Club Cultura: Dorina Lazăr, premiada por toda su carrera en los Gopo
La actriz Dorina Lazăr recibió el Premio a toda una carrera en los Premios Gopo 2026, en reconocimiento a más de seis décadas de trayectoria y a su destacada contribución al cine rumano
Corina Sabău, 12.09.2026, 13:17
La actriz Dorina Lazăr recibió el Premio a toda una carrera en la Gala de los Premios Gopo 2026. La distinción reconoce una trayectoria interpretativa de más de seis décadas y papeles vinculados a momentos significativos de la historia del cine rumano, desde las producciones populares de los años 80 hasta el cine de autor de los años 90 y comienzos de los 2000.
Graduada por el Instituto de Arte Teatral y Cinematográfico «I.L. Caragiale», Dorina Lazăr debutó en los escenarios en 1961, en el Teatro Regional de Bucarest. Desde 1969 forma parte de la compañía del Teatro Odeon, institución a la que ha estado ligada la mayor parte de su actividad artística y que dirigió entre 2003 y 2017. Por esta labor de dirección recibió en 2012 el título de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia.
Uno de sus papeles más importantes en el cine sigue siendo el de la taxista Angela Coman en Angela merge mai departe (Angela sigue adelante), de 1981. Por esta interpretación, Dorina Lazăr recibió el Premio a la mejor actriz concedido por la Asociación de Cineastas de Rumanía.
Más de cuatro décadas después, el personaje reaparece en un diálogo cinematográfico. En la película Nu aștepta prea mult de la sfârșitul lumii (No esperes demasiado del fin del mundo), de 2023, Radu Jude incluye fragmentos de la producción de 1981 y pone en diálogo al personaje de Angela Coman con Angela, interpretada por Ilinca Manolache, que vuelve a recorrer muchas de las localizaciones de la película original.
Preguntamos a Dorina Lazăr si, con la edad y la experiencia, llega también una mayor libertad en la interpretación. Su respuesta, sin embargo, desplazó el acento de la libertad hacia la vulnerabilidad y la emoción. Dorina Lazăr:
«Con la edad llega también el miedo, quizá más que cuando eres joven. Cuando eres joven te sientes fuerte, invulnerable; no tienes miedo a olvidar, no temes tropezar en el escenario, ni te preocupa el vestuario o tu propia apariencia. Y, sin embargo, en cualquier etapa de la carrera, tanto el actor que empieza como el que se acerca al final del camino están perseguidos por los mismos temores y los mismos pensamientos. Se ha hecho célebre la anécdota sobre Sarah Bernhardt, que se encontraba en su camerino antes de un estreno, junto a una joven actriz, guapa y muy segura de sí misma. Al verla tan relajada, Sarah Bernhardt le preguntó si no estaba nerviosa, y la joven le respondió que no. Entonces, la gran actriz le dio aquella respuesta que se haría famosa: Cuando tengas nervios, entonces te convertirás en actriz.
Yo también sentí muchísimos nervios durante la película de Radu Jude. Cuando hacía cine de joven tenía más seguridad, conocía a los equipos de rodaje. Esta vez, sin embargo, trabajé únicamente con jóvenes y no conocía a nadie. Lo que me impresionó profundamente fue encontrarme con un equipo extraordinariamente bien preparado desde todos los puntos de vista. También me impresionaron los actores; incluso quien tenía solo dos frases no dudaba en ningún momento. Todo se había ensayado y preparado de tal manera que, al rodar, saliera perfecto».
Cuando mira hacia atrás a más de seis décadas de carrera, Dorina Lazăr evita la idea de momentos definitivos o de papeles que la hubieran «consagrado» en una determinada dirección. Habla, más bien, de una trayectoria que se fue asentando con el tiempo, de acumulación y de la alegría de una vida en la que cumplió su sueño de ser actriz. De nuevo, Dorina Lazăr:
«Que Dios te dé una oportunidad así en la vida: trabajar, trabajar sin descanso y, aun así, no sentir cansancio, sino más bien tener la sensación de vivir dentro de un fluir hermoso, como una música. Una vida en la que escuchas a Vivaldi. No creo que un papel cambie radicalmente tu comportamiento, pero, sin duda, hay hitos que te marcan. Para mí, Artea conversaţiei (El arte de la conversación), con texto de Ileana Vulpescu, fue uno de esos hitos, sobre todo por el impacto que tuvo en el público.
Recuerdo que venían madres con sus hijos al camerino, después de la función, y me decían que lo que habían visto en el escenario también les había ocurrido a ellas. Lo mismo sucedió con Năpasta (Desastre) , la adaptación cinematográfica de Alexa Visarion basada en la obra de I.L. Caragiale. Y, en la vejez, Dios me hizo todavía otro regalo. En este periodo interpreto el papel de una escritora en un espectáculo que se llama Neliniște (Intranquilidad), escrito por Ivan Vîrîpaev y dirigido por Bobi Pricop. Todo lo que sucede en esta obra, todo lo que ha escrito este autor nacido en Rusia y convertido en ciudadano polaco, ofrece unas posibilidades increíbles a un actor. En toda mi carrera no he interpretado un texto tan rico y tan lleno de significados. Llevamos tres temporadas representándolo y, cada vez que lo releo, descubro nuevos y nuevos sentidos, nuevos significados, nuevas posibilidades de interpretación actoral».
La filmografía de Dorina Lazăr incluye papeles en películas representativas de varias etapas del cine rumano, entre ellas Drumuri în cumpănă (Caminos en la encrucijada), de 1979, dirigida por Virgil Calotescu; Stop cadru la masă (Plano fijo en la mesa), de 1980, dir. Ada Pistiner), Semnul șarpelui (La señal de la serpiente) de 1982, dir. Mircea Veroiu; Liceenii (Los estudiantes de bachillerato), de 1986, dir. Nicolae Corjos; Balanța (Balanza) de 1992, dir. Lucian Pintilie; y Binecuvântată fii, închisoare (Bendita seas, prisión), de 2002, dir. Nicolae Mărgineanu.
En 2013, la actriz regresó en uno de los papeles principales de «București NonStop», dirigida por Dan Chișu, incorporando una nueva tipología a su galería de personajes.
Versión en español: Valeriu Radulian