 repúblicas que formaban parte de la Unión Soviética declararon su independencia, y entre ellas se encontraba la República de Moldavia, la parte oriental de la Moldavia histórica entre los ríos Prut y Dniéster.
Steliu Lambru, 07.09.2026, 12:42
La caída del comunismo en 1989 significó el colapso de una línea de demarcación creada en 1945 entre las Naciones Unidas que habían vencido a Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Los dos modelos políticos y económicos representados por EE. UU. y la Unión Soviética –la democracia liberal y la economía de mercado, por un lado, y la dictadura comunista y la economía estatalizada, por otro– se enfrentaban cara a cara.
Después de 44 años de tensiones y de intentos de distensión, en 1989, el modelo soviético acabaría cediendo bajo el peso del fracaso de sus propias ideas y prácticas. A lo largo de 1989, siete países de Europa Central y del Este, más Yugoslavia, regresaron a la normalidad anterior a 1945.
La caída del régimen comunista en Europa Central y del Este en 1989 se hizo sentir en el espacio soviético dos años después, en 1991, un proceso que los historiadores y politólogos denominaron la desintegración de la Unión Soviética. Ese año, las 16 repúblicas que formaban parte de la Unión Soviética declararon su independencia, y entre ellas se encontraba la República de Moldavia, la parte oriental de la Moldavia histórica entre los ríos Prut y Dniéster.
La historia como Estado de la República de Moldavia comienza en diciembre de 1917 y enero de 1918, cuando la asamblea legislativa votó la autonomía y luego la independencia de la Rusia bolchevique, en nombre del principio del derecho a la autodeterminación nacional promovido por Lenin.
El núcleo de lo que se convertirá en la República de Moldavia de hoy era la República Democrática de Moldavia o Besarabia, una entidad desprendida de la Moldavia histórica y anexionada por Rusia en 1812, tras la guerra ruso-otomana.
Durante todo el siglo XIX, Besarabia fue parte integral del Imperio ruso, aunque de forma periférica, hasta el turbulento año de 1917. En marzo de 1918, Besarabia se unió al Reino de Rumania y durante 22 años, hasta 1940, formó parte de él.
En junio de 1940, tras dos ultimátum soviéticos, Besarabia y el norte de Bucovina fueron cedidas a la URSS, aunque se recuperaron un año después, en junio de 1941.
El 23 de agosto de 1944, cuando Rumanía se retiró de la alianza con las potencias del Eje, comienza el período de dominio soviético de casi medio siglo en lo que se llamó la República Socialista Soviética de Moldavia (RSSM).
Entre 1944 y 1991, Besarabia y el norte de Bucovina fueron sometidas a un tratamiento extremadamente duro de sovietización y rusificación, que significó, en los años 1940-1950, la represión de las élites rumanas, las deportaciones de población rumana y las prohibiciones culturales. Sin embargo, tras la muerte de Stalin, las nuevas generaciones de intelectuales, más precisamente de escritores, comenzaron, tímidamente, a reclamar derechos, como lo señala Andrei Cușco, profesor en la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Chisináu.
«Se trata del período inmediatamente posterior al deshielo de Nikita Jrushchov. A partir de este período podemos hablar de la aparición de espacios de autonomía relativa, tanto institucional como personal, de algunos representantes de los círculos intelectuales de la República Socialista Soviética de Moldavia. Estos surgen en la medida en que la dinámica del régimen cambia y las formas de represión abierta y bastante dura que caracterizaron el período estalinista son reemplazadas por otras mucho menos definidas. Se trata de un continuo de formas de presión y colaboración o, mejor dicho, de resistencia y oposición».
El renacimiento cultural en Besarabia, que formará a la generación que proclamará la independencia en 1991, surgirá a mediados de la década de 1960 tras un evento decisivo. A continuación, Andrei Cușco:
«El punto de inflexión dentro de la institución es el tercer Congreso de escritores moldavos que se celebra en 1965. Marca una evolución clara y un cambio en la dinámica de poder dentro de la Unión de Escritores. Este congreso, que tuvo lugar en el período inicial de la época de Brézhnev, suele considerarse un punto culminante de la manifestación de oposición al régimen por parte de la intelectualidad local. De alguna manera, marcó la consagración definitiva de los escritores a los que hemos denominado la generación de los años sesenta o sesentistas. Estas personas fueron las primeras en escribir sus obras en el idioma rumano estándar. Desde 1957, la llamada lengua moldava se había convertido en el rumano estándar escrito, aunque en alfabeto cirílico; fue la última reforma lingüística en la República Socialista Soviética de Moldavia (RSSM). La calidad de la producción literaria de estas personas era claramente superior a la de la mayoría de sus predecesores y se alineaba con las tendencias de liberalización que eran visibles entonces en toda la Unión Soviética. Aquí mencionaría a algunos representantes de esta generación, Grigore Vieru, Ion Druță, Aureliu Busuioc, Pavel Boțu y otros. Este tercer Congreso de la Unión de Escritores fue la primera manifestación clara de una agenda consciente desde el punto de vista nacional y el primer evento de este tipo que se celebró en lengua rumana después de la Segunda Guerra Mundial en la República Socialista Soviética de Moldavia».
En agosto de 1991, mediante la Declaración de independencia, la República de Moldavia salía, por segunda vez en el siglo XX, del marco del estado ruso y del soviético.
Siguió un período de 35 años de búsquedas sinuosas, de posicionamientos y reposicionamientos en relación con las identidades colectivas, con la herencia soviética y con la reconstrucción del estado y de la sociedad.
La República de Moldavia, dependiendo también del juego de los actores en la escena mundial, tuvo que elegir entre modelos de desarrollo propuestos por el espacio eurasiático y por el europeo.
Versión en español: Mihaela Stoian