¿El espacio, de nuevo en el punto de mira?
Hace poco se cumplieron 45 años desde que Dumitru Prunariu, a bordo de la nave Soyuz 40 y de la Estación Espacial Internacional, se convirtió en el primer y, hasta la fecha, único rumano que ha salido al espacio.
Corina Cristea, 12.06.2026, 14:30
El 14 de mayo de 1981, Rumanía entró en la historia de la exploración espacial: entre la tripulación de la nave Soyuz 40, lanzada hacia la estación orbital Salyut 6, se encontraba, junto al cosmonauta soviético Leonid Popov, el rumano Dumitru Prunariu. Tras el acoplamiento con éxito a la estación orbital, ambos llevaron a cabo experimentos científicos en campos como la medicina espacial, la biología, la física de las radiaciones y el estudio del campo magnético terrestre. La misión concluyó el 22 de mayo, tras 7 días, 20 horas y casi 42 minutos en el espacio. Prunariu se convirtió así en la 103ª persona en volar al cosmos y en el primer rumano en lograr esta hazaña.
Cuatro décadas y media después, su nombre sigue siendo un símbolo de la ambición rumana y un referente para las generaciones que sueñan con explorar el universo. La historia de Dumitru Prunariu es, sin embargo, más que la aventura de una persona: refleja la participación de Rumanía en los programas espaciales internacionales y plantea la pregunta: ¿cuándo tendrá Rumanía un nuevo astronauta? «Seguimos adelante con un programa espacial. No olvidemos que en 1991 fundamos la Agencia Espacial Rumana, como institución pública gubernamental. Desde 2012 somos miembros de pleno derecho de la Agencia Espacial Europea. El único problema es que ya no tenemos otro cosmonauta», afirma el propio Dumitru Prunariu, quien recordó en Radio Rumanía los momentos de entonces.
«Lo que he logrado es algo muy importante desde el punto de vista histórico para Rumanía: ha situado a Rumanía entre los países que cuentan con sus propios cosmonautas, que tienen una investigación espacial desarrollada y que forman parte de instituciones y programas internacionales. Pero esto no se ha quedado solo en un hecho histórico, sino que ha supuesto una nueva oportunidad para Rumanía y para mí, para seguir promocionándola. Por supuesto, hace tiempo que me hubiera gustado que tuviéramos más cosmonautas. El contexto histórico, el contexto económico y el contexto internacional no lo han permitido hasta ahora. Aunque en teoría tenemos posibilidades, en la práctica es difícil hacerlas realidad sin una determinación más seria y un poco más costosa por parte de las autoridades rumanas».
Muchos se preguntan, de hecho, por qué, tras el éxito de Prunariu, el país no volvió a enviar a nadie al espacio. La explicación tiene varias vertientes. En primer lugar, el vuelo de 1981 fue posible gracias al programa Intercosmos, que ofrecía plazas especiales a los Estados participantes, y tras la desintegración de la Unión Soviética, este programa desapareció. En segundo lugar, los vuelos tripulados se han vuelto más escasos y costosos. La Agencia Espacial Europea (ESA) organiza selecciones de astronautas solo a intervalos largos, y la competencia es enorme.
Como Estado miembro de la ESA (Agencia Espacial Europea), Rumanía tiene derecho a participar en las selecciones de astronautas organizadas por la agencia: cualquier ciudadano rumano que cumpla los criterios profesionales y médicos puede presentar su candidatura. Sin embargo, la competencia es extremadamente dura y el número de plazas disponibles es reducido. Además, la participación en los proyectos espaciales depende también del nivel de inversión nacional en los programas de la ESA. Dumitru Prunariu:
«En la Agencia Espacial Europea, las selecciones se realizan entre candidatos de todos los Estados miembros, incluida Rumanía. Las últimas selecciones concluyeron en 2022, pero de los más de 12.000 candidatos voluntarios a nivel europeo y los 255 rumanos, al final solo se pudieron elegir a seis. Y la selección final entre los mejores de los mejores se realizó en función de la contribución de los Estados a los programas europeos. Y en este sentido, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido —por formar parte de la Agencia Espacial Europea— y otros países nórdicos son imbatibles frente a los países de Europa Central y del Este».
Las perspectivas a largo plazo son, sin embargo, alentadoras. Europa está invirtiendo en nuevos programas de exploración lunar, en colaboraciones con la NASA y en el desarrollo de misiones que requerirán personal adicional en las próximas décadas. Y a medida que se amplía la actividad espacial internacional, aumentan las posibilidades de que surja un nuevo astronauta rumano. De nuevo, Dumitru Prunariu:
«Todos los que hemos estado en el espacio, ya seamos civiles o militares, ya hayamos volado hace 40 o 50 años o volemos ahora, promovemos el entendimiento y la cooperación. Promovemos la comprensión de los problemas del planeta y la búsqueda de soluciones para ellos: la protección del medio ambiente, la protección de la Tierra, la eliminación de residuos, la contaminación y el entendimiento entre las personas. Tenemos una asociación de exploradores del espacio cósmico, fui uno de sus fundadores, en 1985 éramos 25 astronautas y cosmonautas, ahora forman parte de ella más de 400 personas que han volado al espacio y cada año organizamos congresos planetarios, como los llamamos nosotros, en los que nos informamos sobre los programas espaciales de los países que representamos. Allí siguen volando ahora estadounidenses con rusos, con europeos, con japoneses, con canadienses; todos son ciudadanos del planeta, todos se entienden y todos cooperan por el bienestar del planeta. Que tengan ciertas atribuciones cuando regresan a la Tierra, que tengan ciertas obligaciones de representar a su Estado, pero cuando se habla del cosmos tripulado, todos responden al unísono de la misma manera».
«En este contexto, por supuesto, deseo —dice Dumitru Prunariu— que lo malo que hay en la Tierra se reduzca; no debemos luchar contra los demás, sino cooperar y encontrar formas de responder pacíficamente a los retos de la nueva cosmonáutica».
Versión en español: Monica Tarău