Cerámica rumana moderna de la colección del dr. Minovici
Una exposición que pone de relieve la cerámica rumana moderna de principios del siglo XX, considerada como una expresión del gusto artístico y de la identidad cultural
Ion Puican, 25.04.2026, 13:02
En el Museo de la Ciudad de Bucarest, en su sede central del Palacio Suțu, la exposición Cerámica rumana moderna de la colección del Museo Dr. Nicolae Minovici presenta una selección de piezas realizadas en las primeras décadas del siglo XX en cuatro importantes talleres de alfarería de Rumanía.
Las piezas proceden de la colección del médico forense Nicolae Minovici, nacido en 1868 y fallecido en 1941. El más joven de los hijos de la familia Minovici fue uno de los pioneros de la medicina moderna en Rumanía. Fundó el Instituto de Medicina Legal, fue patólogo, anatomista, profesor universitario y también alcalde de uno de los sectores de Bucarest.
La exposición reúne objetos que muestran la diversidad de formas y decoraciones en un momento en el que la cerámica rumana empezaba a combinar la tradición popular con nuevas influencias urbanas. La selección forma parte de una colección de aproximadamente 1.800 piezas procedentes de distintas regiones del país. Más allá de su valor estético, la exposición permite entender cómo la cerámica contribuyó a definir un estilo nacional moderno.
Nos ofrece más detalles Mădălina Manolache, museógrafa del Museo de Arte Popular Prof. Dr. Nicolae Minovici, del Museo de la Ciudad de Bucarest:
«En la exposición Cerámica moderna de la colección del Museo Dr. Nicolae Minovici, abierta en el Palacio Suțu hasta el 7 de junio, se presentan alrededor de 150 piezas de cerámica artística. Proceden de cuatro talleres y fábricas que funcionaron en la primera mitad del siglo XX en el territorio rumano. Se trata de los talleres de las propiedades de la Casa Real en Periș, el taller Troița de Bucarest, el del artista Gheorghe Niculescu Mogoș en la antigua localidad de Băneasa y la fábrica de los hermanos Tompa en Turda. Los visitantes pueden ver una amplia variedad de piezas, desde platos y cuencos hasta jarras, ollas, jarrones, macetas y otros recipientes decorativos».
Mădălina Manolache explica también las particularidades de esta cerámica y las diferencias entre los talleres.
«En este caso, la cerámica moderna se inspira directamente en la tradición, tanto en las formas como en la decoración, aunque esta última marca la diferencia. Cada taller y cada fábrica desarrolló su propio lenguaje estético. En general, encontramos elementos geométricos, florales y también motivos de animales y aves, a veces tomados directamente de la cerámica popular rumana y de las comunidades que convivían en la región. En los talleres de las propiedades de la Casa Real aparecen, por ejemplo, motivos romboidales inspirados incluso en los tejidos tradicionales. Con el tiempo, el taller se fue alejando de la ornamentación tradicional y adoptó un lenguaje más geométrico, que en algunos casos recuerda al arte óptico. El alfarero Gheorghe Niculescu Mogoș también combinó fuentes antiguas con elementos nuevos. En su taller, así como en el de Troița, se difundió un motivo innovador, el de la hora, una referencia simbólica a la unidad territorial, más allá de la danza popular. También encontramos formas y decoraciones de carácter más elaborado. Por ejemplo, un candelabro con doble medallón presenta escenas bíblicas como Adán y Eva junto al árbol prohibido o la expulsión del paraíso. La fábrica de los hermanos Tompa, en Turda, combina motivos de inspiración popular con nuevas composiciones, utilizando elementos tradicionales como los rombos o los cuernos de carnero en diseños más densos y ricos».
En la exposición también pueden verse piezas realizadas por artistas plásticos que trabajaron en talleres de cerámica.
«En el taller Troița trabajaron también artistas plásticos que intentaron desarrollar lo que hoy llamaríamos diseño de producto. Destaca el hallazgo de piezas realizadas por Camil Ressu y Nora Steriadi. En la exposición se presentan una taza y dos jarras lobuladas creadas por Nora Steriadi, una de las principales artistas decoradoras del periodo de entreguerras. También destacan los platos decorados con aves, una cigüeña y una gallina con polluelos, realizados por Camil Ressu para el mismo taller. La contribución de los artistas plásticos al ámbito de las artes decorativas en el periodo de entreguerras sigue siendo poco conocida».
Para concluir, Mădălina Manolache señala:
«Creemos que la exposición destaca sobre todo por su fuerza visual, por las formas armoniosas de las piezas, por los colores cuidadosamente elegidos, por la riqueza de la decoración y por el brillo del esmalte que las recubre. Cada taller tiene su propio estilo, que el visitante puede descubrir paso a paso»
Versión en español: Valeriu Radulian