Pădurea Craiului, «la capital de la aventura de montaña en Rumanía»
Hoy descubrimos un destino completo, donde el espeleoturismo y las rutas de via ferrata se combinan con la tradición de la alfarería y con paisajes kársticos únicos, accesibles tanto para familias como para exploradores. Conocemos la historia de las cuevas acondicionadas, desde Mina Farcu, famosa por sus cristales, hasta Vadu Crișului, habilitada desde principios del siglo XX.
Daniel Onea, 05.02.2026, 11:55
Situada relativamente cerca de la ciudad de Oradea, en el noroeste de Rumanía, la zona de Pădurea Craiului se consolida cada vez más como un destino de referencia para el ecoturismo del país. Esta región montañosa, parte de los Cárpatos Occidentales, ofrece un equilibrio poco habitual entre accesibilidad y naturaleza intacta, y se dirige tanto a familias que buscan descanso como a aficionados a las experiencias de aventura. Paul Iacobaș, gestor del destino ecoturístico Pădurea Craiului, explica una relación menos conocida, pero esencial: el vínculo entre el entorno urbano y el medio natural.
«Pădurea Craiului está estrechamente vinculada a Oradea. Uno de los datos menos conocidos es que las aguas termales de Oradea proceden, en realidad, de esta zona. Se encuentra a apenas una hora en coche o en tren desde la ciudad, en el noroeste de los montes Apuseni. Es un territorio de colinas, con cumbres que alcanzan los 1.000 metros de altitud, por lo que no es una región montañosa en el sentido clásico de los Cárpatos Meridionales, pero resulta extraordinariamente atractiva durante todo el año para un público muy amplio. Muchas familias con niños eligen pasar aquí uno o varios días. También llegan numerosos visitantes de edad avanzada, interesados en el descanso o en paseos suaves por la naturaleza, así como aficionados a la aventura. Nos gusta decir que, si Oradea es la capital del Art Nouveau, Pădurea Craiului puede considerarse la capital de la aventura en la naturaleza en Rumanía. Aquí se pueden practicar casi todas las experiencias imaginables al aire libre, con el apoyo de una infraestructura dedicada y de guías y animadores especializados.»
El desarrollo turístico de la zona no es un fenómeno reciente, sino que se apoya en una larga historia de exploración, facilitada por la infraestructura ferroviaria construida hace más de un siglo. En la última década, el énfasis se ha puesto en la seguridad y en el diseño de itinerarios adaptados a las necesidades actuales, como circuitos de senderismo o rutas de via ferrata, que han convertido la región en un punto de referencia para los deportes de montaña.
«Oradea quedó conectada con Pădurea Craiului a través de la línea ferroviaria Oradea-Cluj, construida hace más de cien años. Cuando los habitantes de Oradea querían salir del entorno periurbano, su primera opción era casi siempre Pădurea Craiului. En mi caso, cuando empecé a descubrir la montaña, mi primer destino fue la zona de Vadu Crișului y Șuncuiuș, o el desfiladero, como lo llamamos nosotros. Viajábamos en tren, porque era muy accesible. La idea de desarrollar una infraestructura adecuada para distintos tipos de visitantes surgió de forma natural hace unos diez o quince años. A través de planes de desarrollo elaborados junto con las comunidades locales y los emprendedores de la zona, pensamos cómo hacer que las experiencias fueran lo más seguras y agradables posible. Mientras que en muchas regiones de Rumanía los senderos son lineales, en Pădurea Craiului predominan los recorridos circulares: se sale y se regresa al mismo punto. Esto facilita la logística, el acceso, el transporte y también la evacuación en caso de emergencia o de mal tiempo. Desde este punto de vista, Pădurea Craiului ofrece grandes ventajas.»
La zona cuenta también con rutas señalizadas para el trail running y numerosos itinerarios de escalada. De hecho, el alpinismo se practica en Pădurea Craiului desde hace más de un siglo. Más allá del paisaje natural y de las oportunidades de aventura, la región conserva un valioso patrimonio cultural inmaterial, como explica Paul Iacobaș. Las comunidades locales han preservado oficios únicos en el país, como la alfarería tradicional de Vadu Crișului, así como instrumentos musicales singulares que definen la identidad etnocultural de la región de Crișana.
«Existen varios elementos de patrimonio cultural especialmente interesantes. Por ejemplo, en Pădurea Craiului se encuentra la única localidad, Vadu Crișului, donde aún se practica la alfarería en cerámica blanca. Se trata de una cerámica sin óxido de hierro que, tras la cocción, adquiere el aspecto del caolín. Es algo único en el panorama cultural rumano. En el pueblo de Drăgoteni, cerca de Remetea, se conserva además una antigua tradición de decoración de huevos de Pascua, completamente distinta de la que encontramos en Bucovina. Otro elemento cultural singular y muy representativo es el violín con bocina. Se trata de un instrumento híbrido que pone en valor tanto la música clásica como los acentos tradicionales de la zona de Bihor. Este violín está presente en todos los momentos importantes de la comunidad: funerales, bautizos y bodas.»
La riqueza del territorio se completa con una biodiversidad notable. El relieve kárstico ha favorecido el desarrollo de una flora diversa y la formación de un extenso sistema de cuevas, que constituye una de las principales atracciones del destino.
«Otro aspecto relevante es que el suelo se desarrolla mayoritariamente sobre formaciones calcáreas, lo que favorece una vegetación específica y muy rica. Precisamente por esta base caliza, una de las grandes atracciones de la zona son las cuevas, tanto las acondicionadas para la visita como las no habilitadas. Los visitantes pueden así explorar el mundo subterráneo. Volviendo al momento de la expansión ferroviaria, hace más de un siglo, la línea que atraviesa el desfiladero del Crișul Repede dio a conocer la Cueva de Vadu Crișului, acondicionada ya a comienzos del siglo XX por un conde local. Otra referencia importante es la Cueva de Meziad, abierta al público desde hace más de cien años. Czárán Gyula, uno de los pioneros del turismo en Bihor y en los montes Apuseni, fue quien diseñó aquí el primer recorrido visitable. Más recientemente, en 2001, se acondicionó la Cueva Unguru Mare, en el desfiladero del Crișul Repede. Además, la Cueva de los Cristales de la mina Farcu es única en Rumanía: es la única abierta al público donde se pueden admirar de cerca espectaculares cristales de calcita.»
La infraestructura moderna, combinada con la preservación de tradiciones locales como la alfarería de Vadu Crișului, convierte este rincón de los montes Apuseni en un modelo de ecoturismo sostenible. Pădurea Craiului sigue siendo, así, una invitación abierta a descubrir una naturaleza auténtica y tradiciones vivas, a muy poca distancia del confort urbano.
Versión en español: Valeriu Radulian