OTAN 3.0: el siguiente paso lógico en la evolución de la Alianza
La declaración conjunta al término de la cumbre del B9 en Bucarest anuncia una "OTAN 3.0", en la que los aliados en Europa intensificarán sus esfuerzos para garantizar la seguridad común.
Corina Cristea, 22.05.2026, 12:44
Creada en 1949 para disuadir la expansión soviética y defender Europa Occidental, la Alianza del Atlántico Norte se convirtió, tras la Guerra Fría, en un actor clave para la estabilidad regional y global. Con el tiempo, ha experimentado profundas transformaciones, pero su propósito fundamental se ha mantenido y sigue siendo el de la defensa colectiva. Si la OTAN 1.0 fue la alianza antisoviética de la Guerra Fría, y la OTAN 2.0 fue la organización de intervenciones internacionales y la lucha contra el terrorismo después de 1991, en un mundo marcado por la guerra de Ucrania, la competencia tecnológica entre las grandes potencias, los ciberataques, la inteligencia artificial y las presiones económicas, la Alianza está entrando en una nueva etapa: la OTAN 3.0. Se trata de una redefinición estratégica. Durante décadas, muchos Estados occidentales creyeron que las guerras convencionales a gran escala eran cosa del pasado. Los presupuestos militares se han reducido y la dependencia energética de Rusia ha aumentado. Sin embargo, la injustificada invasión de Ucrania por parte de Moscú, que comenzó hace más de cuatro años, ha cambiado radicalmente la percepción de seguridad en Europa. El conflicto ha demostrado que los tanques, la artillería, la munición y la logística clásica siguen siendo esenciales, pero también ha evidenciado que la guerra moderna ya no se libra únicamente en el frente. Los satélites, los drones, la propaganda en línea, los ciberataques y la manipulación de la información son igualmente importantes. La Alianza del Atlántico Norte está entrando en una nueva etapa de adaptación, en un contexto de seguridad radicalmente transformado, y, desde el Círculo Polar Ártico hasta el mar Negro, los Estados miembros de la OTAN comienzan a concebir la defensa desde una lógica integrada, sin frentes separados ni amenazas locales. Esta continuidad estratégica es vital para vigilar y disuadir las acciones de Rusia. En este contexto, la idea del surgimiento de una OTAN 3.0 acaparó la mayor atención en la declaración final de la reciente cumbre del B9 en Bucarest. Es decir, una alianza que sigue dependiendo de las garantías estratégicas estadounidenses, pero que se apoya mucho más en el pilar europeo. ¿Estamos presenciando una redefinición histórica de la relación entre Europa y Estados Unidos dentro de la Alianza? Así lo afirma el profesor universitario Claudiu Degeratu, experto en seguridad militar.
”Creo que estamos al comienzo de una transformación y, como siempre, este debut implica una clarificación estratégica: la visión europea que debe guiar a la Alianza hacia esta etapa 3.0. No es sencillo, ya que no se limita a las capacidades y la presencia militar en el flanco oriental. Vemos con claridad que el B9 ha significado durante muchos años, desde 2015, la afirmación de la solidaridad. Sin embargo, el surgimiento de un pilar europeo debe realizarse sin afectar la relación transatlántica. Por lo tanto, debemos replantearnos cómo armonizar el pilar europeo con la relación transatlántica. Esta es, en esencia, la clave del cambio, además del mecanismo para garantizar la seguridad estratégica y la estabilidad estratégica que Estados Unidos garantiza en Europa. Debemos analizar si la nueva dirección de la contribución europea implica mayor solidaridad o, en un principio, una difícil transición hacia un modelo en el que los europeos tengan la misma voz que Estados Unidos en asuntos estratégicos.”
El nuevo equilibrio estratégico implica una mayor responsabilidad para los Estados europeos, mayores inversiones en ejércitos, producción de armamento, infraestructura militar y capacidad de reacción rápida. Para los países del flanco oriental, Polonia, Rumanía o los Estados bálticos, este cambio es esencial: ya no son meros beneficiarios de la seguridad de la OTAN, sino que se convierten en actores centrales de la disuasión y la defensa europeas. En una rueda de prensa conjunta celebrada al término de la cumbre de Bucarest, el presidente Nicușor Dan y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicaron el concepto de la OTAN 3.0. «La OTAN se creó durante la Guerra Fría, cuando la URSS representaba una amenaza para Europa. Tras 1990, Rusia dejó de ser una amenaza y la OTAN se redefinió. Ahora, Rusia vuelve a ser una amenaza y la Alianza ha analizado sus prioridades», explicó Nicușor Dan. Añadió que el aumento de las contribuciones no significa que Europa defienda a Europa y Estados Unidos solo a Estados Unidos. La OTAN opera con protocolos, y los actualizados implican que todas las contribuciones sean similares. La obligación del 3,5 % significa que ya estamos en la OTAN 3.0, afirmó también el jefe de Estado rumano. «La OTAN 3.0 implica una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte, pero esto junto con Estados Unidos, tanto en defensa nuclear como convencional, aunque los europeos asuman mayores responsabilidades en defensa convencional», explicó Mark Rutte. «Sigo creyendo que uno de los mayores éxitos de la política exterior del presidente Trump fue en La Haya, cuando todos los aliados acordaron el 2 %. Hemos alcanzado el 3,5 %, así que avancemos al 5 % e igualemos nuestro gasto con el de Estados Unidos para garantizar que todos puedan defenderse. La OTAN 3.0 es el siguiente paso lógico, en el que Europa asume mayor responsabilidad en su propia defensa convencional, permitiendo que nuestro mayor aliado, Estados Unidos, se ocupe de otros escenarios, como Asia. Queremos, colectivamente, junto con Estados Unidos, evitar deficiencias en nuestros sistemas de defensa. Si asumimos más tareas, Estados Unidos podrá ocuparse de otras prioridades», señaló el secretario general de la OTAN.
(versión en español: Simona Sarbescu)