Física. Magia. Progreso
La Organización Europea para la Investigación Nuclear en Suiza, conocida como CERN, cuenta con una comunidad de más de 100 rumanos que trabajan en investigación. Cristina Andreea Alexe es una de las empleadas, siendo doctoranda en el experimento CMS (The Compact Muon Solenoid), un detector de uso general en el acelerador de partículas.
Ana-Maria Cononovici, 03.02.2026, 11:48
La Organización Europea para la Investigación Nuclear en Suiza, conocida como CERN, cuenta con una comunidad de más de 100 rumanos que trabajan en investigación. Cristina Andreea Alexe es una de las empleadas, siendo doctoranda en el experimento CMS (The Compact Muon Solenoid), un detector de uso general en el acelerador de partículas.
Cristina Andreea Alexe ha hablado en Radio Rumanía sobre las aplicaciones prácticas de las investigaciones que se llevan a cabo aquí:
«CERN proviene del Conseil européen de la recherche nucléaire, es una asociación europea, pero tiene miembros principalmente europeos, aunque también asociados de países no europeos. Es un laboratorio internacional de investigación en física fundamental, que finalmente encuentra aplicaciones en la sociedad. Ya ha sucedido, por ejemplo, que utilizamos internet, la plataforma worldwide web fue inventada en el CERN y ¡valió la pena! Otras aplicaciones que se están desarrollando incluyen terapias contra el cáncer basadas en protones, que son menos invasivas, en el sentido de que pueden atacar el tumor sin afectar al tejido sano circundante, lo que supondría una revolución en este tipo de terapias. Así que el mejor lugar para estudiar cómo manipular los protones a tu antojo es el acelerador de protones más grande. Aunque nuestras historias comienzan en la parte fundamental de la ciencia, terminan con sonrisas en los rostros de las personas».
Nos ha contado que al principio quería ser médico y salvar vidas, así que fue a un instituto especializado en ciencias naturales, pero con el tiempo se dio cuenta de que quería hacer algo más grande, cambiar la sociedad, así que, después de pensar en las ciencias sociales y coquetear con la informática, volvió a una pasión que tenía desde la secundaria, más concretamente, la física. Cristina Andreea Alexe ha contado:
«En 2018, cuando empecé la universidad, todavía era posible estudiar en el Reino Unido, así que estudié allí, hice una licenciatura y un máster, es decir, en cuatro años escribí una sola tesis, la de máster, y salí con un máster de la Universidad de Manchester. Y luego, para continuar y seguir en la investigación, busqué un puesto de doctorado y, finalmente, llegué a donde estoy ahora, a la mejor facultad de Italia. Después de ser admitida, descubrí que es la mejor, la Scuola Normale Superiore di Pisa. Allí estoy haciendo el doctorado, trabajando en un proyecto de análisis de datos, datos obtenidos del experimento CMS, del CERN. He acabado haciendo análisis de datos y programación. Eso es lo que hago todos los días. Y estadística. Sorprendentemente mucha estadística».
¿Cómo cambia esto el mundo? Cristina Andreea Alexe afirma que la idea de cambio que se ha introducido en el mundo se ha mantenido:
«Esto lo siento especialmente cuando vuelvo a casa, a Buzău, y hablo con los alumnos sobre lo que hago y pienso en las habilidades que he adquirido, con la esperanza de convencerlos también a ellos. Considero que mi contribución es formar parte de un experimento con una misión única, la idea de continuar con la investigación fundamental. Y soy una de las personas que tienen la motivación de conocer lo que ahora desconocemos. ¡Llevamos el conocimiento de la humanidad lo más lejos posible!».
Cristina Andreea Alexe nos ha asegurado que la física no es magia:
«En el ámbito científico se habla cada vez más de la comunicación. Comunicar a la comunidad no científica, a la gente normal, a los niños en la escuela, lo que hacemos. Y siempre se dice que no hay que hablar como si la física fuera algo mágico y tú fueras un mago. Es decir, la gente debe entender lo que hacemos, es lo más saludable en una sociedad».
Cristina Andreea Alexe ha explicado qué es un CMS:
«Se trata de un túnel de 27 kilómetros de circunferencia, situado a 100 metros bajo tierra, entre Suiza y Francia, cerca de la ciudad de Ginebra. Para que funcione, necesitamos un equipo enorme de personas. Solamente en mi experimento somos unos 4.000 colaboradores, y necesitamos ingenieros que lo operen, necesitamos personas de TI que operen los servidores, que se aseguren de que nuestros datos permanezcan allí, y finalmente llegamos a mí, a los físicos. Yo soy uno de los que analiza estos datos y extrae la información propiamente dicha de ellos».
La tesis doctoral de Cristina Andreea Alexe, sobre el experimento CMS, hace referencia a partículas elementales que podrían indicar una nueva fuerza de la naturaleza. Para este tipo de investigadores, los límites no son insuperables, sino solo pretextos para un nuevo descubrimiento.
Versión en español: Monica Tarău