Preparación de la población para la defensa: ¿éxito o fracaso?
Rumanía tiene un déficit de militares en activo y de reservistas. Además, la reserva está envejeciendo de forma natural, ya que está compuesta principalmente por personas que realizaron el servicio militar obligatorio hasta 2007, año en que se suspendió. En Rumanía ha entrado en vigor una nueva ley sobre la preparación de la población para la defensa. Según esta ley, los jóvenes de entre 18 y 35 años, tanto hombres como mujeres, con domicilio fijo en Rumanía, pueden realizar de forma voluntaria un curso de formación militar básica de cuatro meses, tras el cual se inscribirán en la reserva operativa del ejército.
Roxana Vasile, 21.01.2026, 13:11
A mediados de enero, el presidente de Rumanía, Nicușor Dan, promulgó una nueva ley sobre la preparación de la población para la defensa. La primera fase de aplicación de la ley estaba prevista para el periodo comprendido entre febrero y marzo.
Según la ley, los jóvenes de entre 18 y 35 años, tanto chicos como chicas, con domicilio fijo en Rumanía, tienen la posibilidad de realizar, de forma voluntaria, un periodo de formación militar básica de cuatro meses: aprender a manejar diferentes tipos de armas, participar en cursos de orientación en el terreno, descontaminación o primeros auxilios. Durante este tiempo, se les proporciona alojamiento, comida y asistencia médica.
Al final del curso, se les concede una indemnización equivalente a tres salarios medios brutos. Sin embargo, para las autoridades es esencial que, tras los cuatro meses de formación, los jóvenes puedan optar a un proceso de selección para convertirse en militares profesionales con contrato en el ejército, decidir seguir estudiando en una escuela del ámbito militar o permanecer como reservistas voluntarios.
¿Por qué era necesaria una ley así en Rumanía? Lo explica el coronel retirado Ion Petrescu, periodista y analista militar (track):
«Un ejército fuerte significa una sociedad libre, en la que los ciudadanos pueden dedicarse tranquilamente a su carrera profesional, tener ingresos asegurados y una perspectiva optimista para sus familias. El ejército es lo que, en el medio rural, representa, si se quiere, mediante una comparación un poco arriesgada pero necesaria, el perro guardián del corral de todo campesino sensato. Porque, como vemos, es necesario proteger las fronteras de los Estados, que pueden ser víctimas de agresiones antes inimaginables. Por lo tanto, se trata de una ley promulgada por el presidente Nicuşor Dan que refuerza el organismo militar nacional y, al mismo tiempo, sirve al interés nacional: que Rumanía siga siendo un país soberano, con su integridad territorial asegurada y, al mismo tiempo, capaz de mantener su condición de Estado miembro de la OTAN y de la Unión Europea.
Rumanía tiene un déficit tanto de militares en activo como de reservistas, y la reserva está en un proceso natural de envejecimiento, ya que está compuesta principalmente por personas que hicieron el servicio militar obligatorio hasta 2007, año en que se suspendió.
Países como Polonia intuyeron, con la suspensión de este servicio militar obligatorio, la necesidad de contar con una reserva nueva, joven y permanentemente entrenada. En cambio, en Rumanía, desde 2007, la reserva ha dejado de tener importancia.
La actual ley de preparación de la población para la defensa, es decir, para la recuperación gradual de la reserva, se aprobó en el último momento, con un retraso que algunos especialistas militares no dudaron en calificar de irresponsable. ¿Qué opina el coronel en la reserva Ion Petrescu al respecto? (track)
«Cuando se suprimió el servicio militar obligatorio, las condiciones eran diferentes y se observaba una tendencia a la distensión de la situación militar en Europa. La vida ha demostrado que esta tendencia democrática en el centro y el oeste de Europa no fue seguida por medidas similares en el este, donde una superpotencia nuclear, me refiero a la Federación Rusa, siguió mirando a los Estados vecinos desde la perspectiva de la antigua visión soviética. ¡No podemos permanecer indiferentes! Por el simple hecho de que vivimos en Europa y queremos tener vecinos en nuestras fronteras que miren de forma constructiva hacia un futuro necesario para todos, el de la cooperación internacional. Por ahora, en otras partes asistimos a monólogos geopolíticos con consecuencias visibles.
Según el periodista militar, para muchos jóvenes rumanos, hacer un curso de formación militar significaría pasar de una zona de incertidumbre y confusión a otra en la que sentirían que sus habilidades o conocimientos importan. Ion Petrescu plantea un ejemplo (track):
«Si observamos la realidad del campo de batalla, vemos que el uso de drones y de jóvenes con habilidades informáticas se ha convertido en algo habitual, por lo que también asistimos a un desarrollo de los enfrentamientos militares en el ámbito de la guerra electrónica. Se necesitan mentes entrenadas, mentes apasionadas para participar en este esfuerzo, en unidades dedicadas a la guerra electrónica y a contrarrestar las acciones que tienen que ver con la creación de un estado de confusión, como hemos visto que ha ocurrido en otros países, una confusión que solo puede favorecer a aquellos que tienen intenciones de invadir Estados independientes soberanos. Por lo tanto, la contribución de los jóvenes a este esfuerzo nacional se dará en un nuevo marco, en el que contará lo que saben hacer y lo que podrían aprender a hacer, de modo que se sientan útiles para la unidad a la que pertenecen, el organismo militar nacional y, por ende, la defensa de Rumanía. ¡No son palabras vacías!»
Sin embargo, queda por ver cuántos jóvenes, chicos o chicas, de entre 18 y 35 años estarán dispuestos a inscribirse en este programa de preparación para la defensa.
Las encuestas de opinión realizadas en los últimos años difieren mucho y no ayudan a dar una respuesta. Según el «Barómetro de seguridad de Rumanía» realizado en 2022 por el Laboratorio de Análisis de la Guerra Informativa y Comunicación Estratégica (LARICS) y la Academia Rumana, a la pregunta «¿qué haría si Rumanía fuera atacada?», solo alrededor de un tercio de los encuestados respondió que participaría en su defensa en la medida de lo posible. Otros tantos esperarían primero a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, y el tercio restante huiría o se escondería junto con su familia.
De los que declararon que no defenderían su país, la mayoría no lo haría porque, según ellos, eso es tarea de los militares. Otros invocan las obligaciones familiares o declaran que no irían a la guerra (citamos) «para defender las fortunas de los corruptos y los sinvergüenzas».
Un año más tarde, en 2023, según una encuesta realizada por INSCOP Research, más de la mitad de los rumanos —el 50,5%— declaraban que lucharían por la patria, casi el 20% emigraría y más del 11% se escondería hasta que pasara la guerra.
Por último, la encuesta más reciente sobre este tema, realizada por Avangarde y publicada a principios de este año, muestra que la mitad de los rumanos considera que debería reintroducirse el servicio militar obligatorio, mientras que la otra mitad rechaza la idea. Además, casi tres cuartas partes (74%) están convencidas de que, si Romania fuera atacada, la OTAN la defendería.
Versión en español: Antonio Madrid