A principios del otoño de 1924, en el mes de septiembre, se desencadenaron violentos disturbios en la localidad de Tatarbunar, en el sur de la actual Ucrania, en aquel entonces parte de la República de Moldavia, como consecuencia de las acciones de unos agentes soviéticos. Se trataba de una provocación descarada contra la soberanía del nuevo Estado de la Gran Rumanía, que intervendría militarmente para restablecer el orden tras varios días de caos. Sin embargo, la derrota de la rebelión de Tatarbunar tuvo como consecuencia la aparición de un Estado fantasma: la República Soviética Socialista Autónoma de Moldavia, en las riberas del río Dniéster.
El colapso de la Unión Soviética en 1991 abrió el camino a la independencia de todas las antiguas repúblicas de la unión, y la República de Moldavia se convirtió en un Estado independiente el 27 de agosto de 1991. Sin embargo, en los distritos de la margen izquierda del río Dniéster, que pronto se declararían la República Moldava del Dniéster o Transnistria, políticos y grupos paramilitares respaldados por Rusia se preparaban para la secesión.
El líder del PAS, Igor Grosu, fue reelegido presidente del Parlamento de la República de Moldavia con el apoyo de la mayoría europeísta.
La presidenta Maia Sandu ha acusado a Rusia de intentar provocar una crisis política en la República de Moldavia cortando el suministro de gas a la región de Transnistria.
Los ciudadanos moldavos votaron el 20 de octubre a favor de modificar la Constitución del país para apoyar su adhesión a la UE y enviaron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales a Maia Sandu, la actual presidenta prooccidental.
Ucrania y la República de Moldavia cumplen las condiciones para iniciar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea
La República de Moldavia importa cada vez menos productos petrolíferos de Rusia, y su principal proveedor ha pasado a ser Rumanía
El Tribunal Constitucional de Chisináu decidió mantener la expresión «lengua rumana» en la legislación de la República de Moldavia