Pro memoria: Los acontecimientos de Tatarbunar
A principios del otoño de 1924, en el mes de septiembre, tuvieron lugar una serie de acontecimientos en la localidad de Tatar-Bunar, en el sur de la actual República de Moldavia. Grupos armados procedentes de la URSS cruzaron ilegalmente el Dniéster, ocuparon la localidad de Tatar-Bunar, izaron la bandera roja y dejaron de reconocer la soberanía del Estado rumano. La prensa de la época y el Estado rumano calificaron estas acciones de terroristas, mientras que los historiadores se refirieron a ellas como «levantamiento», «rebelión» y «acciones armadas».
Steliu Lambru, 25.05.2026, 13:05
Los acontecimientos de Tatarbunar, ocurridos en el otoño de 1924, representan un caso típico de terrorismo de Estado. También ilustran la manera en que una parte de la población civil puede adherirse a un movimiento antisistema sin disponer de toda la información necesaria. Tatarbunar sigue siendo un ejemplo de cómo pueden evolucionar las relaciones bilaterales cuando dos países vecinos no se reconocen ni se respetan mutuamente.
En la noche del 15 al 16 de septiembre de 1924, un grupo de varias decenas de hombres armados llegados desde la Unión Soviética, tras cruzar la frontera del río Dniéster, tomó el control de la localidad de Tatarbunar. Las líneas telefónicas fueron cortadas, se instalaron centinelas en todos los accesos al pueblo y se izaron banderas rojas. Grupos armados comenzaron a aterrorizar a la población local y crearon autoridades soviéticas. El Gobierno de Bucarest envió al ejército y la rebelión fue sofocada en pocos días. Varios cientos de rebeldes murieron y otros 120 fueron hechos prisioneros. En el juicio posterior fueron procesadas 287 personas y 85 fueron condenadas a penas de entre seis meses y seis años de prisión. Dos condenas fueron de quince años y una de cadena perpetua. La rebelión fue condenada incluso por el Partido Socialista de Rumanía.
¿Cómo se llegó a esta situación? Nos lo explica el historiador militar Petre Otu.
«Me refiero especialmente al contexto interno y, sobre todo, internacional que condujo a los acontecimientos de septiembre y octubre de 1924. Todo comienza en 1918, con la unión de Besarabia con Rumanía y con la intervención del ejército rumano en enero de 1918 en apoyo de la Asamblea Nacional, cuya legitimidad fue cuestionada por sus adversarios, pero también por personas que no eran necesariamente adversarias, sino neutrales. La Rusia soviética, porque la Unión Soviética se creó más tarde, a finales de 1922, jamás reconoció la unión de Besarabia con Rumanía. En París, la Rusia soviética no fue invitada ni participó en la Conferencia de Paz. Sin embargo, sí fue invitada una delegación de la emigración rusa, que actuó contra el reconocimiento de la unión de Besarabia con Rumanía.»
Tal como exigía la ideología bolchevique, la Unión Soviética pretendía extender la revolución al mundo entero.
«En pleno desarrollo de la revolución rusa y de la toma del poder por los bolcheviques nació la tesis de la revolución mundial. Su principal ideólogo fue Trotski, junto con otros dirigentes soviéticos. Ellos sostenían que aquella guerra imperialista debía transformarse en una guerra civil y, posteriormente, en una guerra revolucionaria que debía extenderse por todo el mundo. En este contexto se creó, entre el 2 y el 6 de marzo de 1919, la Tercera Internacional, considerada un partido comunista mundial destinado a conducir al proletariado, entre comillas, hacia la victoria final de la revolución bolchevique. Hoy conocemos las revoluciones de Alemania y Hungría, así como los movimientos sociales de Francia y de otros países. Las consecuencias de la guerra fueron terribles incluso para los vencedores, no solo para los vencidos. Y la Internacional se propuso librar una guerra híbrida, término muy conocido hoy en día, contra los países del centro, del este e incluso del oeste de Europa.»
La agresividad soviética siguió manifestándose durante las décadas de 1920 y 1930, aunque en ciertos momentos la diplomacia sustituyó parcialmente la confrontación directa.
«Estos impulsos continuaron en muchos países. Y quisiera señalar que los acontecimientos de Tatarbunar y de octubre de 1924, seguidos por la creación de una república moldava en la orilla izquierda del Dniéster como instrumento de presión contra Rumanía, estuvieron entre las últimas convulsiones de la Tercera Internacional. El último intento tuvo lugar en los países bálticos, en Estonia, en 1924, donde se intentó organizar una revolución. Posteriormente, Stalin, que asumió el poder tras la muerte de Lenin, adoptó la fórmula del socialismo en un solo país: primero consolidarnos nosotros y luego ya veremos. Hacia mediados de los años treinta, la Unión Soviética pasó de cuestionar violentamente los tratados surgidos de la Conferencia de Paz de París a convertirse en defensora del statu quo territorial.»
Petre Otu intentó también explicar el afán expansionista ruso.
«Me pregunté de dónde procede esta extraordinaria tendencia del Imperio ruso por un pequeño territorio llamado Besarabia. Existe una vieja teoría según la cual allí donde el ruso pone el pie no se retira jamás. Pero hay también una explicación geopolítica. Existen varios corredores estratégicos de penetración desde Europa occidental hacia Europa oriental, considerada por Paul Valéry y otros autores como una especie de península de Asia. Está el corredor septentrional, el báltico, el centroeuropeo, por donde avanzaron tanto Napoleón como Carlos XII y también el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial, además del corredor del Danubio y el corredor marítimo a través de los estrechos. El territorio de Besarabia, junto con Bielorrusia y parte de Polonia, constituye un elemento estratégico que permite transferir fuerzas de una dirección a otra. Y esa es también una explicación geopolítica del interés constante por Besarabia.»
Los acontecimientos de Tatarbunar de 1924 pertenecen al pasado, pero siguen teniendo consecuencias y significados también en el presente. Porque el pasado no es solo pasado, también influye en el presente.
Versión en español: Valeriu Radulian