Pro Memoria: Radio Rumanía Libre
Radio Romania Liberă (Rumanía Libre) funcionó durante los años de la Segunda Guerra Mundial como un medio de propaganda antinazi del Comintern. Los activistas comunistas trabajaban allí según sus creencias y las exigencias de la prensa soviética. Radio Rumanía Libre tenía una audiencia muy baja entre los rumanos y fue desde allí que se reclutaron colaboradores del régimen instalado el 6 de marzo de 1945.

Steliu Lambru, 05.05.2025, 13:33
En la historia de las emisoras de radio en rumano, Radio Rumanía Libre es un nombre menos conocido. Radio Rumanía Libre era de hecho el nombre del servicio rumano dentro de la emisora de radio Comintern que propagó ideas comunistas, internacionalistas, antifascistas y antibelicistas durante los años de la Segunda Guerra Mundial. No debe confundirse con Radio Moscú en rumano, que transmitía programas de la radio pública de la Unión Soviética destinados al espacio rumano.
Anton Bejan nació en 1919 en Besarabia y se convirtió en activista comunista antes de la guerra. En junio de 1940, durante la invasión soviética de Besarabia y el norte de Bucovina, permaneció en el territorio ocupado. Cuando se necesitó un hablante rumano para inaugurar Radio Rumanía Libre, estaba en Georgia, en Tiflis, donde trabajaba en una fábrica de armas. En 1997, en una entrevista con el Centro de Historia Oral de la Radiodifusión Rumana, Bejan recordó cómo comenzó su carrera como periodista en 1943.
«Ana Pauker y Valter Roman estaban interesados en una persona que conociera bien el idioma rumano y que fuera locutora de la emisora de radio Rumanía Libre. Lenuţa Tudorache, una amiga, me recomendó. Enviaron un telegrama al Comité Central de Georgia, y yo fui convocado al Comité Central. Era muy difícil viajar, me ofrecieron billetes de tren para Moscú, no pudieron ofrecerme billetes para viajar en avión. El viaje en tren fue muy difícil y duró una semana aproximadamente».
Bejan trabaja junto con otros ocho rumanos, seis mujeres y tres hombres. Las condiciones de trabajo eran las habituales y el ambiente era uno en el que se reunían varias naciones.
«Allí éramos más empleados, con sueldos y todo lo que necesitábamos. Había un Centro de Radiodifusión que transmitía en casi todos los idiomas del mundo. Estaba dirigido por la radio Comintern, pero estaba separado de su edificio. Este Centro tenía redacciones, para cada país había una redacción. Permítanme enumerar estas redacciones: en primer lugar, estaban los países balcánicos, con los que teníamos las mejores relaciones, los serbios, los búlgaros, los griegos, los turcos. Después de eso, estaban los checos, los húngaros, con los que discutimos todo el día, los austriacos, los alemanes, los ingleses, los estadounidenses, los finlandeses».
Radio Rumanía Libre, por su propia naturaleza, era un exponente de intereses contrarios a la opinión pública rumana de la época. Y los periodistas de allí querían cambiar esa opinión. Prosigue Anton Bejan:
«Transmitimos tres veces al día, durante una hora cada vez. Eran principalmente programas de propaganda antifascista, contra Alemania. Estábamos librando una guerra psicológica detrás del frente. También había programas de noticias. Nosotros, en nuestros programas, hicimos un llamamiento a los partidos históricos, a los ciudadanos rumanos, para que se opusieran a la guerra, para que salvaran su patria. Había algunos materiales que no tenían nada en contra de Rumanía, al contrario, luchábamos para salvar a Rumanía, que había entrado en una situación catastrófica. Sabíamos que contra las Naciones Unidas, los países más grandes, Rumanía no podía hacer nada, el destino de la guerra estaba decidido de antemano. También emitíamos noticias del país, recibíamos periódicos de Rumanía allá, a través de Turquía, nos inspirábamos en estos periódicos y hacíamos comentarios».
Además de noticias, comentarios y reportajes, los periodistas de Rumanía Libre también supervisaron los programas de las emisoras de radio en rumano. Aunque cada servicio era propio de su país, había un coordinador superior que daba la línea editorial de la emisora. Anton Bejan nos cuenta:
«Todas estas redacciones estaban coordinadas por un grupo dirigido por Bedřich Geminder, miembro del Partido Comunista de Checoslovaquia, un hombre extraordinariamente capaz. Su grupo sacó un boletín con las noticias de estos programas, por país. Y este boletín lo distribuyeron a los miembros de la Comintern, luego al Comité Central, lo multiplicaron en varios cientos de ejemplares y luego lo emitieron. En este boletín también había algunos artículos de orientación escritos por algunos de los miembros más destacados de cada país, especialmente sobre la situación política en sus países, la situación de los partidos, y así por el estilo. Era un boletín. Básicamente, solo teníamos la censura de este Geminder, pero él no leía nuestros materiales, a menudo hacía algunas encuestas para ayudarnos. No interfería, ni conocía nuestros problemas. De todos modos, había una centralización de la actividad de este Centro de Radiodifusión».
Pero la audiencia de la emisora y de las ideas que promovía era muy pobre entre los rumanos, a pesar del estímulo recibido de los países democráticos. De nuevo, Anton Bejan:
«Recibimos un mensaje a través de Radio Londres en el que nos felicitaban por nuestra actividad y nos deseaban éxito. Respondimos de la misma manera, con un mensaje. Ahora, nuestra emisora no tenía mucha audiencia, como me di cuenta después de regresar al país. Sin embargo, conocimos a algunas personas que nos escucharon. Entonces, a ciertas horas, aparecía en el programa y decía ¡Esto es Radio Rumanía Libre! Escuchen nuestros programas donde… Y yo empezaba».
Radio Rumanía Libre terminó su actividad en agosto de 1944, después de que Rumanía abandonara la alianza con Alemania. El camino a la propaganda y al clima de terror comunista durante casi medio siglo quedó abierto.
Versión en español: Mihaela Stoian