La inminente parada de la última unidad activa de la central nuclear de Cernavodă plantea problemas adicionales para el suministro energético de Rumanía.
Los ciudadanos, las empresas y las instituciones del Estado rumano reducen su consumo de energía.
Los rumanos tiran cada año más de 3,4 millones de toneladas de alimentos, el equivalente a un camión lleno de comida por minuto. Al mismo tiempo, más del 27% de la población del país se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social, con dificultades para asegurarse una comida completa al día.
El ministro de Energía asegura que el sistema energético nacional está haciendo frente a la actual ola de frío.
Según un informe del Banco Nacional de Rumanía, el consumo de la población supera el nivel de ingresos.
«Estamos escribiendo la historia. Contra los obstáculos y las amenazas de quienes harían cualquier cosa para impedir que Rumanía se convirtiera en un proveedor de seguridad energética para Europa. Prometimos no parar y esto es lo que estamos haciendo: hasta el final, por una Rumanía independiente y fuerte», es el mensaje del ministro competente, Sebastian Burduja, tras el inicio de las perforaciones en marzo pasado en el perímetro de Neptun Deep, a 160 kilómetros de la costa.
En un entorno dominado por la publicidad digital y el bombardeo constante de influencers, está emergiendo una forma de rebeldía tranquila pero poderosa: el reto «No Buy» o «No Comprar».
Los recientes aranceles anunciados por el presidente Donald Trump causaron conmoción.
Los consumidores de energía vulnerables de Rumanía seguirán estando protegidos después del 1 de julio
Al igual que otras economías europeas, Rumanía se prepara para los nuevos aranceles anunciados por la administración Trump