Marina Voica, protagonista de la película Mariposas Nocturnas
A sus 89 años, la artista Marina Voica mantiene una presencia fascinante y una juventud sorprendente. "Mariposas Nocturnas", la ópera prima de Andrei Răuțu, es una incursión íntima en su vida y energía, pero también una reflexión sobre cómo nos relacionamos con el tiempo, la memoria y las historias de las generaciones que han marcado nuestra cultura. Pionera del pop rumano y una voz única del romance moderno, Marina Voica se convierte, frente a la cámara, en algo más que una leyenda musical: un personaje vivo, juguetón y curioso que sigue inspirando a través de la libertad con la que vive.
Corina Sabău, 14.02.2026, 13:00
A sus 89 años, la artista Marina Voica mantiene una presencia fascinante y una juventud sorprendente. «Mariposas Nocturnas», la ópera prima de Andrei Răuțu, es una incursión íntima en su vida y energía, pero también una reflexión sobre cómo nos relacionamos con el tiempo, la memoria y las historias de las generaciones que han marcado nuestra cultura. Pionera del pop rumano y una voz única del romance moderno, Marina Voica se convierte, frente a la cámara, en algo más que una leyenda musical: un personaje vivo, juguetón y curioso que sigue inspirando a través de la libertad con la que vive. La película se rodó durante tres años, con un equipo extremadamente reducido. «Mariposas Nocturnas» continúa la misma línea íntima del cortometraje de Andrei Răuțu de 2020, «Bucarest vista desde arriba». Seleccionada en el Festival Internacional de Transilvania (TIFF), la película, protagonizada por Marina Voica, Ștefan Iancu y Elvira Deatcu, se basó en la experiencia personal del director al documentar el diagnóstico de Alzheimer de su abuela. Más allá del retrato de un artista, «Mariposas Nocturnas» abre un debate necesario sobre la importancia de llevar a la pantalla a personajes mayores: voces poco comunes en el cine contemporáneo, pero con el poder de conmover e inspirar.
Con Andrei Răuțu, hablamos sobre su encuentro con Marina Voica, a quien se dio a conocer tras un casting, y sobre el cine como una forma de juego e intuición, pero también como una exploración de la conexión entre la memoria, la fragilidad y la energía vital de un artista.
«Cuando la vi en el casting, ni siquiera había escrito el guión de «Bucarest vista desde arriba», pero sabía que en algún momento necesitaría representar a mi abuela en una película de ficción. Me sorprendieron las similitudes que tenía con mi abuela, el contraste entre la fragilidad externa y la fuerza interna. Encontré en ella muchas de las cualidades que tenía mi abuela. La ficcionalicé lo suficiente como para que funcionara como relato corto, pero la trabajé casi como un documental. En el caso de esa película, me interesaba la separación de su hogar de una persona que ha amado el espacio en el que ha vivido toda su vida y se ve obligada a abandonarlo para seguir un camino que no parece llevar a ninguna parte. En cuanto a mi generación, diría que lo que aportamos, como novedad, es otra forma de retratar la tercera edad, a la que intentamos encontrarle dimensiones lúdicas. En mi caso, descubrí el cine como un medio para el juego. Tienes el texto, el sonido, la imagen, los actores; y todas estas herramientas te brindan una alegría muy cercana a la de un juego infantil. Y creo que es importante, sobre todo en una industria donde es difícil financiar proyectos, no estancarse. Bueno, no tengo los recursos, pero quiero experimentar con lo que tengo. Y por eso es importante este espíritu lúdico, para no estancarse, esperando financiación sin parar.»
Con el deseo de mantener la intimidad y cercanía con el personaje, Andrei Răuțu decidió filmarse a sí mismo, transformando el documental en una auténtica película casera. «Quería contar esta historia sin artificios, sin ocultar las imperfecciones de la filmación, porque son precisamente ellas las que le dan autenticidad. Durante todo este tiempo, se forjó una relación de confianza y amistad entre Marina y yo. Descubrí no solo a la artista que conocí en el escenario y el set de rodaje, sino también a la persona que aún interpreta, ríe, ama y se mantiene joven de espíritu», afirma el director.
Hablamos con Marina Voica sobre el arte por el que hizo tantos sacrificios y sobre la película Mariposas de la Noche, dirigida por Andrei Răuțu, en la que es protagonista.
«Todo cobró sentido tras nuestra colaboración en su primera película, aunque incluso entonces no me convencía mucho interpretar el papel que me propuso. Pero fue una experiencia increíble para mí, porque entendí muchas cosas sobre cine. En cuanto a esta nueva película y esta nueva colaboración con Andrei Răuțu, te digo sinceramente que no pensé que resultaría tan impresionante. Me impresionó mucho lo que vi. Pero probablemente salió tan bien porque ya confiaba en Andrei. Para mí, Andrei es un muy buen amigo, una persona que se ha vuelto muy importante. Volviendo a mi arte, si me preguntan por qué hago películas, para quién canto, la respuesta es muy simple: para el público. Y creo que junto con Andrei, a través de esta película, logramos ofrecer al público el arte tal como lo sentimos».
Definida por una estética «camp», «Mariposas Nocturnas» es una película realizada con recursos mínimos, pero que extrae su fuerza de la energía de Marina Voica y la especial relación entre el director y la protagonista.
(Versión en español: Simona Sarbescu)