Club Cultura: Los culpables, cuando el arte rechaza el veredicto
«Los culpables», una nueva producción del Teatro Nacional de la Radio, parte de un crimen cometido por un adolescente a principios de este año, un caso que conmocionó a la sociedad rumana, y explora, desde diferentes perspectivas, el mundo de adolescentes y adultos en un intento por comprender lo sucedido. La obra, dirigida por Ilinca Stihi, también ha despertado interés internacional: tras ser seleccionada para el Prix Europa, «Los culpables» también estuvo entre las finalistas del Prix Italia, en la categoría de Drama Radiofónico y Podcast.
Corina Sabău, 07.11.2026, 18:19
«Vinovații» («Los culpables»), una nueva producción del Teatro Nacional Radiofónico, parte de un crimen cometido por un adolescente a principios de este año, un caso que conmocionó a la sociedad rumana, y explora desde distintas perspectivas el mundo de los adolescentes y el de los adultos, en un intento de comprender lo sucedido. La obra, realizada por Ilinca Stihi, también ha despertado interés internacional: tras ser seleccionada para el Prix Europa, «Vinovații» figura también entre las finalistas del Prix Italia, en la categoría Radio & Podcast Drama. Uno de los ejes centrales de la obra es la ruptura de la comunicación entre generaciones y la influencia del entorno digital. Para Ilinca Stihi, autora y directora de la producción, el reto consistió en encontrar la distancia necesaria para poder contemplar el caso y, sobre todo, los problemas que pone de manifiesto.
«Cuando empecé a montar la obra, los acontecimientos eran muy recientes y su impacto en mí seguía siendo muy fuerte. Me alegró haber conseguido tomar cierta distancia tan pronto, pero lo que creía que iba a ser el principal reto resultó ser solo el primero. Me alegró muchísimo que lográramos crear esta oportunidad de encontrarnos con el público de la obra. De hecho, era uno de los objetivos que me había marcado cuando empecé a trabajar en esta producción y por el que, junto con todo el equipo, he trabajado a un ritmo tan intenso. Queríamos evitar que un acontecimiento tan impactante, con tanta repercusión en la sociedad rumana, cayera demasiado pronto en el olvido. Sobre todo porque es un tema que nos permite abordar muchos de los problemas de la sociedad rumana actual».
Si el periodismo puede mostrar los hechos e identificar a los culpables, el teatro pretende ir más allá y explorar las causas y las preguntas que hay detrás. Es una de las ideas en las que insiste la productora de la obra, Oana Cristea Grigorescu.
«Creo que, cuando escuchas una obra de teatro, ya sea una representación escénica o una ficción sonora que aspira a llegar al público más amplio posible, deberías quedarte con algunas preguntas. Preguntas que, ante todo, te ayuden a resistir la tentación de emitir un veredicto precipitadamente. En la sociedad rumana, especialmente en las redes sociales, se ha creado un reflejo de expresión violenta. No se trata necesariamente del anonimato, sino más bien de esta forma de comunicación indirecta, en la que no estamos cara a cara con la otra persona. Y esa distancia parece facilitarnos cada vez más que dejemos de lado la empatía y juzguemos las situaciones en blanco y negro, sin intentar siquiera situarlas en su contexto. Quizá sea precisamente uno de los propósitos del arte: interpelarnos, plantearnos preguntas que nos acompañen y sobre las que sigamos reflexionando. Ayudarnos a ponernos en la piel de los personajes, a intentar comprender qué llevó a una persona a actuar de determinada manera o a tomar una decisión concreta».
Para acercar esos mundos tan distintos, la directora y guionista Ilinca Stihi también ha creado un lenguaje que permita hablar de los adolescentes sin observarlos desde lejos ni con condescendencia. En su opinión, ese cambio de lenguaje no es una simple cuestión de vocabulario. La forma en que nos comunicamos por internet también transforma la manera en que construimos las relaciones, las emociones e incluso nuestra percepción de la realidad. Ilinca Stihi:
«Me propuse, de alguna manera, encontrar una nueva forma de escribir los diálogos. La pregunta de la que partí era muy concreta: si tienes una escena dialogada y la trasladas al entorno digital, ¿cómo suena? Y me pregunté cómo podían esas voces sin cuerpo construir una progresión del diálogo y un aumento gradual de la tensión. Porque esa era su función dramatúrgica: crear una progresión y hacer avanzar los acontecimientos. Y me di cuenta de que uno de los elementos que me resultaron especialmente interesantes en este proceso fue la función de los indicadores de tiempo asociados a los mensajes. Pasamos de diez horas a ocho horas y después llegamos a intervalos de apenas unos minutos. Ese ritmo contribuye a generar tensión».
«Vinovații» no pretende, por tanto, ofrecer una explicación de un caso extremo, sino mirar más allá del veredicto y examinar cómo se comunican las generaciones, la influencia del entorno digital y la responsabilidad de los adultos de mantenerse cerca de un mundo que a veces ya no comprenden. La obra puede escucharse en internet, en la página web del Teatro Nacional Radiofónico.
Versión en español: Valeriu Radulian