CATANE, el debut en largometraje de Ioana Mischie
Tras una exitosa trayectoria internacional, con un estreno mundial en el IFFI Goa (Festival Internacional de Cine de la India), una nominación en Hollywood a la mejor banda sonora original y numerosos premios al mejor guion, la película «CATANE», escrita y dirigida por Ioana Mischie, ha llegado recientemente al público rumano. Inspirada en hechos reales y fenómenos sociales, CATANE propone una incursión en una situación límite: un pueblo que ha agotado sus recursos legales y que construye sus propias estrategias para sobrevivir, engañando a las autoridades. En los papeles principales encontramos a Costel Cașcaval, Iulia Lumânare y Cristian Bota, que interpretan a los inspectores que forman la comisión de investigación del caso en el pueblo de Catane.
Corina Sabău, 14.03.2026, 14:00
Después de un recorrido internacional exitoso, que incluyó un estreno mundial organizado por IFFI Goa / Festival Internacional de Cine de India, una nominación en Hollywood por la banda sonora original y numerosos premios por guion, la película CATANE, escrita y dirigida por Ioana Mischie, ha sido vista recientemente también por el público de Rumanía.
Inspirada en hechos reales y fenómenos sociales, CATANE propone una incursión en una situación límite: un pueblo que ha agotado sus recursos legales, que construye sus propias estrategias para sobrevivir, engañando a las autoridades. En los papeles principales encontramos a Costel Cașcaval, Iulia Lumânare y Cristian Bota, quienes interpretan a los inspectores que forman la comisión de investigación del caso en el pueblo de Catane.
La prensa internacional describió la película como una delicia para el público (Film New Europe), poética, humorística y satírica (Cineuropa) y una comedia dramática, que sorprende con un giro de situación con humor negro (Variety).
La película CATANE comenzó a partir de un guión de licenciatura en la Universidad Nacional de Arte Teatral y Cinematográfico Ion Luca Caragiale (UNATC). El desarrollo y la financiación del guión duraron más de una década. Aunque parte de hechos reales que delinean un fenómeno social, Ioana Mischie decidió abordarlos desde un punto de vista cómico.
«Me encanta el género de la comedia negra, de la comedia social, un género raramente abrazado, pero que considero de gran valor artístico, sobre todo en Rumanía, donde el humor frente a la desgracia es nuestra carta de presentación. Creo que también tiene un papel terapéutico: podemos hablar sobre temas serios de una manera relajada y amable. Muchos me han preguntado por qué no lo he transformado en un drama, porque los dramas se benefician del mito de que circulan más fácilmente a nivel internacional, mientras que la comedia es más local. Pero creo que nosotros, los artistas, estamos entusiasmados por proponer nuevos formatos y enfoques cinematográficos».
CATANE no centra su historia en la de un solo hombre, sino en la de toda una comunidad. En una época de soledad y polarización, la película invita a matizar y a un enfoque que plantea preguntas sobre justicia social y marginación. A continuación, Ioana Mischie:
«Creo que es una película necesaria, porque en Rumanía necesitamos hablar no solo sobre individuos, sino sobre comunidades, sobre sistemas y sobre grupos más amplios. Siento esta necesidad más que nunca, en una era de soledad y de fragmentación social. Es un credo filosófico que me sigue: desearía que llegáramos a un punto en el que renunciáramos a los prejuicios y al reflejo de juzgar a cada persona y a cada acción por separado, porque es un proceso psicológico tóxico. Para esta historia me documenté intensamente, leí cientos de estudios de caso. Hay personas que reciben ayuda social y la merecen plenamente, pero también hay situaciones en las que esta se obtiene injustamente. Sin embargo, he buscado matices para no juzgar a los habitantes del pueblo de la película. Ellos no son avaros que quieren construir villas con ayudas sociales, sino personas simples, con jubilaciones bajas, incapaces de pagar los elevados impuestos en un lugar detenido en el tiempo. De esta realidad surgen preguntas universales sobre la justicia social y sobre cómo podemos vivir en un mundo más equitativo, sin marginar a ciertas categorías sociales».
Cristian Bota nos contó sobre su experiencia de trabajo con la directora Ioana Mischie, una colaboración que comenzó hace muchos años, en el cortometraje 237 de ani, seleccionado en el Palm Springs International ShortFest. La familiarización con el universo cinematográfico lo preparó para este papel, el de Silviu Stavarache, un trabajador social debutante que llega a una comunidad con reglas propias.
El actor nos habla sobre los desafíos del personaje y sobre la libertad ofrecida por la directora:
«Las cosas se pusieron realmente interesantes cuando Ioana me dejó la libertad para improvisar. No en todas las colaboraciones se disfruta de esta libertad, pero a mí me conviene este modo de trabajar. También me gustó que la película tiene un giro claro y visible de la situación, y estos momentos clave te ayudan a entender mejor al personaje. Cuando un personaje permanece en una zona de ambigüedad o no está muy bien definido en el guion, la responsabilidad de construirlo recae en ti, como actor. Pero, al final, si no entendemos todas las sutilezas y motivaciones de un personaje, no podemos ni empatizar con él ni transmitir emoción».
Ioana Mischie es considerada una creadora de tendencias en el ámbito audiovisual, explorando en sus universos cinematográficos más recientes un nuevo género audiovisual llamado ficción noética (que promueve futuros estimulados por la evolución de la consciencia humana: Government of Children, Human Violins, Tangible Utopias). Entre muchos otros proyectos, ha realizado el primer documental estereoscópico de Rumanía, la primera franquicia inmersiva multijugador y la primera película que integra la IA de manera creativa.
Versión en español: Mihaela Stoian