La miscelánea: Rumanía en verano: naturaleza, cultura y sabores únicos
Rumanía no solo tiene una geografía fascinante, sino también una rica herencia cultural, una gastronomía llena de sabor y tradiciones milenarias que se celebran con orgullo en cada rincón. En este programa les contaré por qué Rumanía puede ser su próximo gran destino de verano. Hablaremos de naturaleza, historia, playas, montañas, gastronomía, música, leyendas… Todo en una sola experiencia.

Brigitta Pana, 14.07.2025, 15:00
En verano, Rumanía se transforma en un verdadero paraíso natural, cultural y gastronómico. ¿Sabían que en Rumanía pueden bañarse en el mar Negro, caminar por montañas llenas de leyendas y navegar por el segundo delta más grande de Europa… todo en el mismo viaje? Comencemos con la naturaleza, porque Rumanía es un país que sorprende por su diversidad geográfica. En la costa oriental se encuentra el mar Negro, con una franja costera de más de 240 kilómetros. Allí encontrarán desde resorts modernos hasta playas casi vírgenes. Uno de los lugares más singulares es Vama Veche, un antiguo pueblo pesquero que se ha convertido en un punto de encuentro para jóvenes, artistas y viajeros alternativos. No hay grandes hoteles, pero sí mucha libertad, buena música y un ambiente bohemio. Si buscan tranquilidad total, pueden ir más al norte, a playas como Corbu o Gura Portiței, donde no hay carreteras asfaltadas ni discotecas, solo dunas, arena fina, y el sonido del mar. Desde la costa, en pocas horas pueden llegar a los Cárpatos, una impresionante cadena montañosa que atraviesa el país. Aquí el verano se vive en verde: senderismo, cascadas, cuevas, bosques de hayas y robles centenarios. Hay rutas para todos los niveles, desde caminatas suaves hasta travesías alpinas. Y lo mejor es que muchas de estas rutas terminan en aldeas tradicionales, donde pueden dormir en casas de madera y comer platos caseros preparados por los propios habitantes. Pero hay otro paisaje que hace única a Rumanía en Europa: el delta del Danubio. Alberga más de 300 especies de aves y 160 de peces. Es un paraíso para los observadores de aves, los amantes de la pesca y quienes buscan paz total. Pueden navegar por canales rodeados de juncos, dormir en cabañas flotantes, y probar especialidades locales como el estofado de carpa o el caviar de lucio.
Rumanía no solo es naturaleza. Es también cultura viva, muy conectada con sus raíces, pero también abierta al mundo. Uno de los elementos más visibles en verano son los festivales, tanto tradicionales como modernos. Si les gusta la música electrónica o alternativa, no se pueden perder el Electric Castle, que tiene lugar en julio en el castillo de Bánffy, cerca de Cluj-Napoca. Imaginen bailar frente a un castillo iluminado, rodeado de campos verdes, con escenarios al aire libre y una programación de primer nivel. Otro evento importante es el Festival Internacional de Cine de Transilvania (TIFF), que se celebra a fines de junio. Es el festival de cine más importante del país y uno de los más destacados del este europeo. Pero también hay celebraciones profundamente tradicionales. En muchas aldeas se celebran festivales folklóricos durante el verano, con música, bailes típicos, artesanía local y trajes populares. En estas ocasiones, la comunidad entera participa, mostrando lo mejor de su herencia cultural. Una festividad particularmente interesante es la de las Sânziene, celebrada el 24 de junio. Es una tradición precristiana relacionada con el solsticio de verano. Las jóvenes se visten de blanco, hacen coronas de flores silvestres y se dice que esa noche, las “hadas del bosque” aparecen bailando en los campos. Hay canciones tradicionales, rituales de protección y muchas leyendas asociadas a esta fecha.
Viajar también es saborear. Y el verano rumano tiene una cocina sencilla pero deliciosa. La cocina rumana es una mezcla de influencias: balcánicas, turcas, griegas, húngaras y eslavas, pero con identidad propia. En verano, los productos de temporada brillan: tomates, berenjenas, pepinos, cerezas, melones, todo fresco y sabroso. Uno de los platos estrella es la salată de vinete, una crema de berenjenas asadas a la parrilla, mezcladas con aceite y cebolla, a veces con mayonesa o ajo, servida sobre pan fresco. También está la zacuscă, una pasta de verduras cocidas lentamente: berenjena, pimiento rojo, tomate y cebolla. Se sirve fría, ideal para los días calurosos. En la costa y en el Delta, como mencioné antes, el pescado es esencial. Prueban el saramură de pește, pescado salado y asado, servido con salsa de ajo y polenta. O el plachie, un guiso de pescado con cebolla, tomate y vino blanco. Y no olvidemos los vinos. Rumanía tiene una antigua tradición vinícola, con más de 2500 años de historia. Las regiones de Dealu Mare, Cotnari, Murfatlar o Târnave producen blancos frescos, tintos especiados y rosados ideales para el verano. También pueden probar el famoso licor de ciruela, el țuică, aunque les advierto que es bastante fuerte… Si después de todo esto se están planteando visitar Rumanía este verano, aquí van algunos consejos rápidos: El clima en julio es cálido: entre 25 y 35 grados en la llanura y la costa, pero más fresco en las montañas. Los precios son muy accesibles comparados con Europa occidental. La mayoría de los jóvenes hablan inglés, pero si aprenden unas pocas palabras en rumano, la gente lo agradecerá mucho. El transporte es bastante fácil: pueden alquilar coche, o usar trenes para conectar las principales ciudades. Y lo más importante: la hospitalidad rumana. En los pueblos, especialmente, la gente les recibe como en casa.
Rumanía no es solo un país que visitan. Es un país que les abraza. Les regala paisajes inolvidables, historias que parecen sacadas de cuentos, sabores que recordarán por mucho tiempo, y personas que les recibirán con una sonrisa sincera. En un solo viaje pueden experimentar lo moderno y lo tradicional, lo salvaje y lo acogedor, la fiesta y la paz absoluta.