Del leu al euro
Para entrar en la zona del euro, Rumanía debe cumplir una serie de criterios, entre los que se incluyen tener una moneda estable, una inflación baja y un déficit presupuestario inferior al 3 % del PIB. Hace una década se cumplían esos criterios, pero no es así en la actualidad, cuando la adhesión al euro sigue siendo un objetivo nacional
Corina Cristea, 11.09.2026, 13:44
Miembro de la Unión Europea desde 2007, Rumanía se ha comprometido a adoptar el euro cuando cumpla las condiciones necesarias, aunque no hay una fecha concreta para la sustitución del leu. Dichas condiciones, también conocidas como criterios de convergencia de Maastricht, tienen como objetivo demostrar que la economía es lo suficientemente estable como para que el país aspirante renuncie a su moneda nacional y a su política monetaria propia.
Hablamos de cuatro criterios económicos principales. El primero es la estabilidad de los precios. La inflación media de los últimos doce meses no puede superar en más de 1,5 puntos porcentuales la media de los tres estados de la zona del euro con menor inflación. El segundo es la disciplina fiscal. El déficit presupuestario debe situarse, en principio, por debajo del 3% del PIB, y la deuda pública no debe superar el 60% del PIB, salvo en casos excepcionales previstos en la normativa europea. El tercero es la estabilidad del tipo de cambio. La moneda nacional debe participar durante al menos dos años en el mecanismo de tipos de cambio ERM II sin tensiones graves ni devaluación del tipo central frente al euro, lo que demostraría la estabilidad de la moneda nacional frente al euro. El cuarto criterio es la convergencia de los tipos de interés a largo plazo. Concretamente, los tipos de interés de los bonos del Estado a largo plazo no deben superar en más de un 2% la media de los tres Estados con mayor estabilidad de precios.
Además, la legislación nacional, incluido el estatuto del Banco Nacional de Rumanía, debe ser compatible con los tratados europeos. El análisis actualizado de la situación muestra que, aunque la adhesión al euro sigue siendo un objetivo del país, en la actualidad Rumanía no cumple ninguna de las condiciones necesarias. Y esto a pesar de que, hace diez años, el país estaba sorprendentemente cerca de cumplir los criterios nominales: tenía una inflación muy baja, un déficit del 0,7% del PIB, una deuda pública del 38,4% y unos tipos de interés a largo plazo del 3,6%. Sin embargo, no formaba parte del MTC II y existían problemas legislativos.
Adrian Codirlaşu, de CFA Rumanía -la organización que agrupa a profesionales del ámbito de las inversiones y el análisis financiero-, afirma lo siguiente:
«Hace unos 10 años, en 2016-2017, cumplíamos los criterios y podríamos haber solicitado la adhesión. Es cierto que no habríamos entrado de inmediato, pero quizá no nos encontraríamos en la situación en la que estamos ahora. Ahora mismo, prácticamente nos encontramos en una situación de deuda pública insostenible que crece a un ritmo acelerado. Además, si nos fijamos en el coste de esta deuda, somos el cuarto país de Europa en porcentaje de PIB destinado al pago de intereses. Así pues, se mire como se mire, esto no es lo que debería ser y la adhesión a la zona del euro sería una solución para salir de esta situación, quizá la única. Por este motivo, es muy necesario que demos los pasos necesarios para adherirnos al euro, especialmente en materia de política fiscal, que es nuestro gran problema. Vemos estos déficits extremadamente elevados que nos han llevado a esta situación de deuda pública insostenible y que, tal y como lo perciben los ciudadanos, generan esta elevada inflación. Con diferencia, tenemos la inflación más alta de Europa; aunque haya bajado en julio, sigue siendo la más alta».
Los expertos hablan de estanflación en Rumanía, caracterizada por el estancamiento económico y una elevada inflación que sigue frenando el consumo de la población. En el transcurso de un año, el Banco Nacional ha revisado al alza la previsión de inflación en dos ocasiones: primero del 3,9% al 5,5% y, posteriormente, al 6,1% para finales de 2026. Se prevé que la vuelta al rango objetivo no se produzca hasta el último trimestre de 2027.
Aunque los datos revelan que Rumanía está más integrada económicamente en Europa y es mucho más próspera, la inflación del 8,4%, el déficit del 7,9%, los tipos de interés del 6,7% y la ausencia de participación en el MTC II hacen que la adopción del euro no sea realista en este momento.
Rumanía debe seguir esforzándose por adherirse a la zona del euro, afirman los responsables. De hecho, el propio presidente, Nicuşor Dan, ha propuesto un acuerdo político entre los partidos en este sentido. La solución a los problemas de Rumanía es fiscal, ya que la situación actual tiene su origen en el ámbito fiscal, afirma Adrian Codirlașu, quien también ofrece una estimación sobre el momento en que Rumanía entrará en la zona del euro:
«Nos hemos propuesto reducir el déficit por debajo del 3%, dentro de siete años. Así que, hasta entonces, no hay forma de que lo consigamos. Además, probablemente sucederán más cosas y encontraremos nuevas justificaciones para mantener el déficit elevado. Así que, más bien, no lo veo antes de diez años. Pero, por otro lado, para que un objetivo sea creíble, no basta con que nuestros políticos digan que quieren que nos incorporemos a la zona del euro; tenemos que dar pasos concretos. Y algo muy importante: para dar credibilidad y demostrar que hablamos en serio, deberíamos dirigirnos a las autoridades europeas, a la Comisión y al Banco Central Europeo para establecer un plan con ellas. Solo así ese plan será creíble. No podemos decir que queremos entrar y luego decir que ha ocurrido no sé qué y que lo posponemos otros cinco años… ¡Así no funciona!»
Según los analistas, la adopción del euro podría suponer para Rumanía unos costes de transacción más bajos, la eliminación del riesgo cambiario, una mayor integración financiera y beneficios para los ciudadanos y las empresas. Sin embargo, añaden que la moneda única no es una solución mágica para los problemas económicos. Funciona mejor cuando la economía que la adopta es lo suficientemente fuerte como para prescindir de su propio tipo de cambio y política monetaria.
En la actualidad, el Banco Nacional de Rumanía puede modificar el tipo de interés de la política monetaria e intervenir para dar respuesta a problemas específicos de la economía rumana. Tras la adopción del euro, el Banco Central Europeo sería el encargado de tomar las decisiones de política monetaria para toda la zona del euro. Y, por el momento, Rumanía no está preparada para renunciar al leu sin perder la capacidad de proteger su economía.
Versión en español: Victoria Sepciu