El fraude, a un clic de distancia
Las estafas en línea son cada vez más sofisticadas y pueden afectar a cualquiera. Desde mensajes falsos y enlaces engañosos hasta el robo de datos personales, los peligros están más cerca de lo que parecen
Corina Cristea, 19.06.2026, 13:26
En los últimos años, los servicios bancarios en línea se han convertido en algo habitual en nuestra vida. Pagamos facturas desde el móvil, transferimos dinero en cuestión de segundos y consultamos el saldo de nuestra cuenta estemos donde estemos. Sin embargo, esta comodidad conlleva un riesgo: los ciberdelincuentes intentan constantemente acceder a datos bancarios, contraseñas o códigos de autenticación para sustraer dinero o información personal. Desde mensajes falsos y enlaces engañosos hasta el robo de datos personales, los peligros están más cerca de lo que parecen.
El 11% de los usuarios de internet en Alemania, por ejemplo, han sido víctimas de la ciberdelincuencia en el último año, según se desprende del Informe sobre ciberseguridad 2026, publicado recientemente por los organismos alemanes de prevención de la delincuencia. Con un 22%, los fraudes relacionados con las compras por internet constituyen la categoría más extendida de delitos denunciados por las víctimas, seguidos por el acceso no autorizado a cuentas en línea, mencionado por el 14% de los afectados; los fraudes relacionados con los servicios de banca en línea, con un 13%; y, casi al mismo nivel, los ataques de tipo phishing, mediante los cuales los delincuentes intentan obtener contraseñas, datos bancarios y otra información sensible a través de plataformas o mensajes falsificados. Las cifras varían de un país a otro, pero lo que ocurre en Alemania es un fenómeno generalizado.
Silviu Stahie, especialista en ciberseguridad en una importante empresa rumana dedicada a la protección de sistemas informáticos:
«Los datos financieros suelen considerarse muy sensibles, pero el principal problema es que los usuarios de teléfonos móviles, en general, no les dan la importancia que merecen. Los tratan con cierta ligereza, algo que los atacantes saben muy bien y aprovechan para diseñar sus mensajes y campañas en torno a esta idea: que la gente no suele cuidar mucho sus datos financieros. A menudo, vemos que la mayoría de los ataques a los que nos enfrentamos en el día a día, independientemente del mensaje que haya detrás de una campaña de este tipo, se reducen, en la mayoría de los casos, al robo de información financiera. En la mayoría de los casos, es muy fácil convencer a la víctima potencial para que te facilite esos datos de buena gana. Puedes comprometer dispositivos, puedes comprometer redes, pero es mucho más fácil comprometer a la persona que tiene ese dispositivo».
Por eso, en la mayoría de los casos, los atacantes no piratean los sistemas bancarios, sino que se aprovechan de la confianza y la falta de atención de los usuarios. ¿Por qué tienen éxito estos fraudes? Porque, a pesar de la extendida presencia de este fenómeno, existe una tendencia persistente a subestimar los riesgos asociados al ámbito digital, ya que la mayoría de las personas considera que la probabilidad de convertirse en víctimas de la ciberdelincuencia es baja o incluso inexistente. Vlad Nicolaescu, de la Autoridad de Supervisión Financiera y especialista en educación financiera, enumera algunos aspectos a los que debemos prestar atención:
«Si una oferta es demasiado buena para ser verdad, si se garantizan ciertas ganancias, si se nos ofrecen diversos premios en concursos en los que, en la práctica, ni siquiera hemos participado, ciertas solicitudes de pago a través de métodos, digamos, un poco inusuales, ya sea mediante criptomonedas, Western Union o tarjetas tipo vale. O si alguien se pone en contacto con nosotros en nombre de las autoridades, porque esto también puede ser una señal de alarma, una señal muy clara que nos haga plantearnos dudas. Y les pondré solo un ejemplo: la Autoridad de Supervisión Financiera no se pone en contacto con los ciudadanos para proponerles ninguna inversión ni ninguna plataforma de inversión».
Estos son solo algunos de los aspectos que deberían hacernos sospechar, explica Vlad Nicolaescu, quien recuerda que no debemos guardar los datos de las tarjetas en páginas web desconocidas, sino que podemos utilizar incluso ciertas tarjetas virtuales para las compras en línea, con el fin de separar el saldo principal de ciertas cantidades más pequeñas, que podemos destinar exclusivamente a determinadas compras en línea. Para resultar más convincentes, los estafadores recurren en sus conversaciones a la urgencia, instando a actuar de inmediato; al miedo, diciendo que la cuenta está comprometida; a la curiosidad, afirmando, por ejemplo, que se ha recibido una transferencia; o a las recompensas, anunciando que se ha ganado un premio. Y en momentos de estrés o prisas, incluso los usuarios con experiencia pueden tomar decisiones equivocadas. Además de actuar con cautela y analizar la situación con atención, los riesgos pueden minimizarse también mediante soluciones técnicas. De nuevo, Silviu Stahie:
«Las soluciones de seguridad que existen en este momento nos ayudarán a estar informados cuando recibamos mensajes peligrosos, por ejemplo. Recibiremos una advertencia de la aplicación en cuestión: «¡Atención! Este es un mensaje peligroso. El enlace que estás a punto de abrir es peligroso». Existen funciones para bloquear llamadas procedentes de teléfonos de los que ya se sabe que están implicados en campañas de fraude. Disponen de herramientas que nos permiten conectarnos de forma segura a determinados sitios web. Os pongo un ejemplo muy sencillo: estamos en el extranjero, nos hemos conectado a una red inalámbrica, a una red wifi pública, y entonces utilizamos soluciones de tipo VPN para conectarnos de forma segura a esos recursos. Solo tenemos que utilizarlas; las herramientas existen, la autenticación en dos pasos es una herramienta extremadamente eficaz, sobre todo cuando se trata de aplicaciones del ámbito bancario o financiero, y nuestra recomendación es siempre que la utilicemos siempre que esté disponible».
En un entorno en línea en constante cambio, añaden los expertos, la vigilancia sigue siendo la medida de seguridad más valiosa.
Versión en español: Monica Tarău