Cada casa con sus costumbres (de Pascua)
Las costumbres tradicionales de Pascua se entrelazan en nuestro país con diversas tradiciones paganas, lo que confiere un carácter especial a estas fiestas. Hacemos un recorrido por algunos lugares del país donde los lugareños disfrutan de las fiestas de una manera especial.
Ana-Maria Cononovici, 07.04.2026, 13:39
La Pascua es una fiesta cristiana. En primavera, en muchas regiones, las tradiciones religiosas se combinan con costumbres locales, ya sea vinculadas al calendario agrario o a la vida comunitaria.
Silvia Szakcs-Mikes, de la Asociación de Mujeres de Sântămăria Orlea, habló sobre estas tradiciones tal como se conservan en la región de Țara Hațegului:
«Intentamos recuperarlas, porque muchas se han perdido, y sobre todo transmitirlas a los niños y a las nuevas generaciones, para que sepan qué valores han heredado de sus antepasados. Desde el Domingo de Ramos y durante la Semana Santa, una semana marcada por la devoción, se vive la fe de forma más intensa. Muchas tradiciones están ligadas a esto, pero también hay costumbres laicas que se mantienen. Por ejemplo, existe un ritual que se celebra la noche del miércoles al Jueves Santo, cuando los jóvenes del pueblo suben a la colina y encienden una gran hoguera. Antes, allí se gritaban cosas, se “lavaban los trapos sucios del pueblo”, se elogiaba a las muchachas trabajadoras y se señalaba a las que no tenían buen comportamiento. También se hablaba de posibles matrimonios. Era, en realidad, una forma de analizar la vida del pueblo, y las chicas escuchaban escondidas lo que se decía sobre ellas. Hoy la tradición continúa, con ciertas limitaciones, incluso con la presencia de los bomberos, pero se mantiene viva y participan también los niños, que empiezan así a implicarse en ella».
Silvia Szakcs-Mikes amplía detalles:
«Durante la Pascua se mantiene también otra tradición. El primer día, después de la iglesia y de la comida, los chicos y los hombres casados forman dos equipos: por un lado los solteros y por otro los casados. Cada año, a la una en punto, se juega un partido de fútbol entre ambos, y los perdedores invitan después.
Al día siguiente se celebra otra costumbre llamada “la carrera del pan bendecido”. Al mediodía, el sacerdote entrega un pan que debe ser comido por uno de los participantes. Todo el pueblo se reúne en las afueras, donde se juntan familias enteras, con niños y mayores. La jornada comienza con el intercambio de huevos, que los niños recogen en pequeñas cestas.
Se prepara una mesa con mantel y una jarra de agua, donde se sienta quien debe comer el pan. Mientras tanto, varios jóvenes del pueblo participan en una carrera por relevos que comienza cerca del castillo Nopcsa y continúa hasta el lugar donde todos esperan. Si los chicos que corren llegan antes de que se termine el pan, ganan los solteros; si no, ganan los casados. En función del resultado, el equipo perdedor es el que invita».
También en Bucovina, las tradiciones religiosas se combinan con costumbres populares que simbolizan la renovación de la vida. Como la Pascua está precedida por el ayuno más largo del año, de siete semanas, Aurel Prepeliuc, etnógrafo del Museo de la Aldea Bucovina, en Suceava, explicó cómo comienza este periodo en la región:
«Es, en esencia, una celebración nocturna, una liberación de energía, en la que también se producen excesos alimentarios. Existen distintas costumbres según el pueblo, incluso algunas prácticas de tipo mágico. Pero todo esto debe corregirse al día siguiente, en el primer día de ayuno, durante la llamada “Spolocania”. Quienes han exagerado deben pasar por este ritual, que implica el consumo de alcohol, a veces en grandes cantidades, para eliminar cualquier rastro de alimentos prohibidos durante el ayuno».
El etnógrafo Aurel Prepeliuc describió también otras costumbres locales:
«El Jueves Santo está lleno de rituales. Había prácticas mágicas de origen precristiano. Se celebraban los “antepasados del Jueves Santo”, cuando se ofrecían alimentos en memoria de los difuntos. También se encendían fuegos de purificación, incluso en los cementerios. Existía además un personaje muy interesante, la Joimărița, una figura fantástica, una representación de la muerte. Se creía que castigaba a las mujeres que no habían terminado de hilar el cáñamo o a los jóvenes que no habían reparado las cercas. Era una forma de control dentro de la comunidad, para que todos cumplieran a tiempo con sus tareas. La tradición de rociar a las chicas con perfume también existe en Bucovina, aunque fue adoptada sobre todo de las comunidades alemana, polaca y eslovaca, en su mayoría de confesión católica».
Si bien las tradiciones varían de una región a otra, el menú de Pascua es, en general, similar: huevos rojos o de distintos colores, terrina de cordero a base de vísceras y hierbas, sopa de cordero, asado de cordero, hojas de vid rellenas de carne picada y, de postre, tarta de queso tradicional de Pascua y pan dulce trenzado.
En Dobrogea, sin embargo, predominan los platos a base de pescado: terrina de pescado, hojas de vid rellenas de pescado, sopa de pescado o pescado frito con distintas guarniciones.
Versión en español: Valeriu Radulian