El gato de Transilvania, a punto de obtener el reconocimiento internacional
El año 2026 es también el año del reconocimiento internacional oficial de una raza felina rumana por parte de organizaciones internacionales, incluida la World Cat Federation (Federación Felina Mundial). El gato de Transilvania es originario de las zonas montañosas de los Cárpatos y se caracteriza por su pelaje grisáceo y sus ojos expresivos. Tiene un carácter dócil y juguetón, por lo que es ideal tanto para familias como para los amantes de los gatos que disfrutan interactuando con ellos.
Ana-Maria Cononovici, 12.05.2026, 12:53
Para los gatos de raza que participan en concursos, la belleza no depende únicamente del ojo del juez. Hablamos de actitud, de pedigrí. El gato de Transilvania ha iniciado este año su camino hacia el reconocimiento internacional. Es originario de las zonas montañosas de los Cárpatos y destaca por su pelaje con tonos grises y sus ojos expresivos. Su temperamento se describe como dócil y juguetón, por lo que es ideal tanto para familias como para los amantes de los gatos que disfrutan de la interacción con los animales.
Adrian Dragotă, presidente de la Federación Felina Rumana nos explicó:
«Se trata de una fase preliminar de reconocimiento, es decir, no está reconocida en todas las organizaciones. Existen procedimientos; el procedimiento preliminar implica la presentación, en una primera exposición, de la raza que se va a homologar. Posteriormente se acepta, tras ser evaluada por los jueces, y a continuación viene un periodo en el que los criadores deben presentar, como es lógico, varios ejemplares, para demostrar cómo se transmite esa característica que define la nueva raza».
Hemos invitado a Adrian Dragotă, presidente de la Federación Felina Rumana, a describir las características de este gato:
«Este gato de Transilvania presenta un patrón también conocido como “carpático”, por los Montes Cárpatos, ya que se observó por primera vez a raíz de una mutación genética de origen natural en la zona de los Cárpatos, especialmente en Polonia y Hungría. En Hungría hay incluso varios criadores que han intentado estabilizar este patrón. Para describirlo de forma más popular, es una especie de siamés al revés; utilizo esta raza como referencia porque es más conocida. Si el siamés tiene ese cuerpo con las extremidades más oscuras —las patas, las orejas, la cola—, este gato de los Cárpatos de Transilvania es al revés: el cuerpo es oscuro, predominantemente negro, y las extremidades, la cola, las patas y esa máscara de la cara son blancas. Es como una imagen en negativo del gato siamés. Sin embargo, no tiene los ojos azules, sino de cualquier otro color, ya que el azul es un color típico del ojo sin pigmento. En este caso, los ojos tienen pigmento, dada la predominancia del color negro».
Adrian Dragotă elogió la capacidad de adaptación de los gatos en general, señalando que cualquier gato conserva su carácter salvaje:
«Todos los gatos que viven en libertad crecen en la naturaleza y son capaces de valerse por sí mismos, a diferencia de los perros, que necesitan una alimentación mucho más abundante; un gato puede alimentarse de todo, desde insectos hasta pequeños pájaros y roedores, es un cazador mucho más hábil y no ha perdido ninguna de sus características naturales a lo largo de los años de convivencia con el ser humano. Por lo tanto, cualquier gato puede alimentarse por sí mismo, y la estructura de su pelaje le ayuda a superar el invierno. No hay casos en los que los gatos, a pesar de temperaturas de 10 o 20 grados negativos, se congelen. Además, tienen una temperatura corporal más alta, normalmente de 38 grados Celsius, por lo que están mucho más adaptados a las bajas temperaturas del invierno».
Adrian Dragotă nos contó también que el gato de Transilvania es un gato de carácter agradable. Después nos explicó en qué fase nos encontramos en lo que respecta al reconocimiento internacional:
«En estos momentos, cuenta con dos fases de reconocimiento: una en una organización llamada Federación Mundial Felina y otra en Inglaterra. Aún habría que pasar por una fase preliminar en la Federación Felina Internacional. Todo este proceso podría tardar unos dos o tres años más. Rumanía, por ejemplo, en 2014, contribuyó a la homologación de una nueva raza, el gato de Singapur, el gato más pequeño del mundo, una raza que tiene un tamaño más reducido, ya que alcanza los 2 kg, 2 kg y medio, en su edad adulta. Rumanía dio todos los pasos necesarios para la homologación. El proceso tardó casi tres años en completarse y, desde entonces, la raza está plenamente reconocida en todas las organizaciones de criadores del mundo».
Solo nos queda esperar que el gato de Transilvania supere sin contratiempos las próximas etapas. Y esto se debe a que Rumanía está muy bien posicionada en este aspecto, tal y como ya nos había comentado Adrian Dragotă:
«De todos modos, la felinología rumana ha experimentado un auge muy prestigioso en los últimos años, más o menos desde 2023. Aunque somos una federación relativamente joven, con 20 años de antigüedad, me refiero a la cría de gatos de raza, en contraposición a esos gatos domésticos que todos hemos recogido y rescatado de la calle desde que éramos niños. Sin embargo, tenemos muy buenos resultados con los gatos criados en Rumanía, en las razas reconocidas; desde 2023 hemos tenido un campeón mundial, en Estrasburgo, en el Campeonato Mundial. El año 2025 nos trajo otros tres campeones mundiales, estamos hablando de gatos nacidos y criados en Rumanía. De hecho, en el Campeonato Báltico, hubo 20 gatos de Rumanía, 15 de ellos llegaron a la final y 4 ganaron la competición. Rumanía va cada vez mejor en este ámbito, tenemos aficionados por todas partes».
El gato de Transilvania ha comenzado a presentarse en concursos internacionales, donde ha recibido un reconocimiento provisional. Cuando se complete su homologación, la raza se incluirá oficialmente en los registros internacionales, lo que ofrecerá a los criadores la posibilidad de comercializar los ejemplares de acuerdo con los estándares internacionales y de continuar con el desarrollo genético de la raza.
Versión en español: Antonio Madrid