Estancamiento político en Rumanía
La crisis política en Bucarest continúa
Bogdan Matei, 29.06.2026, 10:10
Una situación atípica en casi cuatro décadas de democracia poscomunista en Rumanía: los diputados se preparan para irse de vacaciones el 1 de julio, y el país corre el riesgo de quedarse con un Gobierno sin plenos poderes, que solo podría ser investido por el pleno conjunto de ambas cámaras.
La crisis se prolonga desde el 5 de mayo, cuando la coalición minoritaria formada por el PNL, la USR y la UDMR, liderada por el liberal Ilie Bolojan, fue destituida por el Parlamento mediante una moción de censura.
Posteriormente, han fracasado dos intentos de formar un nuevo Gobierno. El primero terminó sin que se celebrara la votación de investidura, tras la retirada del candidato designado, Eugen Tomac, líder de una formación extraparlamentaria, y el segundo gabinete, propuesto por el liberal disidente Adrian Veștea, no obtuvo el número necesario de votos en el Parlamento.
«Hay un estancamiento político», ha reconocido el presidente Nicuşor Dan, tras las nuevas conversaciones mantenidas con los líderes de los partidos declaradamente prooccidentales —PSD, PNL, USR y UDMR— y con los diputados de las minorías nacionales, distintas de la húngara.
El jefe de Estado tiene sobre la mesa dos propuestas para el cargo de primer ministro: una del PSD, en la persona del líder socialdemócrata Sorin Grindeanu, y otra conjunta del PNL, el USR y la UDMR, con el eurodiputado liberal Siegfried Mureșan.
Grindeanu ya fue primer ministro entre enero y junio de 2017, cuando fue destituido, también mediante una moción de censura presentada —un caso único en el Parlamento rumano— por su propio partido, tras caer en desgracia ante el entonces líder socialdemócrata, Liviu Dragnea, quien posteriormente fue encarcelado por delitos de corrupción.
Hasta la ruptura con Dragnea, el Gobierno de Grindeanu promovió proyectos de ley que, según los expertos, tenían como objetivo subordinar al poder judicial y poner fin a la lucha contra la corrupción.
Mucho más activo en Bruselas que en Bucarest y poco conocido por el gran público, Siegfried Mureșan —según afirma el líder de su partido, Bolojan— es un firme defensor de los valores europeos y cuenta con experiencia en la gestión de fondos europeos y de grandes presupuestos de inversión.
Visiblemente irritado, el presidente Nicuşor Dan no ocultó su descontento por el hecho de que los liberales hubieran renunciado a seguir apoyando un Gobierno minoritario del PSD, tal y como se habían comprometido inicialmente.
El PNL ha dejado claro, a través de diversas voces, que no apoya incondicionalmente a Grindeanu, mientras que el PSD se niega a presentar otra propuesta de primer ministro e incluso alude a la posibilidad de elecciones anticipadas, si en el Parlamento no se consigue formar una mayoría que asuma el gobierno.
El PNL y la USR afirman, por su parte, que se podría llegar a unas elecciones anticipadas. La AUR (la oposición nacionalista) también las considera la única solución, desde el inicio mismo de la crisis política.
Mientras tanto, en la capital, Bucarest, donde se concentra más de una décima parte del electorado rumano, el 73% de los participantes en una encuesta de opinión realizada por el centro de sondeos CURS considera que Rumanía va por mal camino y solo el 16% opina que va por buen camino.
Versión en español: Antonio Madrid