Tártaros y turcos en el espacio rumano
La comunidad musulmana de Rumanía está formada tradicionalmente por turcos y tártaros. Su historia se extiende a lo largo de más de 700 años y ha estado marcada por las ideas y la mentalidad colectiva de las distintas épocas.
Steliu Lambru, 28.09.2026, 12:08
La historia de la comunidad musulmana de Rumanía es, sobre todo, la historia de los tártaros y los turcos que viven en Dobrogea, el territorio que da a Rumanía acceso al mar Negro. Una pequeña parte de la historia de la comunidad musulmana de Rumanía se encuentra también en la isla de Ada Kaleh, en el desfiladero del Danubio, hoy bajo las aguas del embalse de la central hidroeléctrica de las Puertas de Hierro. La historia de la propia Dobrogea es antigua y en ella se suceden distintas capas de culturas y civilizaciones. Desde el siglo XIII, el Imperio otomano ejerció con autoridad su influencia sobre Dobrogea hasta 1878, cuando dos tercios de la región pasaron a formar parte de Rumanía. De este modo, el joven Estado rumano, formado en 1859, heredaba una población musulmana que trataría de integrar.
El historiador Metin Omer es autor del volumen «Los turcos y los tártaros de Rumanía. Una breve historia», la publicación más reciente sobre este tema.
«Tradicionalmente, cuando hablamos de la historia de los turcos y los tártaros de Rumanía, se establece como punto de partida el siglo XII. En el caso de los turcos, se trata de la llegada de un derviche colonizador, como lo denominan la mayoría de los historiadores, Sarî Saltuk Baba, y, en el caso de los tártaros, de la expansión de la influencia de la Horda de Oro en la región de Dobrogea. Sin embargo, la presencia de turcos y tártaros está vinculada también a las denominadas oleadas migratorias de los pueblos túrquicos, es decir, las poblaciones que atravesaron este espacio e incluso permanecieron en él antes ya del siglo XIII. Me refiero aquí a los cumanos, los hunos y otros pueblos túrquicos.»
El espacio rumano estuvo, durante casi medio milenio, bajo el control del Imperio otomano, y se percibía a turcos y tártaros como integrantes de una única comunidad. Después de que Rumanía alcanzara la independencia, esta percepción continuó. Amplía detalles Metin Omer.
«Hablamos de la influencia del periodo otomano, cuando la sociedad estaba organizada en el denominado sistema de los millet, en el que lo que contaba era la pertenencia religiosa y no la étnica. Así, los turcos y los tártaros formaban parte del millet musulmán. Y este enfoque continuó también durante los primeros años de la administración rumana, después de 1878, cuando los responsables de Bucarest también se referían, la mayoría de las veces, conjuntamente a turcos y tártaros. Se referían a ellos como la comunidad musulmana, la comunidad turco-tártara o, simplemente, la comunidad turca, incluyendo también en ella a los tártaros.»
A menudo surge la pregunta de cuál es la diferencia real entre turcos y tártaros. Metin Omer ofrece la respuesta del historiador.
«Si miramos la historia de una manera muy sencilla, la diferencia sería que los tártaros tienen la península de Crimea como lugar de origen. Los tártaros que viven hoy en Rumanía son, en su mayoría, descendientes de los tártaros que se refugiaron desde la península de Crimea o desde el territorio del antiguo Kanato de Crimea en Dobrogea, que formaba parte del territorio otomano. Los turcos, por su parte, son descendientes de poblaciones túrquicas, especialmente de los turcos selyúcidas, que se establecieron en Dobrogea ya en el siglo XIII. Pero también son descendientes de las poblaciones que fueron asentadas en Dobrogea después de que esta pasara a formar parte del Imperio otomano, como resultado de una política deliberada del Estado otomano.»
También preguntamos a Metin Omer cuáles son las diferencias lingüísticas entre las dos comunidades.
«Tanto el turco como el tártaro son, en definitiva, dos lenguas túrquicas. Sin embargo, el tártaro se desarrolló a partir del cumano, del kipchak, y resultan sorprendentes las semejanzas entre las palabras que aparecen en el célebre Codex Cumanicus, redactado en el siglo XIV, y el tártaro actual. Es decir, un tártaro de hoy que conozca la lengua tártara entiende, creo, el 80 % de las palabras del Codex Cumanicus. El turco siguió una evolución distinta, y el turco actual es, de hecho, el turco de Turquía. Esta evolución se debió a las influencias procedentes de la República de Turquía, especialmente después de la instauración de la república, y al proceso de modernización de la República de Turquía, que también influyó en la formación de la lengua turca moderna.»
Los turcos y los tártaros de Rumanía afrontaron las vicisitudes de la historia y una parte de ellos permaneció aquí después de que el Imperio otomano se viera obligado a reducir su territorio. Su situación social y económica evolucionó al mismo ritmo que el conjunto de la sociedad rumana. Nuevamente, Metin Omer.
«Yo diría que no existen diferencias de estatus económico o social. Al fin y al cabo, las dos comunidades son bastante similares y también lo han sido respecto a la mayoría. Si observamos los censos, incluido el censo de 1930, un referente en la historia demográfica de Rumanía, vemos las similitudes. Son comunidades rurales, en gran medida rurales, con un problema en lo que respecta a la alfabetización, muy similar a la situación de la comunidad rumana.»
Los turcos y los tártaros participaron de todo lo que Rumanía ofreció a sus ciudadanos, tanto mayoritarios como minoritarios. Combatieron en guerras, trabajaron, sufrieron las persecuciones de las dictaduras y recuperaron sus derechos y libertades después de 1989.
Versión en español: Valeriu Radulian