La cueva de Coliboaia, hacia el reconocimiento de la UNESCO
La cueva de Coliboaia, situada en los montes de Bihor y conocida por sus pinturas rupestres de más de 30 000 años de antigüedad -una de las cinco cuevas más antiguas del mundo-, ha sido incluida recientemente en la lista indicativa de Rumanía para la UNESCO.
Ana-Maria Cononovici, 22.09.2026, 11:59
Desde 2017 se está trabajando en la preparación del expediente para la cueva de Coliboaia, situada en el distrito de Bihor, con el fin de que sea reconocida por la UNESCO. Posteriormente, la documentación se completó y revisó en repetidas ocasiones hasta que, hace tres años, volvió a ser objeto de atención por parte del Instituto Nacional del Patrimonio. La institución presentó el expediente a la UNESCO, que lo aceptó el 15 de abril de este año y lo publicó en su página web oficial.
De este modo, la cueva de Coliboaia, situada en los montes de Bihor y conocida por sus pinturas rupestres de más de 30 000 años de antigüedad, que la sitúan entre las cinco cuevas más antiguas del mundo, da el primer paso para su reconocimiento oficial como Patrimonio de la Humanidad. Los especialistas consideran este hallazgo como uno de los más importantes de Europa en el ámbito del arte paleolítico.
La cueva, situada en la localidad de Câmpani, en el curso superior del valle del Sighiştel y a una altitud de 550 metros, cuenta con más de 1066 metros de galerías cartografiadas y un desnivel de 15 metros. Aunque ya era conocida en la literatura espeleológica desde antes de 1900, no fue explorada hasta 1981.
El Dr. Călin Ghemiş, arqueólogo del Museo de la Región de Criş y directamente implicado en las exploraciones, los estudios y la documentación del yacimiento prehistórico, declaró a Radio Rumanía Internacional:
«La cueva de Coliboaia fue descubierta en septiembre de 2009. Contiene nueve dibujos. Desde el punto de vista de la historia del arte, siete de ellos son bocetos, es decir, representaciones más esquemáticas de algunos prototipos, mientras que dos entran en la categoría del dibujo propiamente dicho: un caballo y un bisonte. Desde una perspectiva arqueológica, son extremadamente importantes para la prehistoria de Transilvania y, por extensión, de Rumanía. Son importantes, en primer lugar, por su antigüedad. La datación más antigua se sitúa en torno a los 36 000 años. Desde la perspectiva de la historia del arte, son algunas de las representaciones más antiguas del mundo. Se encuentran entre los cinco primeros hallazgos de este tipo. Nos revelan muchos detalles sobre unas comunidades cuyo principal medio de subsistencia era la caza. Nos hablan de los animales que cazaban, ya que aparecen caballos, bisontes, osos de las cavernas y, muy probablemente, un mamut lanudo. También tenemos la imagen de un felino o un caballo al galope, que resulta muy sugerente. Asimismo, nos revelan mucho sobre las creencias de estas comunidades de cazadores y sobre el hecho de que esta zona de la cueva se destinaba a prácticas mágico-religiosas, o al menos tenía ese carácter».
Aunque la inclusión en la lista de la UNESCO podría aportar notoriedad y oportunidades de financiación a la zona, los especialistas descartan la posibilidad de abrir la cueva al público en general. Los controles del microclima han demostrado que la mera presencia de unas pocas personas altera la temperatura de la galería y puede dañar las pinturas.
El Dr. Călin Ghemiş afirmó lo siguiente:
«Desde el punto de vista turístico, la cueva depende de las administraciones públicas locales, del Consejo del distrito de Bihor y del Ayuntamiento de Câmpani, respectivamente. Como hemos visto en otros casos en Europa, muchas de las cuevas de este tipo no son visitables. Solo hay una excepción: la cueva de Chauvet, en Francia. La cueva fue descubierta en 1994 y, durante casi 20 años, se trabajó en la reconstrucción a escala real de la misma, ¡un caso excepcional! Pero también hay casos en los que se han habilitado pequeños y elegantes museos en las inmediaciones. Sería un buen punto de partida. Es importante saber que cada cueva tiene su propio microclima y que cualquier cambio, por ejemplo de temperatura, provoca una serie de reacciones en cadena que pueden afectar negativamente a las pinturas».
La galería de pinturas, considerada la zona más valiosa de la cueva, mide unos 50 metros de largo y se encuentra a unos 770 metros de la entrada. Los investigadores creen que gran parte de la cueva estaba decorada en el pasado, pero las crecidas y los cambios geológicos han borrado numerosas representaciones. Además, dado que han permanecido aisladas durante decenas de miles de años, cualquier cambio puede suponer un riesgo de deterioro para los dibujos. Las experiencias negativas de las cuevas de Lascaux y Altamira, en Francia y España, respectivamente, donde el turismo descontrolado ha afectado a las pinturas rupestres, constituyen una clara advertencia para los especialistas rumanos.
El Dr. Călin Ghemiş, arqueólogo del Museo de la Región de Criș, añadió:
«Lo ideal sería organizar un museo de este tipo, que sería muy importante para la comunidad local. Parte de estas pinturas se pueden ver en nuestra exposición permanente en el Museo de la Región de Criș, precisamente para no afectar negativamente a estas pequeñas pero espectaculares obras de arte».
Al igual que otras cuevas de este tipo, la cueva de Coliboaia permanece cerrada al público para proteger el patrimonio. Sin embargo, los investigadores proponen crear un centro de visitantes o un museo en el valle de Sighiştel, donde se recreen los dibujos y el ambiente del interior de la cueva. Un proyecto de este tipo podría convertir la zona en un importante punto de interés cultural y turístico, siguiendo el modelo de algunas comunidades francesas que se han desarrollado en torno a yacimientos paleolíticos.
Versión en español: Victoria Sepciu