El arte de los huevos pintados
Una colección de varios cientos de huevos pintados se encuentra estos días en la Sala de los Caballeros del Museo del Castillo de Vianden, en Luxemburgo. La profesora universitaria y doctora Paula Popoiu, directora del Museo Nacional del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, nos ha hablado de la participación de Rumanía en este evento.
Ana-Maria Cononovici, 31.03.2026, 11:09
Con motivo de la celebración de la Pascua de Resurrección, el Museo del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, la Embajada de Rumanía en el Gran Ducado de Luxemburgo y el Instituto Cultural Rumano de Bruselas organizan la exposición «El arte de los huevos pintados en Rumanía», que se celebrará del 29 de marzo al 15 de abril de 2026 en la Sala de los Caballeros del Castillo de Vianden, en Luxemburgo.
La profesora universitaria y doctora Paula Popoiu, directora del Museo Nacional del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, nos ha hablado sobre la presencia de Rumanía en la exposición:
«Se trata de una exposición organizada en el Castillo de Vianden, en Luxemburgo, un lugar prestigioso para la cultura europea y muy visitado. Como todos sabemos, Luxemburgo es un lugar internacional con muchas instituciones europeas, por lo que la exposición no solo la visitan luxemburgueses, sino también rumanos que se encuentran aquí. La exposición ha llevado a Luxemburgo la delicadeza y el refinamiento de los huevos pintados, una forma de arte que principalmente realizan las mujeres con motivo de la Pascua. Por ello, hemos recreado también el contexto en el que surgió esta expresión de refinamiento y precisión, sin olvidar su carácter ritual. Es una tradición ancestral, anterior al cristianismo, que se dota de nuevos significados al ser incorporada a esta religión».
Pocos rituales contemporáneos encierran la profundidad de los símbolos, la cercanía a lo sagrado y el vínculo con un ritmo ancestral como la práctica de la pintura de huevos de Pascua, un arte que sigue sobreviviendo, bajo diversas formas, en Europa Central. La artesanía popular de la pintura de huevos ha alcanzado la perfección artística y estética, y sigue practicándose activamente en algunas zonas de Rumanía, donde está protegida y promovida como parte del patrimonio cultural inmaterial.
La profesora universitaria y doctora Paula Popoiu, directora del Museo Nacional del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, ha añadido:
«Estamos aquí con huevos de todas las zonas del país. Por supuesto, en primer lugar, tenemos los huevos de Bucovina, donde se encuentran los más bonitos, pero también los símbolos más interesantes y antiguos. Hemos hablado del simbolismo del huevo primordial y, en nuestra exposición, de los motivos decorativos y otros motivos que han ido apareciendo a lo largo de la evolución de este arte, pero que no han perdido su significado. Y, por supuesto, tenemos éxito, ya que en el Castillo de Vianden se organizan exposiciones con museos de Rumanía con bastante frecuencia. Podría decirse que también hemos tenido la extraordinaria oportunidad de hablar de Rumanía y del Museo del Pueblo. Hemos traído lo que se denomina cultura tradicional rumana, pero hemos traído algo más: hemos creado un puente entre dos culturas, un puente entre dos pueblos».
La profesora universitaria y doctora Paula Popoiu, directora del Museo Nacional del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, ha aportado más detalles:
«Además de los trescientos huevos, que proceden tanto de las colecciones del museo como de colecciones particulares, también contamos con cerámica y tejidos, ya que hemos coordinado el motivo decorativo de los tejidos que se reproduce en los huevos. Hemos dado a la exposición un carácter didáctico y antropológico. Hemos explicado qué significa este motivo decorativo que encontramos en los huevos, pero también en otros objetos. También tenemos algunos objetos de madera tallada. En total hay unos 350 objetos, pero son tantos porque hablamos de huevos pintados y tuvimos que seleccionarlos de tal manera que ilustraran todas las zonas del país».
La profesora universitaria y directora del Museo Nacional del Pueblo «Dimitrie Gusti» de Bucarest, la doctora Paula Popoiu, ha recordado que la exposición que se presenta en Luxemburgo también tiene un carácter didáctico e interactivo:
«La exposición también tiene un carácter didáctico, ya que partimos del huevo rojo, que es el verdadero huevo ritual, y luego pasamos a los muchos colores, cada uno con su significado. Hablamos sobre todo de la técnica de la pintura con cera de abeja, que se practica en Bucovina y que es también la más compleja. Cabe señalar que, en el marco de esta exposición, se impartirán talleres de pintura de huevos, a cargo de nuestra colaboradora, la artesana Elena Aneci. Estoy convencida de que tendrá un gran éxito en los próximos días».
En Rumanía existen varias técnicas para decorar huevos y numerosos motivos tradicionales. Según la técnica empleada, encontramos huevos decorados con cera (técnica tradicional), huevos estampados (técnica del batik), huevos teñidos de forma natural (con capas de cebolla) y huevos decorados con abalorios, una técnica más moderna que consiste en aplicar con precisión cuentas de colores para crear motivos geométricos o florales. También hay huevos pintados con colores acrílicos o al temple, así como huevos con aplicaciones en relieve.
Los huevos más comunes para la decoración son los de gallina, aunque también se pintan los de oca, pato y avestruz, debido a su mayor tamaño, que permite realizar diseños mucho más detallados y complejos.
También hay huevos de madera pintados e incluso huevos poco comunes; en colecciones especiales se pueden encontrar huevos de emú, de ñandú e incluso huevos fosilizados.
Versión en español: Victoria Sepciu