Hablar en público y reencontrarse con uno mismo
Actualmente, los cursos de desarrollo personal y de gestión de las emociones a través del teatro están muy solicitados. Hemos conversado sobre la importancia de la preparación para hablar en público en el autoconocimiento con la actriz Alice Nicolae, fundadora del Teatro Simplu, y con George Grigorescu, uno de los ponentes graduados en un módulo de «Hablar en público».
Ana-Maria Cononovici, 03.03.2026, 13:34
¿Quién eras antes de que te dijeran quién debías ser? Esa es una de las preguntas de la campaña lanzada por el Teatro Simplu bajo el lema «¡Lo he conseguido!». Además de los cursos de interpretación, en este teatro se imparten talleres de oratoria, también conocidos como public speaking, impartidos por su propia fundadora, la actriz Alice Nicolae.
Preguntamos a Alice Nicolae de dónde surgió esta idea y por qué es importante un curso de oratoria:
«La idea surgió hace mucho tiempo, allá por 2011, cuando acababa de terminar el máster en Interpretación Teatral, especialidad en Teatro Clásico, y me di cuenta de que las personas con ideas maravillosas tenían una gran necesidad de gestionar sus emociones para poder hablar en público. El último día de clase, mi profesor, Radu Gabriel, vino y dijo: “Tengo una noticia buena y otra no tan buena: la buena es que tenéis mucho talento; la no tan buena es que sois muchos y cada uno de vosotros tiene que encontrar otra vocación”. Lo escuché, lo entendí y me di cuenta de que la interpretación había hecho maravillas conmigo, ya que me había ayudado a gestionar mis emociones y podía transmitir ese aprendizaje a los demás. Recuerdo con emoción cómo formé el primer grupo en otoño de ese año y cómo reuní a este grupo de personas interesadas en el proyecto. Y luego vino la primera acción. La palabra “actuación” viene de actuar; a través de la acción y la perseverancia, lo hemos vuelto a hacer. Han pasado quince años, nuestra historia se ha ampliado y ahora también enseñamos interpretación y representamos obras de teatro. Pero todo empezó allí».
Alice Nicolae parece haber encontrado su vocación y una muestra de ello es la creación de una plataforma en la que las personas pueden encontrarse y expresarse libremente:
«No sé cuántos de nosotros estamos satisfechos por haber completado varias tareas, pero nos alegramos cuando tenemos un impacto en la vida de los demás, cuando lo que decimos llega a quienes nos dirigimos. Entonces, creo que una persona que consigue transmitir un mensaje con claridad y causar un impacto en quienes la rodean tiene una vida mejor y más feliz. Estamos muy contentos porque podemos acercar la oratoria a la gente. Es un arte que realmente cambia la vida de muchas personas, no solo en lo referente a hablar en público y gestionar las emociones, sino también a conectar con uno mismo y conocerse. Es realmente satisfactorio y estimulante, así que, si alguien siente que quiere hacerlo, ¡que lo haga!».
George Grigorescu, participante en los cursos de oratoria organizados por el Teatro Simplu, siempre se ha interesado por el desarrollo personal. Nos contó que, tras bailar tango entre 2011 y 2016, aprendió que el baile es como la vida.
Al unirse a las clases de Alice Nicolae, descubrió la importancia de la vulnerabilidad en todo lo que haces:
«Al igual que con cualquier otra oportunidad que se me ha presentado hasta ahora, decidí intentarlo. Lo de hablar en público surgió más por curiosidad que por deseo. Se dice que hablar en público es el segundo mayor miedo del ser humano después del dentista. Teorizamos, aprendemos a estructurar un discurso, a controlar nuestras emociones, a mantener el contacto visual, a hacer preguntas cerradas en lugar de abiertas, a repetir palabras clave… Pero, al final, llega la prueba de fuego: demostrar que puedes dar un discurso de cinco minutos ante un público. Y no se trataba de un público reducido, ya que tuvo lugar en una sala de conferencias de Bucarest, donde se dieron cita unas cincuenta personas. Fuimos seis compañeros los que hablamos. Estábamos algo nerviosos. Pero, una vez que repetimos la estructura de lo que teníamos que decir y recibimos los comentarios de nuestra guía, Alice Nicolae -que no solo nos guió técnicamente, sino también emocionalmente-, logramos superar la prueba. Me pareció que cada uno de nosotros logró superar el miedo a hablar en público».
El evento de oratoria también se desarrolló bajo el lema «¡Lo he conseguido!», ya que todos los participantes tuvieron éxito.
George Grigorescu aportó más detalles:
«Los temas los elegimos cada uno de nosotros. Algunos cambiamos de tema a lo largo del proceso. Fue un discurso libre; cada uno habló desde su experiencia personal. El curso constó de ocho sesiones de comunicación de dos horas y media cada una. En cada sesión se abordaba un tema distinto, así como diferentes aspectos de lo que significa crear una estructura, controlar las emociones y exponer la información. Me pareció genial que, si no sabes qué viene a continuación, no pasa nada, porque el público no ha leído tu discurso con antelación. Me pareció extraordinario que se pueda recuperar el hilo con una simple pausa. Has perdido el hilo lógico, has oído un silbido en la sala… Quién sabe cuántas cosas pueden desviarte del discurso que estás pronunciando».
Le preguntamos a George Grigorescu si había descubierto algo inesperado durante todo este proceso:
«Creo que la lección más importante que he aprendido es que debo mostrarme vulnerable y permitir que esa vulnerabilidad forme parte de mi discurso. Hay que conectar con las propias emociones, sentirlas y, al mismo tiempo, hablar desde ellas. ¡La gente se da cuenta cuando no se es vulnerable! Cuanto más humano sea tu discurso, mayor será su impacto».
¡Una llamada a la autenticidad tan bienvenida en tiempos tan difíciles como los que vivimos!
Versión en español: Victoria Sepciu