El nombre popular Gustar, dado al mes de agosto, proviene de la tradición rumana de "probar" las frutas. En este mes, las frutas y verduras maduran, y la gente comienza a saborear las primeras cosechas de verano que la tierra les ha brindado. Es el período en que maduran las uvas, las manzanas tempranas, las peras y el maíz.
En Rumanía, esta fecha no es solamente una celebración religiosa. Es también una ocasión para reencontrarse con la familia, participar en fiestas populares, visitar algunos de los monasterios más emblemáticos del país y descubrir un patrimonio cultural que sorprende a quienes llegan por primera vez.
Estamos en un período de purificación espiritual, pero también de ayuno, en el que los creyentes se abstienen de consumir carne, huevos y productos lácteos, sustituyéndolos por verduras, frutas, cereales y aceite vegetal. Según la tradición popular, esta festividad se considera una frontera entre dos mundos: el de las fiestas y la comida abundante, y el de la moderación, la oración y la purificación del alma. Muchos creyentes acuden a la iglesia ese día para recibir una bendición antes de comenzar el ayuno.
La Pascua es la fiesta más antigua e importante del cristianismo, que trajo a la humanidad la esperanza de la salvación y la vida eterna mediante el sacrificio de Jesucristo.
Los cristianos celebran la Pascua este año al mismo tiempo, el 20 de abril. Esto significa que muchos rumanos intentan respetar las reglas de ayuno durante 40 días antes de las vacaciones.
En la cultura rumana, el ayuno de Navidad es un acto de preparación espiritual que no solo tiene un profundo significado religioso, sino que también forma parte de una serie de costumbres y rituales que marcan el comienzo de las celebraciones navideñas. Hoy exploraremos por qué ayunar es tan importante en Rumanía durante este período, qué implica, y cómo se vive esta tradición en las familias rumanas.