Protestas en preparación
Los sindicalistas rumanos reanudan las protestas contra las políticas sociales y salariales de los gobernantes.
Bogdan Matei, 02.02.2026, 11:50
El aumento del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), mayores impuestos especiales sobre los carburantes, tasas e impuestos que en algunas localidades se han duplicado o incluso triplicado en comparación con el año pasado, facturas cada vez más elevadas de electricidad y gas, y una inflación difícil de controlar. A todo ello se suman políticos incapaces de ofrecer una perspectiva creíble de mejora de la situación.
Este invierno no es en absoluto alegre en Rumanía, y era inevitable que los sindicalistas retomaran las protestas contra las políticas sociales y salariales del gobierno cuatripartito, declarado prooccidental, formado por el PSD, el PNL, la USR y la UDMR. Las confederaciones sindicales del sector educativo ya están recogiendo firmas para la organización de una huelga, que debería tener lugar durante el período de los exámenes de simulación de la Evaluación Nacional y del Bachillerato, programados para el mes de marzo. Los profesores están descontentos sobre todo con el aumento de la carga lectiva de 18 a 20 horas semanales y con la reducción de los importes destinados al llamado pago por hora. Por el momento no tienen un interlocutor en el ministerio competente, y la portavoz del Ejecutivo, Ioana Dogioiu, ha declarado que el primer ministro Ilie Bolojan presentará una propuesta para el cargo de ministro de Educación lo antes posible.
«No puedo darles un plazo y, anticipo la pregunta, tampoco un nombre», reconoció ella, recordando que la Educación es una cartera que pertenece al Partido Nacional Liberal. Por el momento, el propio primer ministro asegura la interinidad en Educación, tras la dimisión, en diciembre, del profesor Daniel David del cargo de ministro, quien se había convertido en uno de los miembros más impopulares del Gabinete.
El inicio del año escolar en Rumanía estuvo marcado por las protestas del personal docente, descontento con las modificaciones incluidas en el paquete de medidas de reducción del déficit presupuestario, por el cual el gobierno asumió la responsabilidad en el Parlamento. El 8 de septiembre, en algunas escuelas del país no se impartieron clases y los profesores se negaron a participar en las ceremonias, molestos por el hecho de tener más horas de enseñanza, aulas con más alumnos, mientras reciben menos dinero. A los docentes se les sumaron los estudiantes, que no están de acuerdo con las medidas de austeridad adoptadas el año pasado, las cuales condujeron a la reducción del fondo de becas y a la eliminación de determinadas bonificaciones en el transporte local y ferroviario.
Tampoco hay calma en el sector sanitario. Los sindicatos del sector amenazan, a su vez, con protestas. Están descontentos con los posibles recortes presupuestarios en el sector y temen que la reducción del 10 % de los gastos de personal también se les aplique. Representantes del sindicato Sanitas han anunciado que toman en cálculo incluso una huelga general, durante la cual solo se garantizarían las urgencias graves en las unidades médicas. El ministro de Sanidad, Alexandru Rogobete, declaró que no apoya la reducción de los salarios del personal sanitario, pero aboga por un sistema de pago basado en el rendimiento, correlacionado con el trabajo real, los resultados y la responsabilidad profesional.
Versión en español: Brigitta Pana