La educación sigue siendo uno de los ámbitos más frágiles de la calidad de vida en Rumanía. Rumanía obtiene una puntuación de 6,85 sobre 10 en materia de educación: por encima de Bulgaria (6,74), pero por debajo de todos los demás países analizados de la región.
Pasar demasiado tiempo en el mundo digital conlleva riesgos como la ansiedad y la depresión, así como peligros relacionados con las estafas en línea. La situación es aún más preocupante si se tiene en cuenta que, como revela un estudio realizado el año pasado, en Rumania los niños comienzan a usar las redes sociales a partir de los cinco años.
La escuela es la que más ha contribuido a crear a la persona actual, desde el siglo XVIII, cuando la educación se convirtió en la convicción de que a través de ella se podía emancipar al ser humano. La educación, en todos sus niveles, ha contribuido a la difusión del conocimiento y ha formado a los ciudadanos en el espíritu de las ideas de la época. Y los rumanos también se han conectado con el espíritu de la época a través de la escuela.
En la aldea de Desești, en el distrito de Maramureș, se encuentra una de las ocho iglesias de madera inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, un importante monumento cultural de la zona. Esta aldea de Maramureș es un verdadero imán para eventos culturales y proyectos sociales.
Cada septiembre, las calles de Rumanía se llenan de mochilas nuevas, uniformes y familias que acompañan a sus hijos al primer día de clases.
Hay una expresión en rumano que se llama "gorda y bella" y que transmite una idea positiva sobre los kilos de más. Invocando esta expresión, algunos abuelos o padres ofrecen a sus hijos más comida de la necesaria y, a veces, de dudosa calidad, allanando el camino a la obesidad que luego vendrá acompañada, en la edad adulta, de diversos trastornos metabólicos. Actualmente, uno de cada tres niños en edad escolar tiene sobrepeso u obesidad. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y, sobre todo, qué se puede hacer para combatir el fenómeno de la obesidad infantil?
En Rumanía, la propagación de las infecciones respiratorias se ha extendido a todo el país y el número de enfermos ha superado el de temporadas anteriores.
Un estudio realizado por Save the Children a principios de año mostró que uno de cada dos estudiantes en Rumanía fue víctima de amenazas, humillaciones o violencia física, y el 82% de ellos fue testigo de situaciones de este tipo.
Allí donde la intervención institucional y oficial de las autoridades estatales llega con retraso, los rumanos consiguen compensar esta ayuda tardía.