Preocupaciones sobre el precio de los combustibles
La guerra en Oriente Medio está haciendo subir los precios de los combustibles, y cuanto más se compliquen las cosas en la zona del Golfo, más se notará el impacto
Corina Cristea, 09.03.2026, 11:48
El Oriente Medio, una de las regiones productoras de petróleo más importantes del mundo, desempeña un papel fundamental en el equilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado mundial de este recurso, y cualquier conflicto en la zona provoca un efecto dominó.
Es lo que está sucediendo ahora: la guerra desencadenada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que luego se extendió a varios países, provocó una crisis en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. En el contexto de la guerra en Oriente Medio, tanto el petróleo Brent extraído del Mar del Norte como el crudo extraído de Estados Unidos superaron la semana pasada el umbral de los 90 dólares por barril, tras un aumento acelerado sin precedentes.
Rumanía no depende totalmente de las importaciones de petróleo, pero el mercado de los combustibles está muy conectado con lo que pasa a nivel internacional. «Desde octubre del año pasado, empezamos, junto con todas las empresas de Rumanía, a crear rutas alternativas para el suministro de combustible, sin saber que iba a pasar esto», dice el ministro de Energía, Bogdan Ivan. Ello, explica el ministro, ha dado al país la flexibilidad necesaria para garantizar las reservas durante al menos cinco meses, asegurar rutas alternativas y así, en este momento, algo menos del 7% de todo lo que se consume en Rumanía, en forma de importaciones, como el petróleo refinado, llega a través del estrecho de Ormuz.
«Lo que puedo decirles con toda claridad es que, gracias a las medidas que hemos tomado en el Gobierno de Rumanía, en este momento, Rumanía, a pesar del aumento del coste de los combustibles, tiene uno de los incrementos más bajos de los Estados miembros de la UE», prosiguió el ministro. El aumento ha afectado especialmente al precio del gasóleo, que ha subido 50 céntimos por litro en una semana. La mitad del precio final en la gasolinera corresponde a impuestos recaudados por el Estado, el impuesto especial y el IVA, y el ministro Bogdan Ivan ha declarado que el Gobierno está considerando una posible reducción de estos impuestos para evitar que los precios alcancen los 10 leus por litro. Bogdan Ivan:
«Estamos preparados para cualquier tipo de intervención en interés de los rumanos y estamos considerando, durante un período temporal, hasta que se estabilicen las cosas en el estrecho de Ormuz y en Oriente Medio, actuar de forma puntual y específica para reducir este efecto negativo. Es extremadamente importante para nosotros no llegar a las dos cifras».
La semana pasada se aprobó también una ley sobre la protección de los consumidores domésticos de gas natural, que garantiza la limitación, durante un año, del precio que pagan los consumidores domésticos. «Hemos aprendido de las lecciones del pasado y hacemos todo lo que está en nuestra mano para mantener los precios lo más bajos posible. Tenemos suficiente combustible», afirma Bogdan Ivan.
Sin embargo, los rumanos no están completamente protegidos, ya que el encarecimiento de los combustibles tiene efectos en cadena. Cuando el transporte se encarece, aumentan los precios de una amplia gama de productos, desde los alimentos hasta los bienes industriales. Y en una economía ya marcada por la inflación y la incertidumbre, una nueva presión sobre los costes podría complicar los esfuerzos de estabilización económica.
Versión en español: Antonio Madrid