El año 2025 en la cultura: hitos y encuentros
Desde literatura y música hasta teatro y grandes exposiciones, la selección de eventos presentada en el Club Cultura recoge los momentos que han marcado la escena cultural. Una visión general de un año intenso, con hitos que seguirán siendo importantes más allá del calendario.
Corina Sabău, 03.01.2026, 12:00
Dado que durante todo el año nos hemos ocupado constantemente del cine y las artes plásticas (inauguraciones, estrenos, festivales y tendencias), el balance cultural actual deja de lado estos dos ámbitos. En cambio, nos centramos en los demás ámbitos que dieron consistencia a la vida cultural en 2025: el teatro, la literatura, la música y los grandes eventos que movilizaron al público. El teatro siguió siendo uno de los espacios más vivos de reflexión social. En 2025, los escenarios se llenaron de espectáculos que abordaron temas de actualidad: la fragilidad de la democracia, la identidad, la ansiedad colectiva, la relación entre el individuo y la comunidad. Un aspecto destacable fue el creciente interés por las formas híbridas —teatro documental, performance, instalación— y por las colaboraciones interdisciplinarias. Los festivales de teatro no solo funcionaron como escaparates, sino como plataformas de debate, con encuentros, conversaciones y contextos de reflexión que prolongaron la vida de los espectáculos más allá del escenario.
El Festival Internacional de Teatro de Sibiu siguió siendo uno de los eventos culturales más destacados de Rumanía. En 2025, la selección se centró en espectáculos que dialogaron directamente con la realidad social y política del presente, pero también en producciones visuales de gran envergadura, presentadas en espacios públicos. El festival logró, una vez más, crear una comunidad en torno al teatro, en la que el encuentro entre artistas y espectadores fue tan importante como el espectáculo en sí. Durante unos días, la ciudad se convirtió en un gran escenario y el teatro en un lenguaje común.
En literatura, 2025 fue un año de diversidad. La prosa siguió explorando lo biográfico y la historia reciente, mientras que la poesía ganó cada vez más terreno en el espacio público, a través de lecturas performativas y eventos dedicados. Las ferias del libro y los festivales literarios reunieron a autores consagrados y nuevas voces, y las traducciones desempeñaron un papel importante en la conexión de la literatura rumana con el espacio internacional.
Cabe destacar también el creciente interés del público joven, atraído por fórmulas de diálogo más directas entre autores y lectores. En la escena literaria, el Festival Internacional de Literatura y Traducción de Iași (FILIT) sigue siendo un espacio esencial para el diálogo cultural. En 2025, los encuentros con escritores rumanos e invitados internacionales se complementaron con debates sobre la traducción, la circulación de ideas y el papel de la literatura en un mundo cada vez más fragmentado. FILIT confirmó la literatura no solo como acto de creación, sino como forma de encuentro y reflexión colectiva. Su dimensión pública y abierta consolidó la relación entre autores y lectores, más allá de los lanzamientos o las lecturas formales.
La escena musical fue muy activa en 2025. Desde la música clásica y el jazz hasta proyectos experimentales y conciertos a gran escala, el año se caracterizó por una apertura cada vez mayor hacia la diversidad. Los festivales siguieron siendo hitos importantes, pero los conciertos en salas, los proyectos comisariados y las colaboraciones internacionales fueron igualmente relevantes. Un aspecto importante fue el énfasis puesto en la experiencia: no solo el concierto en sí, sino el contexto, el espacio y el encuentro entre los artistas y el público.
Uno de los hitos más importantes del año fue el Festival Internacional «George Enescu», que reafirmó el estatus de Bucarest como espacio relevante para los grandes encuentros musicales europeos. La edición de 2025 propuso un amplio programa, con orquestas y directores de primer nivel, pero también con una atención especial a la música contemporánea y a las reinterpretaciones de la obra de Enescu. El festival no solo fue un evento de prestigio, sino también un espacio de educación y acceso, a través de conciertos y encuentros dedicados al público en general. Su dimensión internacional se vio duplicada por una mayor visibilidad de los músicos rumanos, integrados de forma natural en el diálogo europeo.
Otro punto fuerte del año 2025 fue el renovado interés por el patrimonio y el espacio público. Las intervenciones artísticas, las exposiciones al aire libre y los proyectos comunitarios acercaron la cultura a la gente, más allá de las instituciones clásicas. Hubo iniciativas que activaron edificios históricos, barrios o espacios poco convencionales. De este modo, la cultura funcionó como instrumento de regeneración urbana y cohesión social.
Versión en español: Monica Tarău