Rumanía en la ecuación UE – Mercosur
Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur —Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay— ha entrado en vigor de forma provisional hasta su ratificación definitiva en el Parlamento Europeo
Corina Cristea, 15.05.2026, 14:33
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, es decir, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, refleja la dirección estratégica de Bruselas de expandir su influencia económica y de asegurar nuevos mercados en una economía global cada vez más competitiva.
Tras más de 25 años de negociaciones, el acuerdo entró recientemente en vigor de manera provisional el 1 de mayo, hasta su ratificación final en el Parlamento Europeo. Prevé la eliminación gradual de los derechos aduaneros para más del 90% de los productos comercializados entre ambos bloques y abre nuevos mercados para las exportaciones europeas que, según los funcionarios comunitarios, podrían aumentar significativamente.
Al mismo tiempo, el acuerdo ha generado controversias y ha llevado a los agricultores europeos a manifestarse.
El profesor doctor Sergiu Mişcoiu, de la Facultad de Estudios Europeos y director del Centro de Cooperaciones Internacionales de la Universidad Babeş-Bolyai de Cluj-Napoca nos cuenta al respecto:
«Estamos hablando de un acuerdo que con el tiempo será un gran acuerdo de libre comercio, que permite la diversificación tanto en lo que respecta a las exportaciones de la Unión Europea, como en lo que respecta a sus importaciones, sobre todo en la medida en que la Unión Europea ha sido y sigue siendo dependiente, incluso monodependiente, de ciertas importaciones de materias primas de países que cada vez son menos amistosos, por así decirlo, con la Unión Europea. Y aquí nos referimos principalmente a Rusia, pero también a China. Por lo tanto, en estas condiciones, y desde el punto de vista de Rumanía, este acuerdo puede representar, en primer lugar, una oportunidad, ya que todo está muy interrelacionado. No debemos mirar solo los efectos directos, es decir, cuántas empresas rumanas exportarán a Paraguay, porque en ese caso seguramente no nos impresionarán mucho las cifras que surjan. Pero debemos mirar, en cambio, a las líneas enteras de producción, al hecho de que, por ejemplo, las empresas alemanas, italianas, incluso las francesas, aunque Francia no sea un gran aficionado a este acuerdo, se benefician de piezas de repuesto, de mano de obra, de diversos subcomponentes que se producen en Rumanía y se exportan desde Rumanía a estos países. A su vez, estos países encuentran piezas en América Latina, así que, prácticamente, es un acuerdo que permite a la Unión Europea unida, a la Unión Europea que trabaja mucho mejor de lo que trabajaba antes, aprovecharse; y los efectos colaterales, por así decirlo, son efectos que, en mi opinión, tienen que ver con la diversificación de los mercados y con los cambios macroeconómicos a nivel mundial. Este proteccionismo europeo, que ha funcionado como ha funcionado en los últimos 30 años, ha alcanzado claramente un límite, y eso se observa especialmente en un ámbito bastante desatendido, como lo es el de la agricultura».
Para Rumanía, los efectos del acuerdo son mixtos: existen tanto oportunidades económicas como riesgos para ciertos sectores. En cuanto a las ventajas, se trata del potencial para el aumento de las exportaciones industriales, oportunidades para el puerto de Constanza o materias primas más baratas para ciertas industrias.
En el extremo opuesto, el principal riesgo para Rumanía proviene de la presión sobre la agricultura, dado que los agricultores rumanos ya se enfrentan a costos elevados, volatilidad de precios, competencia dentro de la UE y dificultades de financiación.
Si se ratifica completamente, el acuerdo crearía un mercado de más de 700 millones de consumidores. ¿Se sentirán las ventajas de este acuerdo de manera igual en todos los estados europeos? De nuevo, el profesor doctor Sergiu Mişcoiu:
«Nunca se sentirán las ventajas competitivas obtenidas en nuevos mercados de manera igual, ni siquiera de manera muy equilibrada para todos los países de la Unión Europea; sin embargo, diversos ámbitos y subámbitos lograrán aprovecharlo más que otros, y lo importante es saber dónde intentar posicionarnos en este nuevo arreglo. Por ejemplo, si miramos la industria automotriz, Alemania ha apoyado sustancialmente este proyecto, en la medida en que los mercados europeos están saturados y la competencia que proviene de China concretamente es muy importante. América Latina es un mercado enorme con restricciones hasta ahora a las importaciones procedentes de Alemania y de la Unión Europea, y el nuevo acuerdo podría permitir una gran apertura en este sentido. En este mercado automotriz alemán tenemos una contribución importante, porque proveemos tanto componentes y subcomponentes, así como un porcentaje significativo de trabajadores en esta industria, en Rumanía e incluso en Alemania. Entonces existen estos efectos que, al final, pueden crear un beneficio para los países que participan de manera libre, voluntaria y, diría, inteligente en estos acuerdos».
Si para las empresas europeas el acuerdo trae un acceso más fácil para automóviles, equipos industriales, productos farmacéuticos, tecnologías y servicios, para los países del Mercosur significa un mercado más amplio para productos agrícolas, carne de res y aves, soja, minerales y materias primas críticas.
Los detractores del acuerdo señalan los estándares sobre pesticidas en el Mercosur y el hecho de que los productores sudamericanos tienen costos mucho más bajos. Y las importaciones baratas, dicen ellos, pueden afectar a la agricultura europea. Además, existen temores de que los productos importados no cumplan con las mismas reglas estrictas que se aplican a los agricultores europeos, lo que podría crear una competencia injusta.
Por último, varias organizaciones medioambientales advierten que el acuerdo podría acelerar la deforestación del Amazonas para la expansión de la agricultura y también de la cría de ganado bovino.
Versión en español: Mihaela Stoian