Retos del mañana: La Unión Europea contra la pobreza
La lucha contra la pobreza, uno de los mayores retos sociales, es una prioridad para las instituciones europeas, dado que los datos muestran que uno de cada cinco ciudadanos europeos está en riesgo de pobreza.
Corina Cristea, 05.06.2026, 13:26
Aunque Europa es una de las regiones más desarrolladas del mundo, millones de europeos carecen de los recursos necesarios para llevar una vida digna. Desde hace años, Bruselas intenta reducir las desigualdades entre los ciudadanos y ofrecer oportunidades a todos, pero la realidad es que uno de cada cinco europeos está en riesgo de pobreza.
El coste de la vida es, de hecho, la principal preocupación del 52 % de los europeos. La falta de viviendas asequibles se considera, al mismo tiempo, un problema inmediato y urgente para el 40 % de los ciudadanos y hay un millón de personas sin hogar.
Otro aspecto que ponen de manifiesto las encuestas es el de los obstáculos a los que se enfrentan muchos europeos para participar en un mercado laboral en rápida evolución. En este contexto, la Comisión Europea propone un amplio paquete de medidas que incluye una estrategia con un objetivo ambicioso: erradicar la pobreza para 2050. El paquete también incluye una propuesta de recomendación del Consejo sobre la lucha contra la exclusión en materia de vivienda, así como dos comunicaciones: una sobre la ruptura del ciclo de la pobreza infantil mediante el refuerzo de la Garantía Europea para la Infancia y otra sobre el refuerzo de la estrategia para los derechos de las personas con discapacidad.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y comisaria europea de Derechos Sociales, Roxana Mînzatu, ha declarado lo siguiente:
«Tenemos ante nosotros un paquete contra la pobreza que requiere la implicación de todos los responsables políticos: de la Comisión Europea, del Parlamento Europeo, del Consejo de la Unión Europea, de los Gobiernos, de las autoridades regionales y locales -según el caso- y de la sociedad civil. También hemos incluido la responsabilidad del sector privado, que debe sumarse a este esfuerzo de lucha contra la pobreza, porque es un objetivo importante no solo desde el punto de vista moral, democrático y de la cohesión social, sino también económico. Por lo tanto, no hay duda de que todo lo que verán en este paquete representa un conjunto de medidas que se aplican con la contribución a nivel europeo, pero también con la implicación de los Gobiernos y de los Estados miembros».
Roxana Mînzatu es la funcionaria europea que ha presentaddo recientemente en Bruselas las principales medidas de la estrategia. Esta estrategia integra tres prioridades: empleos de calidad para todos, ya que son la primera vía de salida de la pobreza para las personas en edad de trabajar; acceso efectivo a servicios de calidad y a un apoyo adecuado a los ingresos; y acciones coordinadas para combatir la pobreza.
Roxana Mînzatu ha añadido:
«Nos gustaría contar con un instrumento legal que estableciera los estándares mínimos de los servicios de apoyo para las personas inactivas que no buscan trabajo, pero podrían hacerlo. A menudo, las personas que se encuentran en situaciones de precariedad y reciben determinados tipos de ayudas sociales no están motivadas para trabajar, ya que el salario puede ser insuficiente para garantizar su sustento diario: el transporte, la ropa, la comida o el cuidado de los niños que se quedan solos en casa».
Se dedica un capítulo específico a la infancia, ya que en los últimos cinco años no se han registrado avances significativos en la reducción de la pobreza infantil. El nuevo plan comunitario tiene como objetivo ampliar el acceso gratuito a la educación infantil, a los servicios sanitarios y a las comidas escolares, y prestar apoyo a las familias.
Otros grupos destinatarios son las personas con discapacidad, que son las más afectadas por el riesgo de pobreza y el desempleo. Teniendo en cuenta que 90 millones de personas -más de una de cada cinco en Europa- viven con una discapacidad, la plena inclusión es imprescindible para garantizar el respeto de sus derechos y para impulsar la economía y la democracia en Europa.
Sin embargo, siguen existiendo barreras: solo el 55 % de las personas con discapacidad tiene empleo, frente al 77 % de las personas sin discapacidad; 1,4 millones de personas con discapacidad siguen viviendo en instituciones y una de cada tres está expuesta al riesgo de pobreza, casi el doble que la media de la Unión Europea, según datos comunitarios.
«Para hacer realidad los derechos, la Comisión intensificará sus esfuerzos y la aplicación de las medidas. Entre estas medidas se encuentran la introducción a escala de la Unión de la tarjeta europea de discapacidad y de la tarjeta europea de aparcamiento para personas con discapacidad, la puesta en marcha de una Alianza para una vida independiente, la mejora de la accesibilidad del transporte y las inversiones en tecnologías de asistencia, como las herramientas de inteligencia artificial», precisa la Comisión.
La estrategia enumera una serie de acciones clave para alcanzar las prioridades. Con el fin de romper el ciclo de la pobreza a cualquier edad, la Comisión consultará, por ejemplo, a los interlocutores sociales sobre la posibilidad de crear un nuevo instrumento jurídico que permita integrar a las personas excluidas del mercado laboral. La estrategia establece, asimismo, formas de apoyar a las personas mayores mediante pensiones adecuadas. Además, subraya la necesidad de aunar fuerzas con los gobiernos nacionales, regionales y locales, las empresas y la sociedad civil para combatir la pobreza, entre otras cosas, mediante la creación de una coalición contra la pobreza a lo largo de este año y de un nuevo diálogo estructurado para consultar a las personas en situación de pobreza sobre las políticas pertinentes.
Los Estados miembros debatirán y aprobarán las medidas propuestas en el Consejo, y la Comisión supervisará su aplicación. El plan también se verá reflejado en las finanzas del presupuesto europeo, ha añadido Roxana Mînzatu. Según los análisis, una inversión adicional del 0,25 % del PIB de la Unión podría sacar de la pobreza a 18 millones de personas.
Versión en español: Victoria Sepciu