Encuesta de CURS: el reflejo sociológico del momento
La mayoría de los rumanos opinan que el país va por mal camino.
Bogdan Matei, 30.10.2026, 11:06
El 77 % de los rumanos considera que el país va por mal camino, el 18 % opina que va por buen camino y el 5 % no ha expresado su opinión, según una nueva encuesta realizada por el Centro de Sociología Urbana y Regional (CURS), en el contexto de la toma de posesión del Gobierno, con mayoría del PSD y liderado por el diplomático Luca Niculescu. Según la fuente, la reducción de los precios y del coste de la vida es la principal petición de los encuestados al Gobierno, mencionada por el 41 % de ellos. En segundo lugar se sitúa el aumento de los salarios y las pensiones, con un 39 %, seguido de la reducción de las tasas y los impuestos, con un 27 %.
El 23 % de los encuestados menciona la reducción del déficit presupuestario y del gasto público, mientras que el 22 % señala la reforma de la administración pública. El 21 % destaca la mejora de los servicios sanitarios y educativos, mientras que el aumento de las inversiones y el desarrollo de la economía constituyen una prioridad para el 13 %. En el ámbito electoral, la AUR (oposición nacionalista) registra un 34 % de la intención de voto, seguida del PSD, con un 26 %. El PNL, que acaba de pasar a la oposición, se sitúa en un 16 %, mientras que la USR obtiene un 8 %. Las demás formaciones registran resultados de, como máximo, un 5 por ciento —el umbral electoral necesario para acceder al Parlamento—.
La encuesta se llevó a cabo entre el 22 y el 27 de octubre, con una muestra de más de mil encuestados mayores de 18 años, representativa de la población adulta residente en Rumanía. El margen de error máximo es de más/menos un 3 %, con un nivel de confianza del 95 %. La frustración, el nerviosismo y la ansiedad son los estados de ánimo predominantes en la sociedad rumana, algo que, más allá de las encuestas, también confirman los análisis y los comentarios de la prensa.
A principios de semana, representantes de la patronal solicitaron al primer ministro Niculescu que redujera la carga fiscal para los empresarios, sin nuevos aumentos de tasas e impuestos. El Bloque Nacional Sindical (BNS), por su parte, pide al jefe del Gobierno que se reúna también con los representantes sindicales, tras haber hablado con los del sector empresarial. Los sindicalistas sostienen que se están ignorando los intereses de los aproximadamente cinco millones de trabajadores de Rumanía y reclaman un diálogo social equilibrado, en el que se aborden, entre otras cosas, los salarios, el poder adquisitivo y las condiciones laborales.
El BNS advierte de que las reformas económicas no pueden llevarse a cabo sin consultar a los representantes de los trabajadores y espera que el Gobierno demuestre con hechos que concede importancia al diálogo social. Los sindicalistas del metro de Bucarest son aún más tajantes. Exigen aumentos salariales y amenazan con ir a la huelga, lo que paralizaría la ciudad, que depende en gran medida del transporte subterráneo. Y el metro podría ser solo el principio, ya que en la Rumanía poscomunista, tradicionalmente, el otoño es la estación de las grandes protestas sindicales.
Versión en español: Monica Tarău