«El Atlas de la Soledad»
«El Atlas de la Soledad» es una exposición multimedia que explora cómo viven los jóvenes la soledad en la era de las conexiones permanentes, y transforma testimonios reales en imágenes, sonidos e historias.
Ion Puican, 29.11.2025, 12:10
Timișoara (oeste de Rumanía) acogió en los meses de octubre y principios de noviembre la exposición Atlas de la Soledad, un proyecto itinerante que también llegó a la capital, un proyecto que investiga cómo los jóvenes de la Generación Z (GenZ) viven la soledad en un mundo permanentemente conectado.
A través de fotografías realizadas con una cámara oscura y un componente sonoro inmersivo, la exposición abre un mapa emocional de una generación situada entre el ruido digital y la necesidad real de autenticidad.
Sobre este proyecto nos ofrece más detalles Ionuț Dulămiță, periodista y documentalista, realizador de las entrevistas dentro del proyecto y uno de los organizadores:
«La exposición forma parte de un proyecto multimedia en el que exploramos cómo se manifiesta la soledad en la Generación Z. Partimos de la idea de que cada vez más estudios e informes mediáticos la etiquetan como la generación de la soledad, especialmente debido al contraste entre lo conectados que están en línea sus miembros y lo pocas que son las conexiones reales y profundas que sienten fuera de las pantallas. Quisimos capturar tanto la parte difícil de la soledad, que se puede traducir como la falta de conexiones humanas satisfactorias o la sensación de estar “fuera de lugar”, incluso entre otras personas, como su lado positivo, que se confunde con la soledad elegida, es decir, un tiempo dedicado a uno mismo para la reflexión y el reajuste interior. Hicimos esto visitando a jóvenes de la GenZ, en su espacio íntimo y hablando abiertamente con ellos sobre la soledad. Grabamos pequeños rituales que realizan cuando están a solas, como hacerse un café, hacer un doom scroll (consumo compulsivo de malas noticias en Internet) o ver vídeos de anime (dibujos animados creados en Japón). He registrado sonidos de la soledad y los he integrado en paisajes sonoros musicales. Tomé fotografías con una cámara oscura que proyecta, dentro de la vivienda, la imagen invertida del espacio exterior. Esa proyección aparece sobre los personajes y la habitación, a través de un haz de luz que entra por una ventana cubierta. Salieron textos, pódcasts, videos y fotografías. Reunidos en un solo lugar, estos materiales también se pueden ver en un micrositio alojado por la publicación cultural Scena9.ro».
¿Por qué un atlas de la soledad?
«Pensamos en la idea de un atlas porque la soledad, aunque se siente igual para todos, es un territorio con zonas y asociaciones diferentes. Rabia, vergüenza, desconfianza, falta de pertenencia, pero también tranquilidad, reflexión o nuevos comienzos. Queríamos que la exposición fuera un mapa de estos lugares interiores, cartografiados a través de las voces e imágenes de quienes los viven».
¿Qué propuso la exposición Atlas de la Soledad a los visitantes? De nuevo, Ionuț Dulămiță:
«He combinado estos elementos visuales y sonoros para crear un diálogo sobre la soledad entre el espacio exterior y el interior. Por un lado, la cámara oscura sirve como una metáfora visual de la soledad en relación con la ciudad, es decir, con el exterior. A través del efecto de aislamiento que produce, ilustra la idea de que siempre sentimos la soledad en relación con el mundo que nos rodea. Por otro lado, los paisajes sonoros creados por Mihai Balabaș para los pódcasts están inspirados en el universo íntimo de los protagonistas, es decir, del interior. Estos incluyen los sonidos de los rituales domésticos que tienen cuando están a solas, y representan la idea de que la soledad es una experiencia profundamente individual y subjetiva».
¿Cómo recibieron los jóvenes participantes de la Generación Z la propuesta de exposición?
«Me sorprendió lo conscientes y lúcidos que son respecto a los desafíos de su generación y, sobre todo, lo abiertos que fueron para hablar con nosotros sobre aspectos íntimos. A veces tuve la impresión de que esperaban que alguien les hiciera ese tipo de preguntas, y esto puede significar que no suelen hablar sobre estos temas con quienes los rodean o que no tienen el tiempo necesario para reflexionar sobre ellos. Especialmente porque el miedo a ser juzgados surgía constantemente en nuestras conversaciones, y el ritmo acelerado con el que reciben información y perspectivas sobre la vida, a través de las redes sociales y otros medios, a menudo no les da el espacio para procesar y asimilar todo lo que viven. Esto es algo que ellos mismos afirman».
Seis jóvenes con historias diferentes –desde estudiantes y artistas hasta jóvenes provenientes de un país en guerra– se convierten en guías en un recorrido visual y auditivo sobre vulnerabilidad, aislamiento y supervivencia emocional.
La exposición promovió un diálogo multidisciplinario entre sociología, psicoterapia, periodismo y artes visuales, reuniendo la perspectiva científica con la artística para entender más profundamente cómo viven la soledad los jóvenes hoy en día.
Sobre este diálogo cultural nos habla el periodista y documentalista Ionuț Dulămiță:
«Este tipo de espacio de diálogo surge cuando se reúnen varios medios: texto, fotografía, paisaje sonoro y video, que abren el acceso a la misma experiencia emocional desde perspectivas diferentes, pero complementarias. El mensaje que más desearía que los visitantes se llevaran a casa le pertenece a Petrișor, uno de los protagonistas de nuestra exposición. Cito textualmente: “Llegas a casa y te das cuenta de que no eres el único que siente esto. Y es muy bueno sentirlo. Incluso si estás solo, sabes que en algún lugar hay alguien que está pasando por la misma experiencia, y eso está bien”».
Versión en español: Mihaela Stoian