Poiana Brașov: esquí, naturaleza y descanso
Situada a los pies del macizo de Postăvaru, Poiana Brașov representa el estándar de excelencia en el turismo de montaña rumano, siendo reconocida oficialmente como la estación de esquí más moderna del país. Aquí descubrirán una zona esquiable de más de 24 kilómetros, donde la infraestructura europea se combina con paisajes naturales salvajes. Más allá de los deportes de invierno, exploramos las rutas de senderismo y las atracciones de los alrededores.
Daniel Onea, 12.02.2026, 14:21
En las faldas del macizo Postăvaru, en el centro de Rumanía, Poiana Brașov se ha consolidado como el principal referente del turismo de montaña del país y está reconocida oficialmente como la estación de esquí más moderna de Rumanía. Su dominio esquiable supera los 24 kilómetros y combina una infraestructura de estándar europeo con un entorno natural bien conservado. Más allá de los deportes de invierno, la zona ofrece rutas de senderismo y múltiples atractivos en los alrededores.
Para entender la relevancia del lugar, conviene repasar brevemente su evolución histórica. Florin Balaș, del Centro Nacional de Información y Promoción Turística, explica los principales hitos.
«Poiana Brașov es la estación de montaña más conocida de Rumanía. Está situada a unos 12 kilómetros del centro histórico de Brașov, en las faldas del macizo Postăvaru, y también se la conoce como “Poiana Soarelui”. La primera mención documental data de 1427, bajo el nombre de “Polian”, cuando era una zona de pastoreo para los habitantes de Brașov. El turismo comenzó a desarrollarse en 1895, cuando el lugar empezó a utilizarse con fines recreativos. El primer concurso de esquí se celebró aquí en 1906 y, desde 1909, la estación acogió competiciones nacionales. Una copia del cartel de aquel evento puede verse hoy en el Centro de Información Turística.»
La modernización decisiva se produjo en las décadas de 1950 y 1960. Un momento clave fue la organización de los Juegos Mundiales Universitarios de Invierno en 1951, seguida por la construcción de la carretera moderna de acceso desde Brașov en los años sesenta. En la actualidad, Poiana Brașov atrae a aficionados a la montaña durante todo el año.
«Hoy, Poiana Brașov combina alojamientos modernos y centros de bienestar con rutas de montaña accesibles en cualquier estación. La infraestructura turística incluye hoteles, telecabinas y equipamientos adaptados a distintos perfiles de visitantes. Los turistas pueden visitar también el monasterio “San Juan Bautista”, el único edificio religioso de la estación, construido en estilo tradicional de Maramureș. La estación es conocida principalmente por los deportes de invierno y ofrece un dominio esquiable completo para todos los niveles. Cuenta con 12 pistas servidas por telecabinas, teleféricos, telesillas, telesquís y un sistema de producción de nieve artificial. Aquí se encuentra la pista más larga de Rumanía, “Drumul Roșu”, de aproximadamente 4,7 kilómetros. El desnivel entre la cima del Postăvaru y la base es de casi 800 metros. También es posible esquiar de noche en dos pistas, Lobo Inferior y Stadion, así como disfrutar de zonas específicas para trineo y tubing.»
Los servicios complementarios incluyen escuelas de esquí, centros de alquiler de equipamiento y un servicio de rescate de montaña con personal especializado. El acceso a las pistas se realiza mediante tarjetas Ski Pass, disponibles en modalidades flexibles, desde algunas horas hasta varios días, o en formato por puntos, recargables también en línea. El Centro de Información Turística facilita mapas del dominio esquiable y de la estación, tanto directamente como a través de operadores turísticos y establecimientos de alojamiento.
Más allá del esquí, la oferta de ocio es variada: celebraciones après-ski, tanto en la base como en las cabañas de montaña, vuelos en parapente, excursiones en vehículos todoterreno, paseos a caballo y actividades para niños. Para quienes deciden permanecer más tiempo en la zona, los alrededores ofrecen numerosas opciones.
«A solo 15 minutos en coche se encuentra el centro histórico de Brașov, con la Plaza del Consejo, la Iglesia Negra, el mayor edificio gótico del sureste de Europa, las torres Blanca y Negra, la Ciudadela, la calle Sforii, la Primera Escuela Rumana y varios museos. A unos 12 kilómetros pueden visitarse Râșnov y el castillo de Bran. Cerca de Zărnești se encuentra una importante reserva de osos pardos. También destacan las fortalezas de Rupea y Feldioara, las iglesias fortificadas sajonas, incluidas las inscritas en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO en Prejmer y Viscri, el zoológico de Brașov y el lago Noua. Los aficionados al senderismo disponen de rutas de distintos niveles en los macizos Postăvaru, Piatra Mare, Piatra Craiului y Bucegi. Se organizan asimismo excursiones guiadas para la observación de fauna salvaje y actividades de aventura como la tirolina del Cañón de las Siete Escaleras.»
Según datos del Centro de Información y Promoción Turística, aproximadamente uno de cada tres visitantes es extranjero.
«Los visitantes internacionales valoran especialmente la belleza natural y el contraste entre la experiencia de montaña y el entorno medieval, así como la seguridad de la ciudad y la hospitalidad local. Las preferencias varían según el país de origen: los turistas alemanes se inclinan por el senderismo, los procedentes de la República de Moldavia por las celebraciones de invierno y los visitantes israelíes ofrecen en general valoraciones muy positivas. El castillo de Bran y el castillo de Peleș siguen siendo grandes atractivos para el público internacional.»
Para una panorámica completa, se puede ascender en telecabina hasta los 1.799 metros de altitud. Desde la cima se abre una vista de 360 grados sobre las montañas y los valles circundantes.
Versión en español: Valeriu Radulian