La miscelánea: Rumanía, entre el misterio de Halloween y la memoria de los difuntos
Hoy les invito a descubrir cómo se viven en Rumanía Halloween y las celebraciones dedicadas a los santos y a los difuntos. Hablaremos de leyendas misteriosas, del famoso castillo de Bran y de las costumbres religiosas que mantienen vivos los recuerdos familiares.
Brigitta Pana, 02.11.2026, 17:30
Cada año, el 31 de octubre, Halloween llena las calles de disfraces, calabazas iluminadas y decoraciones inspiradas en las historias de terror. Aunque esta celebración se asocia especialmente con Estados Unidos y otros países occidentales, su popularidad también ha crecido en Rumanía. En ciudades como Bucarest, Cluj-Napoca, Brașov y Timișoara se organizan fiestas temáticas y actividades para niños y adultos. Las tiendas ofrecen disfraces y adornos, mientras que restaurantes y clubes preparan eventos especiales. Sin embargo, Halloween no es una fiesta tradicional rumana en el mismo sentido que la Navidad o la Pascua. Su popularidad actual está relacionada, sobre todo, con la influencia de las películas, las redes sociales y la cultura internacional. Pero hay un elemento que convierte a Rumanía en un destino especialmente atractivo durante estas fechas: Transilvania, una región conocida por sus paisajes, sus castillos medievales y sus leyendas.
Cuando pensamos en Halloween en Rumanía, uno de los primeros lugares que nos viene a la mente es el castillo de Bran, situado cerca de Brașov. Sus torres, sus pasillos estrechos y su ubicación entre montañas crean una atmósfera perfecta para quienes buscan misterio y aventura. El castillo está asociado popularmente con Drácula, el célebre personaje de la novela publicada en 1897 por el escritor irlandés Bram Stoker. Sin embargo, es importante distinguir entre ficción e historia. Drácula es un personaje literario que suele relacionarse con Vlad III, conocido como Vlad el Empalador, gobernante de Valaquia en el siglo XV. Aun así, no son la misma persona y tampoco está demostrado que Stoker visitara el castillo de Bran. Hoy, esta fortaleza es uno de los atractivos turísticos más conocidos de Rumanía y recibe visitantes de numerosos países. Durante el otoño, el interés por la leyenda de Drácula aumenta y se organizan actividades relacionadas con Halloween.
Pero Rumanía es mucho más que vampiros y castillos. Su folclore incluye numerosas leyendas sobre espíritus, criaturas sobrenaturales y seres misteriosos, como los strigoi, figuras de ciertas creencias populares asociadas con los muertos que regresan al mundo de los vivos. Estas historias forman parte de un patrimonio transmitido de generación en generación, aunque sus detalles varían según la región. Y después de este recorrido por el mundo del misterio, nos acercamos a unas fechas que tienen un significado diferente: el 1 y el 2 de noviembre.
El 1 de noviembre, la Iglesia católica celebra el Día de Todos los Santos, una solemnidad dedicada a todos los santos, tanto a los reconocidos oficialmente como a aquellos que no cuentan con una festividad propia en el calendario. En Rumanía, esta celebración tiene especial importancia en las comunidades católicas, particularmente en algunas zonas de Transilvania y del Banato. Muchas familias visitan los cementerios, limpian las tumbas, colocan flores y encienden velas en memoria de sus seres queridos. En determinadas localidades, esta costumbre se conoce como Luminația, una tradición asociada a la iluminación de las tumbas con velas. Al caer la noche, los cementerios pueden llenarse de pequeñas luces que crean una imagen de recogimiento y serenidad. Para muchas familias, no se trata únicamente de una ceremonia religiosa, sino también de una oportunidad para reunirse, rezar y recordar a quienes formaron parte de sus vidas. Conviene señalar que el 1 de noviembre no es un día festivo oficial para toda Rumanía. Su importancia depende de las tradiciones religiosas y de las costumbres de cada comunidad.
El 2 de noviembre, la Iglesia católica conmemora a los Fieles Difuntos. Es una jornada dedicada a recordar a las personas fallecidas y a rezar por ellas. En muchas familias, las visitas al cementerio, las flores y las velas forman parte de esta conmemoración. Son gestos sencillos que expresan cariño, respeto y gratitud hacia quienes ya no están. Sin embargo, Rumanía es un país con una importante diversidad religiosa, y no todas las comunidades celebran estas fechas de la misma manera. La mayoría de los rumanos pertenece a la Iglesia ortodoxa, que cuenta con su propio calendario de conmemoraciones de los difuntos. Entre estas celebraciones destaca Moșii de toamnă, una jornada ortodoxa dedicada a recordar a los fallecidos. En 2026 está prevista para el sábado 7 de noviembre. En estas ocasiones, los fieles pueden acudir a los servicios religiosos, visitar las tumbas y ofrecer alimentos siguiendo las costumbres locales. Esta diferencia entre las tradiciones católicas y ortodoxas nos recuerda que Rumanía es un país de diversas comunidades, cada una con sus propias prácticas y formas de expresar la fe.
A primera vista, Halloween y las celebraciones religiosas de noviembre parecen muy diferentes. Halloween se asocia principalmente con disfraces, fiestas y entretenimiento, mientras que el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos tienen un significado religioso para quienes los celebran. No obstante, todas estas fechas coinciden en un periodo del año en el que muchas culturas reflexionan sobre la muerte, el recuerdo y el paso del tiempo. Halloween moderno reúne influencias históricas diversas, entre ellas algunas tradiciones relacionadas con la víspera de Todos los Santos. También suele mencionarse Samhain, una antigua festividad celta vinculada al final de la temporada de cosechas. Sin embargo, la celebración actual es el resultado de una larga evolución cultural y no una reproducción exacta de una única ceremonia antigua. En Rumanía, estas influencias internacionales conviven con las tradiciones locales. Una familia puede participar en una fiesta de disfraces el 31 de octubre y, al mismo tiempo, acudir al cementerio en otra fecha para recordar a sus familiares. Otras personas prefieren no celebrar Halloween y dedican esos días a sus actividades religiosas o familiares habituales. No existe una única manera de vivir estas fechas. Lo importante es comprender que las costumbres pueden compartir un mismo periodo del calendario sin tener necesariamente el mismo origen, las mismas creencias ni el mismo significado.