Advertencia de Fitch
La agencia de calificación Fitch ha decidido mantener la calificación de país de Rumanía en el último nivel recomendado para las inversiones.
Mihai Pelin, 03.08.2026, 10:30
La agencia de calificación crediticia Fitch ha mantenido la calificación soberana de Rumanía en BBB- con perspectiva negativa, pero advierte de que un posible fracaso de las medidas de consolidación fiscal y el deterioro de la estabilidad macroeconómica podrían provocar una rebaja de la calificación. Fitch ha justificado su decisión de mantener a Rumanía a solo un escalón por encima de la categoría «basura», no recomendada para inversiones, principalmente por la incertidumbre política tras la caída del Gobierno, ya que esto pone en duda el mantenimiento del esfuerzo, por lo demás valorado positivamente por los evaluadores, para reducir el déficit presupuestario. Los costes sociales de algunas medidas destinadas a reducir el déficit y los cálculos electorales, según Fitch, hacen que los avances sean aún más frágiles.
Sin embargo, la agencia de calificación financiera estima que, en 2026, el déficit presupuestario se situará en el 5,9 % del PIB, por debajo del objetivo del 6 %, y que no alcanzará el 5 % hasta 2028. En el documento, Fitch también menciona el riesgo de que la deuda pública siga aumentando, lo que supondrá una presión adicional para el Estado, dada la inflación y la depreciación del leu, en un contexto en el que el 53 % de la deuda está denominada en divisas. Por último, la agencia prevé que este año el crecimiento económico será del 0,6 % y que no volverá a ser positivo hasta 2028, situándose en torno al 2,3 %. Del mismo modo, la inflación alcanzará el 7,6 % en 2026 y no descenderá al 3,8 % hasta 2028.
El presidente Nicuşor Dan ha acogido con satisfacción el informe de la agencia Fitch, que reafirma la estabilidad de Rumanía, y ha señalado que existe consenso político en torno a los principales objetivos económicos y de reforma, como el mantenimiento de la trayectoria financiera de Rumanía, la elaboración del presupuesto para 2027 y la adopción del euro. El jefe del Estado reconoció las dificultades económicas actuales, pero transmitió un mensaje de confianza. Según afirmó, Rumanía sigue funcionando a pesar del ruido político. Por su parte, el ministro interino de Finanzas, Alexandru Nazare, señaló que Rumanía cuenta con sólidos fundamentos financieros, aunque el elemento más sensible sigue siendo la situación política.
En el informe publicado, Fitch advierte explícitamente que un prolongado bloqueo político podría impedir la aplicación de las medidas, retrasar las reformas previstas en el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) y ejercer presión sobre la calificación crediticia del país, añadió el ministro. Por otro lado, el presidente de la Asociación CFA Rumanía, Adrian Codirlașu, considera que Rumanía evitó por un estrecho margen una rebaja de su calificación soberana y que el informe de Fitch refleja un deterioro de las perspectivas económicas.
En su opinión, la decisión de mantener la calificación fue posible porque el Gobierno demostró que es capaz de controlar el gasto público. No obstante, advirtió de que la falta de reformas, el riesgo de perder fondos europeos y la posibilidad de volver a registrar déficits elevados mantienen a la economía en una situación de vulnerabilidad. Rumanía aún no ha superado por completo el riesgo de una rebaja de su calificación crediticia, ya que, tras el informe de Fitch, se publicará una nueva evaluación este viernes, elaborada por la agencia Moody’s. Posteriormente, si ese informe también resulta favorable, el país deberá superar igualmente la evaluación de Standard & Poor’s Global Ratings, prevista para el mes de octubre.
Versión en español: Brigitta Pană