Un estudio reciente (Índice de Bienestar de los Empleados) muestra que, en 2025, los rumanos estarán motivados principalmente por el sentido y los resultados de su trabajo, y no solo por el salario. Al mismo tiempo, la falta de reconocimiento, la presión de los plazos y el desequilibrio entre la vida profesional y la personal siguen siendo las principales fuentes de estrés y riesgo de agotamiento para los empleados.
El Consejo Superior de la Magistratura (CSM) emitió un dictamen negativo sobre el proyecto de reforma de las pensiones de los magistrados; el dictamen es consultivo, pero obligatorio.
El presidente interino Ilie Bolojan recomienda recortar el gasto, ya que el Estado rumano ha gastado mucho en los últimos años.
El salario mínimo bruto de Rumanía subirá a 4.050 leus a partir de principios del año que viene.
El FMI estima un déficit por cuenta corriente para Rumanía del 7,5% del PIB este año y del 7% el próximo. Una nota de Bogdan Matei.
El 1 de julio llega con nuevas subidas de precios para los rumanos.