Club Cultura: Andrei Epure debuta con “No me dejes morir”
Si la semana pasada presentamos la película "Dientes de leche", en el Club Cultura de hoy proponemos un breve diálogo con el director Andrei Epure, coguionista, junto con Ana Gheorghe, de "No me dejes morir". Presentada en su estreno mundial en Locarno, en la sección dedicada a las nuevas voces del cine, la película explora deliberadamente un terreno ambiguo, oscilando entre el terror de autor y la comedia absurda sobre la muerte, una combinación que define el humor irreverente presente en otros guiones de Andrei Epure.
Corina Sabău, 17.01.2026, 15:19
Si la semana pasada presentamos la película Dientes de leche (Dinți de lapte), en la sección de hoy les proponemos un breve diálogo con el director Andrei Epure, coguionista junto con Ana Gheorghe de la película No me dejes morir (Nu mă lăsa să mor).
Presentada en primicia mundial en Locarno, en la sección dedicada a las nuevas voces del cine, la película explora deliberadamente una zona de ambigüedad, oscilando entre el terror artístico y una comedia absurda sobre la muerte, una combinación que define el humor irreverente presente también en otros guiones firmados por Andrei Epure.
El director Andrei Epure amplía en No me dejes morir la historia de su cortometraje Interfon 15, presentado en 2021 en «La Semaine de la Critique», sección del Festival de Cannes. En su debut en el largometraje explora un mundo en el que la frontera entre lo absurdo y la fragilidad humana se vuelve cada vez más difusa.
Rodada durante 26 días en las localidades de Eforie, Mangalia, Neptun, Olimp y Bucarest, No me dejes morir narra los esfuerzos de Maria (interpretada por Cosmina Stratan), que intenta organizar el funeral de su enigmática vecina, Isabela (interpretada por Elina Löwensohn). Un gesto humano la sumerge en un laberinto de burocracia, encuentros extraños y silencios opresivos.
La historia de No me dejes morir surgió de un recuerdo de la coguionista Ana Gheorghe sobre una vecina solitaria que murió cerca de su casa. «En esencia, la película es un grito contra el olvido», afirma Ana Gheorghe, que también es la productora de la película. Hablamos con Andrei Epure sobre cómo construyó el retrato del personaje principal de No me dejes morir y sobre sus fuentes de inspiración:
«Me interesaba cómo podría retratar a alguien en ausencia, es decir, a una persona que se vuelve más presente después de la muerte de lo que lo fue en vida. De una manera un tanto simplista, el post mortem es la única forma en que se puede construir un retrato de alguien, porque la muerte ofrece una finalidad, y esta finalidad nos permite sacar algunas conclusiones, aunque también se basen en observaciones fragmentarias. Por ejemplo, el retrato del personaje de Isabel se compone de solo unos pocos elementos: hablaba con los árboles, tenía dos perros, era profesora de latín y tenía un hijo. También me interesaba lo que puede dejar tras de sí la misteriosa vida de un personaje enigmático. En este caso, lo que queda tras la muerte de esta mujer son dos perros. ¿Qué pueden transmitir los dos perros a la mujer en cuestión, en su ausencia? Intenté explorar esto, lo que queda tras la muerte de alguien. Este tema me atrajo también porque está relacionado con mi infancia. Crecí en Gorj, en Alimpești, y puedo decir que tuve una relación muy especial con mi abuela y mi bisabuela. Entre otras cosas, fue una película hecha por el deseo de comunicarme con los animales, pero también con los recuerdos de mi infancia».
Hablamos con Andrei Epure sobre cómo la historia de No me dejes morir oscila entre varios registros y sobre cómo esta ambigüedad estilística refleja sus intenciones artísticas:
«Ahora lo veo como una película al límite, y creo que esa es la mejor manera de describirlo. Me refiero a una zona liminal, en algún lugar entre el realismo y lo fantástico, entre la comedia y el terror, una combinación que, supongo, puede resultar incómoda. Incluso los momentos cómicos son algo incómodos; no siempre está claro si hay que reírse o cuándo, a veces no se distingue cuál era la intención del director o del guionista. En resumen, no sabes si esas secuencias se han dirigido para provocar la risa o para crear una sensación diferente. No fui a la proyección en Les Films de Cannes à Bucarest, porque me cuesta ir a las proyecciones, pero me enteré por los que fueron de que algunos se rieron en momentos en los que yo no lo habría esperado. Creo que el público sintió la necesidad de liberarse, de relajarse. Era como si la gente se preguntara: ¿qué quiere esta película de mí? Y eso me gusta mucho. También existía esta intención, la de hacer una película que empezara de forma realista y luego se abriera a otras áreas, que yo llamaría trascendentales o surrealistas. Apliqué esta falsa dicotomía a lo largo de toda la película, tanto en el estilo como en el tono, incluyendo el diseño de sonido. Es decir, la historia permanece de alguna manera siempre en una etapa intermedia».
Producida por Saga Film, la película No me dejes morir plantea un debate sobre una realidad que se está volviendo alarmante: las personas que viven solas. Según el estudio Las dimensiones de la soledad, realizado por la asociación Nunca solo – Amigos de los mayores (Niciodată Singur – Prietenii Vârstnicilor), en colaboración con Kantar Romania, más de la mitad de las personas mayores que viven en zonas urbanas de Rumanía se enfrentan a la soledad, y casi 310.000 de ellas la sufren de forma muy intensa.
Más allá de la historia ficticia, la película pone de relieve una realidad ignorada en Rumanía: vidas que se apagan en silencio, vecinos a los que solo descubrimos cuando ya no están, personas que solo se hacen visibles en el momento de su muerte.
En este contexto, la colaboración con la asociación Nunca Solo apoya una misión común: volver a poner sobre la mesa el tema del aislamiento de las personas mayores y animar al público a implicarse activamente. La organización anima a los espectadores de la película a convertirse en voluntarios, a ofrecer apoyo, tiempo y compañía a quienes viven solos, pequeños gestos que pueden cambiar vidas.
Versión en español: Antonio Madrid