El jardín Cişmigiu

el jardín cişmigiu El parque Cişmigiu, el más antiguo y según algunos, el más elegante jardín público de la capital, tiene aproximadamente 16 hectáreas y está en el centro de la ciudad.

El parque Cişmigiu, el más antiguo y según algunos, el más elegante jardín público de la capital, tiene aproximadamente 16 hectáreas y está en el centro de la ciudad. Ubicado cerca del río Dâmboviţa, del Ayuntamiento de la Capital, de la Facultad de Derecho y al lado del Instituto Gh. Lazăr, uno de los institutos bucarestinos más conocidos, el jardín Cişmigiu no fue siempre el elegante y relajante oasis que es hoy. En el lugar del parque había una charca insalubre conocida como “El jardín o la Charca de Dura Neguţătorul” y era mucho mayor que ahora. Durante las inundaciones, cuando el río Dâmboviţa se desbordaba, subía también el agua de Cişmigiu. El 10 de octubre de 1779, Alexandru Ipsilanti, príncipe de Valaquia, ordenó que en Bucarest se construyeran dos fuentes, para que la ciudad tuviera agua para beber. La primera fuente se hizo en el actual lugar del jardín. Detrás de la fuente (cişmea”, en rumano), construyó su vivienda el jefe de las obras del jardín, denominado también el Gran Cişmigiu (cişmea” + el sufijo “giu”). Por lo tanto, el jardín fue denominado Cişmigiu. Pero el saneamiento de la charca empezó mucho más tarde, después de la primera mitad del siglo XIX, según ha afirmado el paisajista Alexandru Mexi:

 

Había varios planes para secar la charca del Cişmigiu desde principios del siglo XIX, pero se concretaron alrededor del año 1843. Entre 1843/1845 (la fecha no es muy segura) y 1852, el jardín fue creado por un paisajista extranjero, Carl Friedrich Wilhelm Meyer. Es el mismo paisajista que creó el Jardín Kiseleff. Después de Meyer, el jardín ha sido remodelado varias veces a lo largo del tiempo. Las más drásticas remodelaciones se hicieron a principios del siglo XX. Entonces se remodeló el eje en su forma actual, se creó la Plazoleta Romana (Rondul Roman), denominada posteriormente la Plazoleta de los Escritores, la Fortaleza en ruinas que está en un extremo del eje, la rosaleda, el paseo con pérgolas y el Jardín Japonés.”

 

Desgraciadamente, Meyer murió prematuramente en 1852 y de las obras se encargaron otros arquitectos y paisajistas, la mayoría de ellos extranjeros, que modificaron la cara del parque según la moda de la época, pero también el tamaño del jardín que también ha cambiado con el tiempo. Alexandru Mexi:

 

“Cuando Meyer empezó a crear el jardín, éste se extendía mucho más hacia Dâmbovița. Hacia finales del siglo XIX se construyó la actual avenida Elisabeta Doamna (Señora Isabel). Cuando se trazó la avenida, se redujo el tamaño del jardín. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el jardín se extendió hacia el oeste, donde está la actual avenida Schitu Măgureanu. Hacia mediados del siglo XX se extendió también hacia el norte, incorporando el jardín del Palacio Kretzulescu. Justamente por ello, debido a todas estas extensiones, fue necesario también cambiar el plan original de Meyer. Han quedado pocos elementos de la época de Meyer, sobre todo elementos vegetales, como los plátanos de sombra. En la parte central del jardín hay unos plátanos muy grandes. Hay también un fresno de aquella época, pero desgraciadamente no está muy bien, y se encuentra cerca del Ayuntamiento de Bucarest.”

 

Con el tiempo, Cişmigiu se ha convertido en un monumento paisajístico y alberga tanto algunas obras de arte, como una vegetación especial. Entre los elementos artísticos decorativos, algunos de los más conocidos son los dos puente sobre el lago artificial que está en el centro: el puente grande y el puente de palos falsos de hormigón. No son las únicas construcciones artísticas, según ha afirmado Alexandru Mexi.

 

“Destacaría también el manantial Sissi Stefanidi, el mirador para la música (el antiguo Pabellón de las Aguas Minerales) o el Monumento del Héroe Francés. Hay bastantes estatuas en Cişmigiu y si no me equivoco, todas ellas forman parte del Patrimonio Nacional y están en la lista de los monumentos históricos. Hay más de 20 lugares de este tipo, representados sobre todo por las estatuas traídas a Cişmigiu en distintas épocas. Dentro de la lista de los monumentos históricos, el parque está en el grupo de A, siendo un monumento de importancia nacional, incluso internacional. En este conjunto hay también otras obras artísticas como las estatuas ya mencionadas, que están también en el grupo A, según la importancia. Respecto a la vegetación, además de una serie de árboles seculares como los plátanos de sombra ya mencionados, hay también numerosos árboles exóticos y otros árboles que según una decisión del Ayuntamiento, están en la lista de los árboles protegidos de Bucarest, como son unos castaños que ahora no están en una buena condición.”

 

Por ello, cualquier intervención en un monumento histórico necesita el visto bueno de una comisión de especialidad para no afectar al valor patrimonial del parque Cişmigiu y para que los bucarestinos sigan disfrutando de las caminatas, los paseo en barca, los pavos reales y los cisnes negros.

 


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Publicat: 2018-05-19 15:44:00
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