El inicio de las relaciones rumano-otomanas
Las relaciones entre rumanos y otomanos se remontan a medio milenio. Desde la segunda mitad del siglo XIV hasta la segunda mitad del siglo XIX, el territorio rumano se encontró, en mayor o menor medida, bajo la influencia otomana
Steliu Lambru, 14.09.2026, 14:41
En una clasificación de la antigüedad de las relaciones de los rumanos con otras naciones, las relaciones con los otomanos están en segundo lugar, después de las que tienen con los húngaros, que datan de un milenio.
El primer principado rumano que entró en contacto con los otomanos fue Valaquia, a partir del último cuarto del siglo XIV. Le siguió Moldavia, a partir de la segunda mitad del siglo XV, y Transilvania fue el tercero, a partir del primer cuarto del siglo XVI.
Los 500 años de relaciones rumano-otomanas se pueden caracterizar en términos generales como la influencia civilizacional y cultural, así como el control político de los otomanos sobre el espacio rumano en diferentes grados. El período en que la influencia otomana fue más intensa fue el de los siglos XVII y XVIII.
De los tres principados rumanos, Transilvania fue la primera en lograr liberarse de la influencia otomana a finales del siglo XVII, tras haber estado bajo control otomano aproximadamente 170 años. Moldavia y Valaquia, reunidas en 1859 bajo el nombre de Rumanía, se independizaron del Imperio otomano en 1878. A partir de 1878 comienza la nueva etapa de las relaciones bilaterales entre rumanos y turcos.
En el mundo a día de hoy existen entre 130 y 150 millones de documentos otomanos. Los Archivos Nacionales de Rumanía poseen 120.000, la mayor parte en microfilmes y fotocopias.
Gracias a uno de los autores rumanos más prolíficos en historia otomana, el profesor Tasin Gemil, hemos averiguado cómo comenzaron las relaciones rumano-otomanas. Gemil ha querido señalar que la terminología que usan hoy los historiadores y el público en general, que denomina al estado otomano, es una que requiere algunas precisiones y correcciones:
«Nosotros estábamos acostumbrados a hablar de la Puerta Otomana o del Imperio Otomano. Estos son préstamos del francés, sobre todo, La Sublime Porte. Pero Puerta otomana no es correcto. Es un exónimo, al igual que Imperio otomano. En los documentos oficiales de la Puerta otomana aparece el título Devlet-i Aliyye-i o Devlet-i Aliyye-i Osmaniye, es decir, el Gran Estado o el Magnífico Estado o el Gran Estado Otomano o el Magnífico Estado Otomano. En ninguna parte aparece Imperio Otomano. Aparece el título de Puerta o de Umbral. También aparecen otros títulos en los documentos, por ejemplo, el Lugar glorioso para la residencia o el Palacio del sultán. Aparecen también el Gran Umbral, el Umbral de la felicidad, la Alta Puerta, el Umbral Supremo, el Lugar de la felicidad. Estas son metáforas y epítetos usados en los documentos para mostrar el lugar de donde procedía ese documento. Pero no eran la denominación oficial, eran simplemente metáforas, nada más. Y los occidentales tomaron estas metáforas como si fueran nombres oficiales. Así que el nombre oficial del estado otomano era Devlet-i Aliyye-i Osmaniye, es decir, el Gran o Magnífico Estado Otomano».
A finales del siglo XIII, Osman, el gobernante de Bitinia, un estado en Asia Menor alrededor de Constantinopla, pasó a la ofensiva contra los demás líderes y extendió su territorio por toda Anatolia. Será él quien dé nombre a los turcos que conquistarán la capital del Imperio bizantino y formarán más tarde el imperio que abarcará tres continentes.
Tras casi un siglo en el que derrotaron a las naciones cristianas de los Balcanes, a los griegos, búlgaros, serbios y albaneses, los otomanos dirigieron su atención también al norte del Danubio, donde entraron en contacto con los rumanos. A continuación, Tasin Gemil:
«Las relaciones entre los rumanos y los otomanos son más antiguas que las establecidas oficialmente. Comenzaron a mediados del siglo XIV, con la incursión de los otomanos en los Balcanes. Vladicu-vodă fue el primer gobernante que envió a sus tropas a luchar contra los nuevos invasores de los Balcanes. Pero no eran relaciones directas. Las relaciones directas comienzan con Mircea el Viejo y Bayaceto llamado el Rayo. En 1595, después de la batalla conocida como la de Rovine, sobre la cual no sabemos ni si tuvo lugar allí efectivamente ni cómo terminó, Mircea se vio obligado a abandonar el trono. Bayaceto entronizó a su hermano, Vlad I, llamado en la historiografía rumana erróneamente como el Usurpador. No era en absoluto un usurpador, era de sangre real y tenía todos los derechos al trono».
Las relaciones rumano-otomanas reciben una base jurídica a través de tratados de vasallaje, tal y como era habitual en la Edad Media. No hay mucha información sobre el primer tratado de 1395. Tasin Gemil señala que lo conocemos a partir de anotaciones posteriores.
«Tenemos noticias a través de un tratado firmado por Mircea en 1417. Otro sultán, Mehmet I, también llegó hasta Dobrogea y desde allí envió a sus tropas. Sus representantes, probablemente, le entregaron a Mircea un tratado de ese tipo. Tenemos los ecos de este tratado en la crónica del siglo XV de Idris Bitlisi, que afirma que el tratado había sido renovado. Esto significa que se había renovado el tratado de 1395 de Mircea. Así que, en 1417, el tratado se renovó, se emitió un ahidnâme (tratado de vasallaje), y de esta manera podemos estar seguros de este episodio. También tenemos la información de que dos hijos de Mircea quedaron como rehenes en la Corte del sultán y que él se comprometió a pagar un tributo de 3000 monedas de oro».
Así, las relaciones rumano-otomanas iniciaban una historia de medio milenio en la que se formarían mentalidades y costumbres llamadas genéricamente orientales. Y la modernización del siglo XIX hizo del orientalismo su adversario irreconciliable.
Versión en español: Mihaela Stoian