Cuando pensamos en Bucarest, normalmente imaginamos grandes bulevares, edificios históricos, el gigantesco Palacio del Parlamento o sus elegantes cafés. Sin embargo, existe otro lugar donde realmente puede sentirse el pulso de la ciudad: sus mercados.
En el Día Internacional del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se celebra anualmente el 17 de octubre, se hace hincapié en las personas de cuyos conocimientos y habilidades depende la continuidad de las prácticas que nos definen culturalmente, señala el Ministerio de Cultura en un comunicado de prensa. Rumania celebra 70 años desde su adhesión a la UNESCO y cuenta con 11 elementos inscritos en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
«Plecaţi din ţară, niciodată din România» («Marchados del país, pero nunca de Rumanía») es el subtítulo de un documental que se propone explorar qué ocurre con nuestra identidad cuando nos marchamos del país. ¿Cambiamos? ¿Nos adaptamos? ¿Nos construimos nuevas vidas? Estas fueron las preguntas a las que se buscó respuesta en el proyecto «România din interior» («La Rumanía que llevamos dentro»), del que surgió el documental del mismo título, que se estrenó internacionalmente a finales de septiembre en la University of East London – Royal Docks.
Hoy vamos a descubrir una estación que, en Rumanía, tiene un carácter muy especial: el otoño.
Nos dirigimos al noreste de Rumanía, al distrito de Neamț. Este es uno de los destinos turísticos más complejos. Ofrece una armoniosa combinación de naturaleza, historia y espiritualidad, y se caracteriza por lugares emblemáticos como el imponente macizo de Ceahlău y la fortaleza de Neamț. Además de las atracciones ya consolidadas, se planean ambiciosos proyectos para los próximos años, como el desarrollo de un complejo turístico temático dedicado a los personajes creados por Ion Creangă. Asimismo, la experiencia turística se complementa con la gastronomía local y la autenticidad de los pueblos tradicionales.
En Rumanía, esta fecha no es solamente una celebración religiosa. Es también una ocasión para reencontrarse con la familia, participar en fiestas populares, visitar algunos de los monasterios más emblemáticos del país y descubrir un patrimonio cultural que sorprende a quienes llegan por primera vez.
Cada mes de junio, millones de europeos celebran el solsticio de verano, un fenómeno astronómico que marca el inicio de la estación más cálida en el hemisferio norte y que ha dado origen a numerosas costumbres, rituales y festividades.
En la emisión de hoy, les propongo un recorrido por las tradiciones de mayo en Rumanía. Desde fiestas populares hasta costumbres urbanas, pasando por cambios sociales que nos hablan de una sociedad en transformación.
La Pascua en Rumanía no es solo una festividad religiosa, sino también una oportunidad para celebrar las tradiciones locales, reunir a las familias y preservar las costumbres heredadas de nuestros antepasados.
Situada en el norte de Rumanía, la histórica región de Maramureș se confirma este año como destino ideal para las vacaciones de Semana Santa. Más allá de sus paisajes ancestrales, se invita a los visitantes a descubrir un concepto turístico único, lanzado recientemente: el programa «72 horas en Maramureș». Basado en un estudio de viabilidad internacional, el proyecto promueve un ritmo de viaje relajado. Se anima a los turistas a explorar el patrimonio cultural local, caracterizado por sus famosas iglesias de madera y puertas talladas, así como a interactuar con las comunidades rurales, donde las tradiciones se conservan intactas.
Hoy hablamos sobre las ocho regiones de desarrollo de Rumanía, y analizamos los atractivos turísticos de la región Noreste
En esta emisión, exploraremos cómo el folclore rumano refleja el amor a través del "dor", cómo se transmite de generación en generación y qué lecciones puede ofrecer al público internacional sobre la profundidad emocional y cultural de Rumanía.
Hoy descubrimos un destino completo, donde el espeleoturismo y las rutas de via ferrata se combinan con la tradición de la alfarería y con paisajes kársticos únicos, accesibles tanto para familias como para exploradores. Conocemos la historia de las cuevas acondicionadas, desde Mina Farcu, famosa por sus cristales, hasta Vadu Crișului, habilitada desde principios del siglo XX.
Capra, Ursul, Mascaţii, Moşoaiele, pero también Steaua y Pluguşorul son tradiciones que en el pasado preparaban el ambiente para las fiestas de invierno y tenían un carácter apotropaico, es decir, limpiaban los hogares de los espíritus malignos. Aunque hoy en día su impacto ha disminuido, aún se conservan incluso en las calles de las ciudades, y las instituciones culturales especializadas se esfuerzan por transmitirlas a las generaciones más jóvenes.