Instituto Aron Pumnul de Chernivtsi
La escuela es la que más ha contribuido a crear a la persona actual, desde el siglo XVIII, cuando la educación se convirtió en la convicción de que a través de ella se podía emancipar al ser humano. La educación, en todos sus niveles, ha contribuido a la difusión del conocimiento y ha formado a los ciudadanos en el espíritu de las ideas de la época. Y los rumanos también se han conectado con el espíritu de la época a través de la escuela.
Steliu Lambru, 06.04.2026, 11:04
Una de las provincias que se unió al Reino de Rumanía en 1918 y formó la Gran Rumanía fue Bucovina, el 28 de noviembre. En la capital de Bucovina, Chernivtsi, se habían formado las élites rumanas en el espíritu nacional, con el instituto Aron Pumnul a la vanguardia. Por allí pasaron muchas generaciones de rumanos, entre los que se encontraba el sociólogo y demógrafo Vladimir Trebici. En 1997, entrevistado por el Centro de Historia Oral de la Radiodifusión Rumana, Trebici, nacido en una localidad situada a tres kilómetros al este de Chernivtsi, a orillas del río Prut, recordó sus estudios de secundaria en Aron Pumnul.
«La ambición de nuestros padres, una ambición noble, era que todos los hijos cursaran estudios superiores a la escuela primaria. Por eso, todos los hijos fuimos al instituto; dos de ellos, es decir, mi hermano mayor y yo, estudiamos en el Instituto Aron Pumnul, sobre el que incluso escribí una monografía. El instituto se fundó en 1808 y se hizo famoso, especialmente entre los rumanos, por el hecho de que, en 1849, Aron Pumnul comenzó a impartir clases de lengua rumana en este instituto. Y, de entre sus alumnos, el más conocido fue Mihai Eminescu. Así que nosotros dos, los niños, fuimos al instituto Aron Pumnul; los otros dos hermanos fueron al instituto que después se llamó Mitropolitul Silvestru, mientras que el nuestro era un instituto clásico, el otro era un instituto de ciencias».
Vladimir Trebici había ingresado en un instituto de élite por méritos propios. Sin embargo, la escuela primaria le había proporcionado las bases de sus conocimientos.
«Antes de entrar en el instituto, mis padres tuvieron la buena idea de matricularme en la escuela primaria de Chernivtsi, la más antigua de la ciudad, que en la época austriaca se llamaba Escuela Principal Moldava, y donde tuve como antecesor al mismísimo Eminescu. Eminescu cursó dos cursos en la escuela primaria de Chernivtsi, en 1858-59 y 1859-60; yo mismo vi los certificados del alumno Eminovici, como se llamaba por aquel entonces. Allí cursé yo el último curso de primaria y debo decir que eso fue ocho años después de la Gran Unificación de 1918. Por lo tanto, esta escuela primaria también estaba en proceso de rumanización, al igual que toda la enseñanza en Bucovina».
Aunque las ideas nacionalistas ya se manifestaban plenamente antes de 1918 en la Bucovina austriaca, el multilingüismo era algo habitual en Chernivtsi y se valoraba como tal. Vladimir Trebici.
«El ambiente de la Chernivtsi de antaño era cosmopolita. Hace unos años, por invitación de las asociaciones de alemanes de Bucovina en Alemania, tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la tolerancia en la Chernivtsi de mi época, cuando era alumno y estudiante. Mostré cuáles eran las relaciones entre las numerosas etnias que existían entonces en toda Bucovina, pero sobre todo en Chernivtsi. En Chernivtsi había rumanos, austriacos, es decir, alemanes, pero la etnia más numerosa eran los judíos. También había ucranianos, polacos, armenios y así sucesivamente. Este es el entorno de la ciudad, el entorno que yo conocí muy bien, la vida cotidiana. Pude dar testimonio, como lo haré también en el futuro, del espíritu de tolerancia que se creó».
El instituto se incorporó al sistema educativo rumano con una sólida tradición que se remontaba a la época de los Habsburgo. Era un entorno competitivo y saludable en el que se premiaba el esfuerzo académico y en el que formar parte de él era motivo de orgullo incluso para quienes ya no eran alumnos. Vladimir Trebici.
«Era un instituto muy serio. Cuando digo ¨serio¨, me refiero a la tradición austriaca. El instituto se fundó en 1808 y era el más antiguo de Bucovina; en sus primeros años, hasta 1848 —casi parece increíble—, la lengua de enseñanza era el latín. Yo ingresé en el instituto en 1926; los que me precedieron estudiaban latín desde 1º hasta 8º curso, todos los días, y los sábados incluso tenían dos horas. El griego clásico se impartía desde 3º hasta 8º curso. Así que no es de extrañar que incluso el personal de servicio del instituto, el conserje y el resto de los empleados, se enorgullecieran de poder soltar alguna que otra palabra en latín. Nosotros, los niños, nos divertíamos mucho, pero al mismo tiempo nos impresionaba que incluso el personal de servicio supiera latín. Esa era la tradición del instituto: las matemáticas tenían mucho menos peso en el plan de estudios; en cambio, en latín, griego, historia, geografía, química y física nos fue bastante bien. Por no hablar de que en nuestro instituto la religión era una asignatura obligatoria».
El Instituto Aron Pumnul de Chernivtsi fue una cantera de personas cultas que siguieron su vocación y crearon su carrera. Y los rumanos de Bucovina le deben mucho por lo que hoy sienten que son.
Versión en español: Monica Tarău