Sobre sueños cumplidos y ballet
Tras una notable carrera como primera bailarina, profesora universitaria, coreógrafa y directora artística —por la que en 2010 fue condecorada con la «Orden del Mérito Cultural en el grado de Caballero» por el ministro de Cultura—, Felicia Șerbănescu creó su propio estudio de ballet situado en los Montes Apuseni, en la localidad de Mărișel, en el distrito de Cluj, donde guía los pasos de jóvenes bailarinas hacia los escenarios internacionales.
Ana-Maria Cononovici, 03.11.2026, 13:40
Bailarina y primera bailarina, profesora universitaria, coreógrafa y directora artística son las profesiones en las que Felicia Şerbănescu ha destacado a lo largo de su carrera. Entre los papeles principales que ha interpretado a lo largo de su carrera se encuentran El lago de los cisnes, La bella durmiente, El cascanueces, Giselle, Don Quijote, Esmeralda, Romeo y Julieta, La Cenicienta y Los tres mosqueteros. Su carrera se ha caracterizado por colaboraciones con artistas de prestigio como Gigi Căciuleanu, Oleg Danovski, Wilfride Piollet y Pascal Giordano. A lo largo de su trayectoria, ha tenido la oportunidad de bailar en espectáculos de ballet emblemáticos de los tres maestros más destacados de la historia de la danza: August Bournonville, George Balanchine y Maurice Béjart. En reconocimiento a sus méritos, en 2010 fue condecorada con la «Orden del Mérito Cultural en el grado de Caballero» por el ministro de Cultura. Hoy hablamos con Felicia Șerbănescu sobre su propio estudio de ballet, situado en los Montes Apuseni, en la localidad de Mărișel, en el distrito de Cluj, donde guía los pasos de jóvenes talentos. Felicia Şerbănescu, maestra de ballet, coreógrafa, directora del Ballet Studio Felicia Şerbănescu y miembro de la Asociación Cultural ARTIST, ha declarado a RRI:
«Estudié en Cluj, en lo que entonces era el instituto de arte, en la especialidad de coreografía —hoy, el Instituto de Arte Dramático y Coreografía Octavian Stroia—, y como me enamoré irremediablemente de esta maravillosa ciudad, tras haber bailado unos 29 años en Constanza, en el famoso teatro de ballet Oleg Danovski, volví a la zona, porque me encantaba la idea de pasar el resto de mi vida viviendo aquí. Conté con el apoyo de mi familia y encontré aquí, en medio de los montes Apuseni, un lugar maravilloso, en el que mi marido, que me había prometido que me construiría un estudio de ballet, comenzó a hacerlo y, así, en 2022 vio la luz este edificio luminoso, ¡un sueño hecho realidad para los dos! Y estamos felices de poder contribuir a la formación de los jóvenes talentos y seguir aportando gran parte de la experiencia acumulada a lo largo de los años sobre los escenarios».
Y los éxitos no tardaron en llegar, tal y como nos contó Felicia Şerbănescu:
«Los éxitos no tardaron en llegar, lo cual supone una gran satisfacción y una alegría espiritual extraordinaria, porque no fue fácil construir este estudio. Y eso nos alegra. Pero nuestra mayor alegría es hacer mucho bien a nuestro alrededor, reunir a nuestro lado a la comunidad en la que vivimos, inspirar, animar en todos los sentidos y, sobre todo, apoyar a los alumnos con talento que se dedican al arte de la danza. También hay niños pequeños que estudian en un campamento para principiantes, pero, en general, son alumnos de alto rendimiento, de entre 13 y 18 años, o que ya son profesionales».
Le preguntamos a Felicia Şerbănescu cómo selecciona a sus alumnos:
«De la comunidad, no muchos, porque no hay muchos niños en el pueblo, pero esperamos que en el futuro, ¿por qué no?, vengan también de Mărişel; allí hay un colegio, nos hemos puesto en contacto con la directora, ya veremos cómo se puede hacer. Sin embargo, de momento me dedico a la danza de alto nivel y, por eso, vienen alumnos del instituto de coreografía de Cluj a estudiar en el estudio de Mărişel. Repito, es una zona maravillosa, se está muy bien aquí, ¡y el estudio cuenta con unas condiciones excepcionales! En verano se convierte en un escenario, el público se sienta en el patio, los niños tienen a su disposición un escenario de 132 metros cuadrados, vestuarios, todas las comodidades, algo de lo que nosotros no disponíamos en nuestra época, pero eso no nos impide seguir adelante y aportar nuestro granito de arena para crear nuevos talentos y apoyarlos para que hagan realidad sus sueños».
En la página web del estudio Ballet Studio Felicia Şerbănescu encontramos los espectáculos que se pueden ver. Y no son pocos. Felicie Şerbănescu:
«Cada vez que concluimos un ciclo, una clase magistral, un taller o un campamento de 10 o 7 días, organizamos espectáculos con lo que los niños han aprendido y estudiado junto a nosotros. Contamos con la presencia de personalidades internacionales del mundo de la danza. Hace dos semanas estuvo presente en nuestro estudio la maestra de ballet internacional Annarella Roura Sánchez, que impartió una clase magistral a mis alumnas. El año pasado vinieron profesores de la Academia de Viena. Este verano tenemos previsto traer a otras figuras destacadas del mundo de la danza, para que compartan su experiencia con los alumnos rumanos. También colaboramos con escuelas del extranjero; hemos tenido alumnas de Italia y de Lituania. La zona es turística y el público no solo está formado por vecinos, padres y abuelos, sino también por los turistas que visitan la zona; todo el mundo está contento y eso es una gran alegría para nosotros».
Para terminar, nuestra interlocutora desea mencionar a algunas de las alumnas que ya están dando que hablar en los escenarios de todo el mundo:
«Una de mis alumnas, Maya Ciobotă, ya baila en el escenario del Gran Teatro Mariinski de San Petersburgo como semisolista; lleva solo un año contratada, lo cual es un gran logro. Otras tres de mis alumnas han sido admitidas en la Compañía Internacional de Danza dirigida por Annarella Sánchez, en Leiria (Portugal), y esperamos que, tras esta experiencia y colaboración con dicha institución, consigan trabajo en algún lugar de Europa, ya que en Rumanía, una vez finalizados los estudios en este instituto de Cluj, de Bucarest o de cualquier otro lugar, las posibilidades de encontrar un empleo inmediato son prácticamente inexistentes y resulta difícil para las alumnas estudiar nueve años y no tener un puesto de trabajo. Yo también ayudo a estos talentos a cumplir sus sueños de llegar a los grandes escenarios del mundo».
Otros nombres prometedores serían: Maia Elena Șestac, Sara Ioana Mărginean, Eliza Selyem, Beatrice Moldovanu y Rebeca Ilyes.
Versión en español: Monica Tarău